Cuatro días después de que la Convención Nacional de la UCR celebrara con escándalo su reunión anual, el radicalismo trata de recuperar la calma con el cierre de un acuerdo para elegir por consenso al nuevo presidente partidario.
Hasta ahora, ese hombre será Mario Barletta, el intendente de la ciudad de Santa Fe que dentro de 20 días dejará su cargo en manos de otro radical. Barletta negocia desde hace rato un acuerdo con todos los grupos del partido y esta semana todos se alinearon en su favor.
Por un lado, los sectores más relevantes del radicalismo salieron a levantarle la mano. Por el otro, hace 24 horas el comité de su provincia aprobó la renuncia de cuatro delegados partidarios y llamó a elecciones, para que Barletta pueda ocupar esa función y cumplir, así, el requisito legal para competir por la presidencia de la UCR.
“Lo que necesitamos es sentar pautas comunes de lo que hay que hacer con el partido, porque cambiar la carta orgánica no resuelve todo. La UCR tiene que volver a ser una instancia de representación de la sociedad”, dijo Barletta a La Nación, y lo mismo les había repetido a casi todos los jefes partidarios, que le dieron su bendición.
“Me parece que el próximo presidente debería ser Mario Barletta”, se definió ayer el presidente del bloque de senadores de la UCR, Gerardo Morales. “Es un hombre que se siente identificado con los principios del Morena y que puede aportar mucho”, lo elogió, también, el titular de la bancada de Diputados, Ricardo Gil Lavedra, en diálogo con La Nación.
Los dos integran el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), junto con Ricardo Alfonsín, y el acuerdo de Barletta con ese sector ya está cerrado. Pero primero el santafecino había conseguido el aval del grupo de intendentes que enfrentan al Morena (liderados por el cordobés Ramón Mestre) y del presidente saliente de la UCR, Ernesto Sanz, que lo alabó públicamente.
Ingeniero, cultor de la moderación y capaz de lograr equilibrios imposibles, Barletta recibió, incluso, el apoyo de las agrupaciones de jóvenes de la UCR, las mismas que se pelearon con Alfonsín en la convención del sábado pasado.
Sobre esa fallida reunión (que no pudo aprobar la reforma partidaria por una pelea entre el Morena y grupos aliados a Leopoldo Moreau), Barletta señaló que “no se puede aceptar la falta de respeto y la agresión” entre quienes piensan diferente. “Habrá que ver si los radicales estamos a la altura de las circunstancias”, resumió desde Santa Fe, donde está en pleno cierre de su gestión en la intendencia.
Con un ojo puesto en la Capital, Barletta no se va a declarar ganador de la partida por adelantado. La UCR es hoy un terreno demasiado inestable como para dar cualquier certeza, y hasta el 16 de diciembre (el día en que se elige al nuevo titular partidario) falta demasiado.


