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Danzas: el “Mejor Promedio”, para Alexia Loskin

Alexia Loskin es bailarina, docente y paranaense. Quien se inició tempranamente en la danza y encontró en Cecilia Riso de Vuconich la guía para iniciarse en el arte de bailar, está cosechando el esfuerzo que sembró.

La iniciación a la danza de Alexia Loskin se dio naturalmente a los 3 años. En aquel entonces fue su mamá quien eligió el arte de bailar para que la inquieta nena hiciera actividad física y aprendiera a desarrollarla.

La niña, que “desde muy chiquita disfrutaba mucho bailar”, encontró en la danza un momento de placer e inspiración. Y a los 12 años, también guiada por su mamá, participó en Buenos Aires de un concurso latinoamericano. Lo hizo con “miedo y resquemor”. En esa semana Alexia se dijo: “esto es lo que yo quiero hacer”.

Cuando volvió a Paraná y regresó a las clases de danza, lo hizo “desde otro lugar”, tomándolo más en serio. “Si bien a los 12 años uno no tiene muy en claro lo que quiere hacer el resto de su vida, yo sentí que era por la danza por donde quería ir”, refiere y recuerda. “Cecilia Riso de Vuconich me moldeó y perfeccionó de manera profesional, hicimos un montón de funciones, me llevó a concursos en diferentes lugares y gracias a ella pude bailar mi primer pas de deux con un bailarín del Teatro Colón”, agrega de un camino recién iniciado, en diálogo con Diario Uno.

Así fue que a los 16, después de mucha charla y apoyo familiar, decidió radicarse en Buenos Aires “con muchísimo miedo”. Alexia recuerda: “En plena adolescencia, dejar el colegio, mis amigos, mi hermano, mi mamá, mi papá, mis abuelos, mi nana… era dejar mi vida para trasladarla a una ciudad que no es fácil”. Y terminó los estudios secundarios al tiempo que se formó con muchísimos maestros, entre otros, Alejandro Totto y Silvia Bazilis en danza clásica.

Aferrada al maestro cubano Héctor Figueredo Abrantes, Alexia siguió caminando los caminos de la danza. “Con él fue un trabajo profesional a full: trabajábamos todos los días con funciones todos los meses. Fuimos a Paraná dos veces con el ballet completo Giselle en 1996 y 1997 en concordancia con las alumnas de Cecilia Riso de Vuconich. Fue una superproducción hermosa”, recordó quien también volvió a su ciudad natal con otras funciones-conciertos.

En Boston hizo un curso de perfeccionamiento y luego, en 1998, pasó a integrar, en Cuba, la compañía de Laura Alonso (hija de Alicia Alonso): el Ballet Clásico de La Habanna. “Fue otra de las experiencias más bellas de mi vida”, resume de una experiencia que la llevó a interpretar roles como cuerpo de baile, solista y primera bailarina. “Allí estuve 13 meses”, agrega de la posibilidad otorgada por una beca del Centro Pro Danza.

Quien se define como familiera, tuvo en 1999 un año difícil en su regreso al país sin saber qué hacer. Hasta que tuvo la posibilidad de ingresar al Instituto Universitario Nacional del Arte. En la universidad pública y gratuita, examen de ingreso mediante, Alexia comenzó la carrera de licenciatura en Composición Coreográfica en Danza, donde pudo encontrar un mundo nuevo: la coreografía, la escenografía, el vestuario, los diseños lumínicos. Pero, en paralelo, también estudió el profesorado de Arte en Danza.

“Fue meterme de lleno en la pedagogía, en la forma de transmitir, en la posibilidad de pensar en formar a personas como yo fui formada y volcar el conocimiento en otras personas”, explica. Las dos carreras las finalizó en 2005 y ahora está en proceso de presentar la tesis de graduación de la licenciatura en Composición Coreográfica en Danza.

El Consejo Argentino de la Danza le otorgó el 5 de junio de este año la Medalla de Plata al Mejor Promedio del Profesorado de Artes en Danza del Instituto Universitario Nacional del Arte. “María Ruanova fue una bailarina del Teatro Colón, fallecida el 5 de junio de 1976, la primera que pensó crear en Argentina un profesorado para generar un lugar de formación de docentes de danza. El premio María Ruanova es la medalla al mejor promedio del profesorado”, explica Alexia del lauro recibido en una reunión que también premió a la trayectoria y a la mejor intérprete y bailarina de 2006 a Silvina Perillo. “Entre todos los premiados, grandes historias de la danza, me condecoraron a mí por haber sido el mejor promedio del profesorado”.

La fuerza de la educación

* “La danza a partir de una institución oficial como puede ser una universidad pública y gratuita recobra una fuerza muy importante y un lugar en la sociedad que el arte no lo tiene”.

* “El mayor agradecimiento es para mi familia toda, para mi compañero Nicolás, mis mejores amigos de Paraná que añoro y extraño siempre. Los premios son reconocimientos al esfuerzo, pero se consiguen desde la buena contención y el apoyo de las personas que a uno lo rodean. Este premio se lo debo enormemente a todos mis maestros: Cecilia Riso en Paraná fue mi puntal más alto y Héctor Figueredo Abrantes en Cuba, mi otro bastión más allá de todos los profesores que he tenido. Sin ellos uno no es lo que es tampoco”.

* “Estoy haciendo el posgrado Nuevas tendencias contemporáneas de la danza, 12 seminarios de 30 horas cada uno. Uno tiene que seguir permanentemente en formación porque la danza avanza y si uno es responsable con su profesión no puede dejar de formarse nunca. Este posgrado acerca a lo que está sucediendo hoy en la danza moderna, contemporánea”.

* “Hay que defender la educación estatal del arte y la posibilidad de ir más allá. Que el arte tenga espacio en la sociedad y sea un arte para todos”, dijo a modo de mensaje.

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