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Carrió y la UCR enfrentarán juntos al kirchnerismo en 2009

En una reunión que se pareció mucho a un reencuentro de viejos compañeros de estudios, la UCR y la Coalición Cívica (CC) pusieron ayer la piedra basal de un frente opositor que buscará derrotar al kirchnerism

Lo hicieron en medio de un clima que definieron como «de amistad y confianza».

«Iniciamos un diálogo institucional, tenemos vocación conjunta para la construcción de una alternativa de gobernabilidad ética, republicana y con equidad social», anunció Morales, en una conferencia de prensa que lideró junto con Carrió.

«Manifestamos nuestra convicción de construir una alternativa de gobierno sobre una base programática», dijo Carrió, por si cabían dudas de que la alianza que prevé estrenar en las elecciones de 2009 tiene ambiciones presidenciales para 2011.

Morales y Carrió explicaron que el acuerdo significará la profundización del trabajo parlamentario conjunto, anunciaron que se reunirán con las autoridades del Partido Socialista y con el cordobés Luis Juez para invitarlos a sumarse al proyecto y negaron haber tocado el tema de las candidaturas, aunque nadie les creyó.

Fuentes de los dos partidos coincidieron en que el diálogo por las listas está avanzado: el criterio será postular al candidato que mejor mida en las encuestas. Para eso prometieron flexibilidad en el armado.

Por ahora, el vicepresidente Julio Cobos parece fuera de ese esquema. «Yo no hablo del Gobierno», cortó Carrió ante la consulta periodística. Para Morales, «es un tema que debe resolver la UCR». Sin embargo, dirigentes cercanos a ambos no descartaron negociar listas conjuntas en algunos distritos, empezando por Mendoza.

Carrió también les cerró la puerta a Eduardo Duhalde y Mauricio Macri. «Hasta acá llegamos, éste es el núcleo», definió. «Nosotros queremos gobernar el país en 2011, no le vamos a hacer el juego al Gobierno, que quiere una oposición dividida, y empezamos con tiempo para poder construir tranquilos», sintetizó Morales a La Nación después de la reunión. En 2009 aspiran a «equilibrar el Congreso», dominado por el kirchnerismo.

La cita significó el retorno de Carrió al Comité Nacional, que no pisaba desde hacía 8 años, cuando dejó el partido con un portazo. La recibieron con una ramo de flores, y ella parecía exultante. «Para muchos de nosotros ésta es nuestra casa, yo estoy contentísima de estar acá», sorprendió.

Carrió entró acompañada por Margarita Stolbizer, otra radical que volvía, después de abandonar el partido por su pelea con los alfonsinistas bonaerenses Leopoldo Moreau y Federico Storani, los mayores detractores del acuerdo con Carrió.

«Yo peleo desde hace mucho para unirnos con los socialistas y Carrió», recordó Stolbizer. Pero reconoció que a un sector de su tropa no lo entusiasma presentarse junto con los radicales que tanto critican. Por las dudas, ayer la UCR le mandó un mensaje al aparato bonaerense: invitaron a la reunión el presidente del comité provincia, Daniel Salvador, peleado a muerte con Moreau. «La UCR no puede rifar su recuperación», contestó la diputada provincial Cecilia Moreau, hija de Leopoldo, en un comunicado. El mensaje había llegado.

El otro dato de color fue el notable esfuerzo semántico de todos por evitar la palabra «alianza», demasiado asociada a la caída de Fernando de la Rúa, y prefirieron hablar de «frente» «convergencia» o «coalición».

«La Alianza se armó en un programa de TV; yo fui testigo», argumentó Carrió para diferenciar aquel fallido experimento de esta construcción. Como se imaginan que con eso los torturará el kirchnerismo, pidieron que el Gobierno «llame a Carlos Alvarez», ahora allegado al oficialismo, para preguntarle por la Alianza. Un anticipo de la pelea que se avecina.

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