Lo Último

De Vido-Fernández, la interna contraataca

Al final fue empate. Alberto Fernández y Julio De Vido prolongarán en el segundo kirchnerismo el silencioso recelo que marcó la dinámica del poder en los últimos cuatro años.

Al renovarles el crédito a los dos, la presidenta electa probó una máxima que repetía un funcionario de alto rango en los últimos días de incertidumbre e histeria colectiva en los despachos del Gobierno: «Néstor y Cristina gobiernan juntos desde el 2003 y así va a seguir el próximo mandato».

A De Vido le sentó fenomenal esa lógica. Tocado por las denuncias de corrupción en su área (sobre todo, el caso Skanska), durante la campaña las usinas de versiones de un sector del oficialismo le pronosticaban una jubilación anticipada en diciembre.

Error. Fue el propio presidente que se va quien le anticipó a De Vido que continuaría en el Ministerio de Planificación. Así, mantendrá bajo su control los planes de vivienda, la política de energía y los subsidios al transporte. Es decir, la porción más importante del presupuesto (y del poder) nacional.

Sobre el futuro de Fernández había pocas dudas. La Jefatura de Gabinete de Cristina Kirchner llevaba su nombre puesto desde que se supo que ella sería la candidata a la sucesión. Sólo de círculos cercanos al propio funcionario salían versiones sobre su retiro: se llegó a decir que no le entusiasmaba continuar en un gobierno que debería lidiar con escándalos como el de Skanska o descalabros como el del Indec. ¿Presión encubierta?

Exagerado o no, al enfrentamiento Fernández-De Vido se le atribuyeron algunos de los momentos más dramáticos del mandato de Kirchner. El dato no partía del capricho periodístico, sino de despachos importantes del Gobierno. Cuando apareció la bolsa de dinero en el baño de Felisa Miceli, en los alrededores de Alberto Fernández le apuntaron a De Vido por la filtración del dato que acabó con la carrera de la ministra de Economía. Antes, en Planificación sospechaban que «operaciones del jefe de Gabinete» habían magnificado el caso Skanska. El manejo del Indec los ubicó en equipos contrarios. A Guillermo Moreno se lo considera un enemigo de Fernández y un aliado de De Vido. La continuidad o no del polémico secretario de Comercio Interior será un inminente round decisivo en la pelea de fondo.

El largo año de campaña también los encontró en disputa. Kirchner tuvo que intervenir para que De Vido anunciara su apoyo a la candidatura de Daniel Filmus a jefe de gobierno porteño, cuando se descubrió que apoyaba a Jorge Telerman, entonces enemigo de Alberto Fernández.

El Presidente devolvió la balanza de poder a la posición de equilibrio cada vez que la pelea se descontroló.

NNAARasgosNNCC

Suelen describirlos como dos personajes antagónicos. El «pingüino» De Vido es el funcionario reservado y misterioso; un pragmático constructor de poder que se guía bien en el mundo de los negocios. Los empresarios y los gremios del transporte fueron sus lobbistas en estos días de recambio ministerial. Pese a que trabajó con ellos 20 años, el ministro no entra en el primer círculo de toma de decisiones de los Kirchner. No es un invitado habitual a las tertulias de Olivos y pocas veces le piden opinión en materias que no son las exclusivas de su cartera.

Al «porteño» Fernández se lo define ante todo como un operador político. Es quien administra la información oficial y se sienta a la mesa superchica de los Kirchner. Sólo el secretario Carlos Zannini tiene esa influencia en el día a día de la gestión. Participó en el armado del gabinete y le tocó anunciarlo, en una conferencia de prensa sin preguntas (un sistema que ayudó a inventar). Se cuenta como un triunfo de él la designación de Martín Lousteau, pero nadie puede predecir hoy que eso le dé control real de la economía.

La mitología del kirchnerismo sostiene que diputados, gobernadores, sindicalistas y funcionarios se definen por su afinidad con De Vido o con Fernández. Ahora el escenario de partida es similar al actual. El ministro de Planificación retendrá el control en su área de acción y espera que siga firme uno de sus aliados principales, Hugo Moyano. Alberto Fernández reasumirá con el manejo de la información y del presupuesto y buscará extender su influencia sindical. En su entorno se consolaban anoche con que la segunda gestión de De Vido podría durar sólo unos meses del futuro gobierno. Algo, al día de hoy, incomprobable.

Por Martín Rodríguez Yebra, para La Nación

Claves

Notas más
leidas
© 2021 Página Política
Términos y Condiciones
Política de Privacidad