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Benedetti, el que más arriesga

La figura más conocida de la UCR toma un alto riesgo en las PASO del domingo. Aunque gane, puede quedar afuera si Galimberti obtiene la minoría y ocupa su lugar en la lista. Algunos radicales que acompañan a Frigerio ven con buenos ojos esa variante, porque aseguraría menos fugas para noviembre y pasaría a retiro en la interna al candidato a gobernador repetido de la última década.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

La decisión de Atilio Benedetti de asociarse a Rogelio Frigerio le implicó asumir un alto riesgo. Por una cuestión de paridad de género, no podía ocupar el segundo lugar de una lista encabezada por un varón. Sólo podía ir en el tercer lugar. Desde el primer minuto, Benedetti sabía que corría un riesgo para las elecciones intermedias en las que Entre Ríos renueva cinco diputados nacionales. Sólo ganándole al peronismo, Juntos por el Cambio (así se llamaba a mitad de año) llevaría tres diputados al Congreso de la Nación.

De modo entonces que, cuando le dijo que sí a Frigerio, Benedetti no sólo aceptó que el líder del PRO encabezara la lista (en una suerte de reconocimiento de que era el mejor candidato para 2021 y quizá también para 2023 ¿Una resignación de su proyecto para la gobernación?), sino que asumió que sólo renovaría su banca en el Congreso de la Nación si en las elecciones de noviembre conseguían vencer al peronismo.

Benedetti y Frigerio creían que podían evitar la interna. Con ese fin le ofrecieron a Construir, el grupo que fundaron los intendentes Pedro Galimberti y Darío Schneider, el lugar 2 de la lista. Una ubicación mejor que la de Benedetti, que permite el acceso al Congreso aun perdiendo las elecciones.

Pero Construir rechazó la oferta. El lugar 2 de la lista sólo podía ser ocupado por una mujer y los dirigentes del espacio que pretendían usar esa candidatura como una instancia de instalación para buscar la gobernación en 2023 (Galimberti y Schneider) eran varones. Los intendentes radicales evaluaron que, aun perdiendo la interna, ganaban más de cara a 2023 que arreglando ahora con Frigerio y haciendo como Benedetti: reconociendo que el líder del PRO es el que está mejor posicionado y por eso encabeza. Apostaron a más y anotaron su lista para las PASO.

Ahí supo el diputado Benedetti que el camino a la renovación de su banca deberá sortear un nuevo obstáculo: si Galimberti obtiene el 25% de los votos, puede desplazarlo del tercer lugar de la lista de Frigerio, en representación de la minoría, como oportunamente explicó Página Política en la siguiente nota:

Tal como se viene dando la interna, una vez que se vieron lo límites del armado electoral de Galimberti y el creciente apoyo de dirigentes de la UCR a Frigerio, se puede estimar que una “victoria” para Galimberti equivaldría a obtener el 25% de los votos y desplazar a Benedetti de la lista.

Esa posibilidad es tomada en cuenta por algunos radicales que acompañan a Frigerio. Le ven un doble beneficio:

1) Fortalecería a Frigerio para las elecciones de noviembre, porque Galimberti en la lista frenaría eventuales fugas de sectores del radicalismo enfrentados con el ex ministro de Mauricio Macri o con el mismo Benedetti. Las dudas sobre un acompañamiento de Galimberti a Frigerio en las elecciones de noviembre crecieron por el tono agresivo que adquirió esta campaña. Es más, hablan de un acuerdo con Lucía Varisco para 2023 que, en el caso de que Galimberti no alcance la minoría, podría empezar a expresarse con algún apoyo en noviembre a la candidata que va por el partido Fe, si es que la hija de Sergio Varisco obtiene el 1,5% en las PASO.

2) Correría de escena al dirigente radical que viene buscando sin éxito la gobernación desde 2011. “Sería una forma elegante y democrática de jubilar a Atilio”, sintetizó un experimentado dirigente radical, que no perteneces a su sector interno.

 

Oportunidad

El sueño de Benedetti siempre fue ser gobernador. Pero tuvo un par de problemas para lograrlo: nunca consiguió encolumnar a todo el radicalismo y justo se postuló en los contextos más adversos: 2011 y 2019.

Aun así,  Benedetti fue el dirigente más importante que dio el radicalismo de Entre Ríos en la última década. Desde que le devolvió el triunfo a la UCR en las legislativas de 2009, el ex intendente de Larroque dominó la oferta electoral de su partido. Fue candidato en todos los turnos electorales, con excepción de 2015, cuando la alianza con el PRO le costó a la UCR quedarse sin postulante a gobernador por primera vez en su historia.

A pesar de que lideró la línea interna provincial más estable de la última década (la corriente Arturo Illia), el empresario no ha logrado conducir al conjunto de la UCR entrerriana y carga con el desgaste de dos traspiés en su intento por llegar a la gobernación (2011 y 2019), más una derrota que en 2013 le costó a la UCR perder el senador nacional por la minoría y que significó el ascenso político de Alfredo De Angeli, apoyado por Frigerio, en sociedad con el ex gobernador peronista Jorge Busti.

Sin embargo, tantos años de campañas electorales le han dado un grado de conocimiento que no posee otra figura dentro de la UCR provincial.

Pero la oportunidad no ha sido lo de Benedetti. Las dos veces que compitió por la gobernación de Entre Ríos debió enfrentar a mandatarios que iban por su reelección. Son los escenarios electorales habitualmente más adversos en cualquier parte del mundo, porque hay que hacer frente a un poder constituido que quiere continuar y que, si lo intenta, es porque tiene las condiciones para hacerlo.

En 2011, Sergio Urribarri se vio potenciado por el esplendor electoral del kirchnerismo. En la misma boleta, Cristina Fernández obtuvo su reelección con el pico del 54%, que el entrerriano superó en la provincia, con el 56%. Le sacó 37 puntos de diferencia a Benedetti, candidato por el Frente Progresista Cívico y Social.

 

En 2019, se produjo la reunificación peronista a raíz del acuerdo de Gustavo Bordet con Cristina Fernández. Por primera vez en el siglo hubo un solo candidato a gobernador peronista. Y Benedetti fue por un Cambiemos desgastado por el fracaso económico de Macri, más algunos problemas locales graves, como el declive de Sergio Varisco, el hombre fuerte de la capital provincial. Bordet fue reelecto con el pico de 57% de votos y con una diferencia de 22 puntos sobre Benedetti.

El turno electoral de este siglo en el que el peronismo corrió más riesgo de perder la provincia fue 2015. El desgaste de 12 años de kirchnerismo había hecho crecer una ola nacional de cambio tan fuerte que terminó depositando a Macri en la Casa Rosada. Algo impensado para muchos. Pero ese impulso no alcanzó para convertir en gobernador a De Angeli, que quedó a sólo 22 mil votos de lograrlo. En la provincia ganó Macri, pero el gobernador fue Bordet, con 3 puntos de diferencia sobre De Angeli.

Con el diario de ese lunes 26 de octubre de 2015, algunos dirigentes de Cambiemos evaluaron que, de haber sido Benedetti el candidato, probablemente otra hubiera sido la historia. Se podría decir que aquí el inoportuno no fue Benedetti, sino Macri y Frigerio, cuando le negaron el pegado de boleta en la interna. Salvo, claro, que prefirieran a un peronista (no kirchnerista) en la gobernación antes que a un radical.

Fuente: Página Política
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