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De Ángeli, o la lucha como motor de vida

El dedo de Alfredo De Ángeli apuntó a las cámaras, y a través de las cámaras, el dedo de Alfredo De Ángeli descubrió la cara, expectante, huidiza, lejana, de la presidenta Cristina Fernández de

-No estamos dando una tregua. Es un alto en el camino.

Fue el discurso más esperado de la multitudinaria asamblea de productores que se realizó ayer en Gualeguaychú, y que abrió un compás de espera en la protesta de los chacareros, que se había iniciado el 13 de marzo último.

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“¡Alfredo, Alfredo, Alfredo!”, coreaba la gente, aunque a este productor nacido en María Grande, radicado desde comienzos de la década de 1980 en Gualeguaychú, el discurso y los actos masivos no le sientan mucho, aunque tesón y coherencia, vehemencia y carisma propios lo convirtieron en un líder muy a su pesar.

-No es fácil para un gringo de las chacras hablar a una multitud- se disculpó ayer, cuando tuvo que recuperar la “inspiración”, según dijo, luego de que lo interrumpieran para pedir una ambulancia.

Pero se las ingenió para armarse un identikit propio que incomodó sobremanera al Gobierno: el martes 25 de marzo, luego de que la Presidenta acusara a los productores de armar “piquetes de la abundancia”, De Ángeli apareció en la televisión para anunciar que el paro continuaba y se profundizaba.

Y cuando los adláteres del camionero Hugo Moyano procuraron romper la huelga en Ceibas, en el sur de Entre Ríos, no midió un segundo su verba, y lo calificó de ser el “López Rega del kirchnerismo”, en clara alusión al ministro de Bienestar Social que tuvo la ex presidenta María Estela Martínez de Perón, acusado luego de ser mentor de una fuerza parapolicial, la Alianza Anticomunista Argentina (la Triple A).

Aunque el matrimonio Kirchner -Néstor, ex presidente, y Cristina, actual presidenta- lo conoce bien, y de antes del paro rural, lo mismo que buena parte de la dirigencia de Entre Ríos: frente a la casa familiar de De Ángeli, en Gualeguaychú, vive el ex vicegobernador y actual diputado nacional Pedro Guillermo Guastavino.

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Ayer, después de acusar a los gobernadores de apoyar tácitamente el saqueo de las provincias y de pedirle a la Presidenta que no apriete, se quebró cuando recordó a su madre, Margarita, una mujer de 83 años, que todavía vive en María Grande, madre de 10 hijos: Alfredo, Atilio y Abel, radicados en Gualeguaychú; Hugo, Aníbal, Juan y Ángel, que permanecen en María Grande, y las mujeres Lula, Beba y Celia.

-Mi madre es muy pacífica y le salió un quebracho- dijo, antes de que lo interrumpiera el llanto.

Aunque el resto de los De Ángeli no le han ido en saga en la protesta agraria: mientras Alfredo y Atilio, hermanos mellizos de 51 años, ahora radicados en Gualeguaychú, se hicieron oír fuerte en el sur; otros dos hermanos participaron de los cortes en el puente Rosario/Victoria; y dos más acompañaron la protesta en Paraná, en el Túnel Súbfluvial.
Claudia Russo, la madre de sus tres hijos -Luis, de 19, estudiante de Agronomía; Marcos, de 17, que cursa el secundario en una escuela agrotécnica de Gualeguaychú; y la pequeña Delfina, de 9 años, que supo de los cortes de rutas cuando apenas tenía seis meses-, admiradora del líder agrario, lo califica de “testarudo y muy carismático”.

-Es tozudo. Cuando se pone una meta, no para hasta lograrla. Pero a la vez es un hombre tranquilo. Durante los días que estuvo en el corte, se las ingenió para respetar la rutina con sus hijos. Todos los días, a las siete menos cuarto, estaba en casa, para buscar a Marcos y llevarlo a la escuela. En cambio, con Delfina, que va a la escuela de tarde, no pudo, así que para que la viera todos los días, yo se la llevaba hasta la ruta.

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Se asume como un hombre solo: está divorciado, vive en un departamento en Gualeguaychú y su Volkswagen Polo 2005 se ha convertido en su oficina móvil. Todos lo apodan Melli -es mellizo con su hermano Atilio- aunque también, en círculos más íntimos lo llaman Bedoña, y arrastra otro apelativo menos público, Perra.

Su nombre empezó a ser conocido en 1997, durante el gobierno de Carlos Menem, cuando se puso al frente de un tractorazo rural a la sucursal del Banco Nación de Villa Mantero, para alertar por el remate de campos de pequeños productores endeudados.
Habían pensado juntar 20 camionetas, pero pronto el entonces líder de la Federación Agraria de Entre Ríos, Jorge Ruiz, se asombró al ver en la ruta más de 200 vehículos, una movida que obligó a Menem a desistir de su visita a Villa Mantero.
De entonces hasta aquí, la lucha antipapelera lo tuvo como uno de los principales actores. Por su rechazo a la instalación de Botnia en Fray Bentos, Uruguay, conoció la cárcel en 2002, cuando intentó frenar un camión que por la fuerza pretendía pasar por el corte en Arroyo Verde.

Ayer, este hombre que un buen día recorrió 300 kilómetros arriba de un tractor para llegar a Gualeguaychú, salió en andas al término de la asamblea agraria en Gualeguaychú, convertido en líder de la mayor protesta que la administración Kirchner tuvo en cuatro años.

NNAARicardo Leguizamón, para El DiarioNNCC

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