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Allende ama a su mamá que no necesita cupo

Un extenso debate se dio en el recinto de la Cámara baja, a raíz de la inclusión del cupo femenino en el paquete de la reforma política. Tras exageradas ponderaciones a "la mujer" varios legisladores se encargaro

Votaron a favor de la reforma política que incluyó la cláusula que garantiza, en el sistema electoral entrerriano, que no más del 70% de las listas sean ocupadas por personas del mismo sexo.

Sin embargo, varios legisladores mostraron sus resistencias a la iniciativa por considerar que la mujer «debe llegar por méritos propios».

A su turno, la diputada Lucy Grimalt cuestionó que no se haya adoptado la Equidad de Género (50% y 50% para hombres y mujeres) a la vez que advirtió que la reforma política no puede redundar en un retroceso en la Ley 3001 que dispuso la igualdad en los municipios.

Los hombres en la Cámara de Diputados se turnaron para cuestionar su posición o para manifestarse, directamente, en contra del sistema de discriminación positiva.

También hubo quienes pretendieron que Lucy sea “optimista” respecto del rol de la mujer en la sociedad actual, tras lo cual se desvivieron en ejemplos de mujeres que accedieron, por propios méritos, a lugares de poder. A propósito del tema, la mayoría, del Partido Justicialista (PJ) elogiaron a la única diputada (una, 1) con la que comparten la bancada, Alicia Haidar.

NNAAEl representante de Doña RosaNNCC

La exposición más grotesca fue la del diputado José Allende, aunque hubo para todos los gustos. El legislador se consideró obligado a “hacer una reflexión” antes de votar por la reforma política. “A los políticos que hacen política para la popular, que se dejan llevar por comentarios, les digo que a Doña Rosa no le interesa el cupo femenino, le importa tres carajos el cupo femenino”, levantó la voz quien, pese a su posición, votó a favor.

Por si la audiencia se equivocaba, Allende aseguró: “Nadie más amante de las mujeres que yo. Amo a mi mamá, a mis hijas, pero esto no me lleva a entrar en pensar a favor del cupo cuando las mujeres no necesitan cupo. Nuestra compañera Haidar no necesita cupo y va a volver a ser diputada”, destacó señalando la única legisladora de su bancada.

Cuando ya cualquier mujer que escuchara diría ¡basta! a tanto elogio innecesario, Allende dejó planteada, finalmente, una advertencia: “Vamos a prohibir que un día sean más mujeres que varones. Estamos castigando a las mujeres como pasó en Concordia, donde hubo compañeras que debieron perder sus puestos porque debían ser intercaladas por un varoncito”. “Es lindo a veces un varoncito entre las mujeres –intentó un chiste tonto- pero en las listas no”.

“Se debe llegar por mérito propio. Sin dudas ellas son más leales y más capaces que nosotros”, destacó Allende que, utópico, imaginó un futuro no tan lejano en que “los varones sólo logremos entrar por el cupo”.

Cuando cualquiera hubiera pensado que no valía la pena debatir semejante posición, Grimalt no se dio por vencida.

A grandes rasgos, y en modo simple y sintético, expuso el modo en que la sociedad, tradicionalmente, ubicó a la mujer en roles de desventaja respecto del hombre. El escenario de la política, es sólo una muestra, ya que no olvidó mencionar “las luchas de las mujeres que empezaron por reclamar el derecho a votar”.

Finalmente, y tras diferenciar “los afectos hacia un familiar” del debate en cuestión, marcó el eje del asunto planteado: “Esto no tiene nada que ver con el amor. Se trata del poder”.

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