El malestar es grande y son muchos los dirigentes de primeras y segundas líneas que vienen planteando la necesidad de sancionar a los afiliados al PJ de Entre Ríos que el 26 de octubre compitieron electoralmente por afuera del partido. Pero, al menos hasta este lunes al mediodía, no había un solo pedido de sanción formalmente ingresado al Tribunal de Disciplina partidario.
Los apuntados son los integrantes de las listas de Héctor Maya y Gustavo Guzmán, que se presentaron como candidatos del Partido Socialista y de Carolina Gaillard y Paola Rubattino, que lo hicieron con la personería del Frente Grande y el Movimiento por Todos, dos fuerzas satélites del PJ en las últimas dos décadas que esta vez se escindieron.
Ya desde antes de las elecciones y en términos informales, distintos intendentes y referentes territoriales del PJ han venido expresando su malestar y la necesidad de que sean sancionados los dirigentes que dividieron el voto peronista.
La carta orgánica contempla una progresión de sanciones que van desde la suspensión de la afiliación hasta la expulsión del partido.
Ante un pedido formal, el Tribunal de Disciplina debe evaluar la situación del afiliado al que se pretende sancionar y otorgarle derecho de defensa. Luego aconseja una sanción que debe aprobar o rechazar el congreso partidario.
A favor y en contra
El PJ no tiene una tradición en materia de sanciones tan extendida como la UCR. Sin embargo, llegó a expulsar a quien fuera por años su “líder indiscutido” cuando el tres veces gobernador Jorge Busti compitió en 2011 en contra del PJ con su propio partido, el Frente Entrerriano Federal, en plena interna con el entonces gobernador Sergio Urribarri.
La conveniencia o no de avanzar con sanciones en un momento como este parte aguas entre la dirigencia del peronismo.
Hay quienes sostienen que en esta etapa opositora del PJ no sobra nadie y flaco favor haría al objetivo de retomar el poder en 2027 cristalizar con expulsiones la división electoral que exhibió el peronismo de Entre Ríos en las elecciones del pasado 26 de octubre.
Del otro lado, se sostiene que las sanciones son necesarias como un gesto de reconocimiento a los que militaron por el PJ. Y que la recuperación del poder en 2027 tendrá que pasar necesariamente por la herramienta del PJ y no por alternativas que quedaron por debajo del 4% de los votos.
En el propio Consejo
En cualquier caso, las sanciones causarían en cimbronazo en el PJ. Sobre todo si alcanzan a dirigentes que vienen teniendo una participación activa en los últimos años. No sería el caso de Maya, que volvió al ruedo recién este año, pero sí de Guzmán que presidió el PJ de Paraná y en 2023 se postuló a la intendencia por el solanismo.
Más contundente es aún la situación de Carolina Gaillard, que actualmente integra el Consejo Provincial del PJ.
La propia dirigente kirchnerista había expresado antes de las elecciones su voluntad de reunificación tras lo que esperaba fuese una experiencia que no descontara votos al PJ, sino que recogiera apoyos en una porción progresista del electorado que difícilmente votaría a Guillermo Michel y Adán Bahl. Pero los avales que consiguió estuvieron muy por debajo de las expectativas de perforar la polarización.
Aunque en muy menor medida -porque no fue candidata- también llegaron a los teléfonos de miembros de la conducción partidaria un par de pedidos de sanciones para Carina Domínguez, que es la número dos en el PJ y en UPCN, el gremio que conduce José Allende y que impulsó la postulación de Maya. Sancionar a Domínguez sería abrir un frente de conflicto con Allende y la poderosa estructura del gremio estatal mayoritario de Entre Ríos.
Algunos señalan un atenuante para UPCN: su protagonismo en la campaña de Maya fue mucho menor al esperado. Otros, en cambio, consideran que ese trabajo a reglamento no hace más que confirmar que detrás de la sociedad de Maya y Guzmán con el Partido Socialista estaba el interés del gobernador Rogelio Frigerio por dividir el voto peronista. “Cumplieron, pero no sobreactuaron”, interpretó un dirigente malpensado que puso el acento en la baja intensidad de la campaña “socialista”.
Los que así piensan, ven todo como parte de un mismo proceso, incluido el desdén por reunir los avales necesarios para que la lista de Maya y la de Guzmán (que fueron por separado) no se cayeran en la interna del PJ.
Gaillard, en cambio, no puede argumentar «proscripción» porque su sector no presentó lista en la interna.
Fuente: Página Política


