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Detuvieron a un testigo por falso testimonio

Se trata de Antonio Germán Mantay, quien la noche del secuestro estaba de sereno en el Parque Industrial.

El Tribunal que lleva adelante el juicio por el secuestro de Fernanda Aguirre, ocurrido en julio de 2004, ordenó la detención de Antonio Germán Mantay, quien fue uno de los testigos que compareció en la quinta jornada de debate.

La noche del secuestro de la joven de San Benito, Mantay estaba de sereno en el Parque Industrial de Paraná y este miércoles quedó detenido por incurrir en falso testimonio, según entendió el Tribunal.

Sucede que este hombre, semanas después del hecho, fue conducido por la Policía a prestar declaración ante el Juzgado Federal y en ese entonces dijo que vio pasar por su lugar de trabajo a tres personas que identificó como Miguel Ángel Lencina, Delia Lencina y otro menor de la familia.

Pero este miércoles, Mantay señaló que la noche del 25 de julio había visto pasar a tres personas pero que no podía identificar y agregó que el día de la declaración ante el juez Federal estaba alcoholizado.

Ante esta afirmación, el tribunal le preguntó cuánto había bebido y el hombre dio cuenta que había tomado dos botellas de whisky. Se le consultó si tanto la Policía como el juez no se habían dado cuenta de su estado y reconoció que sí, “porque mi cuerpo despedía tanto olor que no se me acercaban”.

Por otra parte, la testigo Claudia Marcela Íbalo no se presentó a declarar. Su testimonio era central, ya que es su momento, dijo haber visto cuando una nena era introducida en un automóvil Ford Taunus verde aceituna con una calavera en el vidrio trasero y reconoció que en el vehículo iban Mirta Cháves y Miguel Lencina.

NNAALos testimoniosNNCC

A las 9.40 se constituyó en la sala el Tribunal y de inmediato se tomó juramento a los testigos presentes. Previamente se informó que Claudia Marcela Ibalo y Víctor Hugo Martínez no fueron localizados, aunque se reiterará la citación a la mujer.

Sebastián González Nader fue el primero en testimoniar y reiteró su versión de haber visto a dos personas en la puerta del cementerio Parque de la Paz de San Benito, y también haber visto a Fernanda Aguirre en la esquina del mismo lugar, aunque dijo no recordar detalles. También dijo haber observado un auto en la zona, pero tampoco pudo brindar precisiones sobre el mismo.

Ante esto, el presidente del Tribunal, José María Chemez, le pide que “haga un esfuerzo de memoria”.

Ante esto, el presidente del Tribunal, José María Chemez, le pide que “haga un esfuerzo de memoria”. El joven de 23 años contó que en la tarde de ese domingo se dirigió en auto hacia el puesto de flores de su madre, y en esa oportunidad pudo observar a dichas personas. Comentó que le llamó la atención” la forma en que lo miraron, pero dijo no acordarse de la vestimenta que llevaban.

Un momento de duda y contradicción se dio cuando sostuvo que personal policial se apersonó en su domicilio y le mostró fotos, pero ante la consulta del abogado de Raúl Monzón, Rubén Pagliotto, dijo que creía que sólo había visto “una foto”. Ante el interés del abogado, dijo no acordarse exactamente de cuantas fotografías le habían mostrado. También sostuvo que en rueda de reconocimiento de personas indicó a alguien que podía ser uno de los hombres que había visto ese domingo, aunque no con seguridad.

Luego fue el turno del productor agropecuario Héctor Horacio Tortul, quien dijo haber visto a dos personas de estatura mediana caminando por el campo en dirección hacia la ruta. Contó que es “normalmente anda gente cazando en el campo, pero llamó la atención que andaban sin perros ni armas”. Al describir las personas, dijo “uno era de cabello de melena, el otro más petiso y de pelo color más claro, aunque no rubio”, y que no notó nada que le llamara la atención. “Iban caminando uno al lado del otro, más bien rápido”, especificó.

También dijo que su cuñada, Gladis Davín, le comentó en ese momento que había visto a “dos tipos caminando en el campo” y consideró que ella “tal vez pueda aportar más detalles”. Ante esto, la defensa solicitó que se la haga comparecer ante el tribunal, con lo que acordaron las partes querellantes y el tribunal.

Los jueces ahondaron en el pedido de detalles sobre la zona en que se encontraba y contó que “hay muchos pozos” que -según consideró- fueron revisados por la policía. También comentó que por esos días participó de algunas búsquedas, junto a sus hijos y a José Bressán, dado que “en ese momento se hablaba que estaba viva”. Añadió que hay arroyos y entendió que “no sería tan difícil encontrar una persona”.

NNAALa empleada del restauranteNNCC

Marisa Ortiz reiteró su versión de la etapa instructoria recordando que Mirta Cháves y Miguel Ángel Lencina ingresaron al restaurante y pidieron para comer “una coca cola y dos sándwiches”, que el hombre salió y regresó con otra mujer, que luego se enteró que era la prima. Dijo que a esa muchacha a conocía “porque trabaja en la zona”.

Aunque recordó con precisiones la orden de comida que realizaron, no pudo detallar la forma en que vestían o si llevaban bolsos o equipajes, y estimó que estuvieron en el local “una media hora”.

Respecto del pago de lo que consumieron, sostuvo: “Creo que pagó la mujer con un billete de 100 pesos, pero no recuerdo exactamente, si eran 100 o 50 pesos, pero sé que tuve que pedirle cambio al dueño del lugar”. Ante esto, la abogada de Cháves, Nora Lanfranqui, le preguntó si su declaración ante el fiscal federal fue voluntaria, ya que allí sostuvo que el pago lo realizó el hombre. Cuando se le marcaron esas diferencias, Ortiz se justificó: “A mi nunca me había pasado esto. Me buscaron en el trabajo para que declare y estaba nerviosa”.

Ante una serie de dudas y contradicciones las defensas solicitaron un reconocimiento de la firma y del contenido de su declaración, y Pagliotto dejó entrever que podría haber alguna irregularidad en ese proceso que se realizó en el Juzgado Federal. Para justificar su petición, se basó en que la testigo dijo haber declarado “dos o tres horas” lo que se transcribió en una sola página del expediente, lo que le resultó llamativo y también recordó que Julio Aguirre desconoció haber dibujado un croquis que consta en el expediente.

El presidente del Tribunal accedió a su pedido, pero le aclaró que tal procedimiento era imposible de realizar con todos los testimonios y le solicitó que “si se detectan irregularidades se presente la denuncia correspondiente”.

NNAADetenido por falso testimonioNNCC

Antonio Mantay que trabajaba como sereno en una fábrica de politilenos del Parque Industrial quedó detenido por falso testimonio y puesto a disposición del juez de Instrucción en turno, por las contradicciones permanentes de sus dichos y luego de que reconociera que al momento de su declaración ante el juez Federal, Mario Silva, estaba alcoholizado.

Aunque no pudo especificar si fue exactamente el domingo de la desaparición, recordó que ese día “había un partido”, alrededor de las 16, cuando vio “tres personas” que pasaron caminando por su lugar de trabajo. Sostuvo que eran dos hombres y una mujer que llevaban “buzos con capucha” y que “hasta ese momento no sabía quienes eran”, pero que luego en sede judicial les mostraron algunas fotografías e indicó que podrían ser de la familia Lencina.

El tribunal le recordó entonces que en su testimonio dio algunas características físicas de las personas, detallando que “uno de los hombres era morocho y delgado” y que el otro masculino era de contextura más pequeña, “delgado, morocho y de pelo corto”. Aseveró que conocía a la familia Lencina “porque vivían en el barrio desde hace mucho tiempo” y describió a Delia Lencina como “gorda y petisa”, sin embargo uno de los magistrados le marcó que en su declaración anterior había dicho que la mujer que había visto pasar “era delgada, con un lindo culito y que caminaba muy derecha”.
Respecto de este punto evidenció muchas imprecisiones, por lo que Chemez –visiblemente molesto- le pidió que “sea claro en sus respuestas” y reiteró sus pedidos de detalles sobre las tres personas y el recorrido que realizaron. Señaló que los vio “salir de un campo” situado en cercanías a la fábrica donde se encontraba y dirigirse “hacia la ruta en dirección a El Rutero”.

También contó que unas semanas después del secuestro de Fernanda, la Policía lo fue a buscar “a las tres de la madrugada a una estación de servicios” donde se encontraba junto a su hermano, que es menor, y que en un primer momento el personal policial intentó detener a ese joven. Dijo que en ese traslado para tomarle declaración, le preguntó a los uniformados porqué lo llevaban “a esa hora” y porqué no le enviaban una citación a su domicilio.

En la búsqueda de mayores precisiones, Chemez le leyó un párrafo de esa declaración ante el juez Federal en la que aseveró haber visto a “Miguel Lencina y Delia Lencina que pasaron caminando por el lugar” y luego al hijo de la mujer de unos “13 ó 14 años”. En este punto, Mantay reconoció que “estaba bastante alcoholizado” a la hora de prestar ese testimonio, lo que provocó el asombro general de las partes. Especificó que había estado bebiendo “desde las cinco de la tarde” dado que no debía trabajar porque era su día de descanso y que para esa hora de la madrugada ya “había tomado dos botellas de wisky”.

Cuando uno de los jueces le preguntó si era ostensible el estado de ebriedad que presentaba, apuntó: “No sé si no se dieron cuenta, pero no se podían acercar al lado mío por el olor a alcohol que tenía”.

NNAAUn testigo nuevoNNCC

Sergio Fabián Zatti, es el propietario del Ford Focus gris en el que se trasladó con José Bressán –a pedido de éste último- hacia la zona del puente de hierro para observar el momento del pago del rescate. Su declaración fue solicitada por los abogados defensores, luego que José Ezequiel Bressán contara en el juicio esta situación.

Recordó que Bressán, de quien es amigo, lo buscó en su casa ese domingo 25 de julio de 2004, le contó la situación del secuestro de Fernanda, y le pidió que lo llevara en su auto. “Quería ir en un auto que no fuera conocido porque tenían miedo que (los captores) hubieran hecho alguna tarea de inteligencia previa y reconocieran su camioneta”, explicó.

Contó que partieron de su casa, en San Benito, tomaron por “Avenida Jorge Newbery, Zanni y Almafuerte” hasta llegar al puente de hierro, donde no observaron “nada extraño”, por lo que dieron unas vueltas por calles aledañas “para hacer tiempo”, y al pasar por segunda vez vieron “el auto de (Julio) Aguirre estacionado debajo del puente”. De todo este periplo no recordó los horarios, pero dijo que fue de noche y que creía que aún no se había realizado la denuncia policial.

Con su testimonio concluyó la jornada y mañana continuarán los testimonios. Según informó Análisis Digital, deben presentarse a declarar cuatro testigos:

– Eduardo Ledesma, empleado de la florería Dalila que dijo haber visto a dos hombres en la puerta del Cementerio Parque de la Paz de San Benito, entre ellos un menor. Según su testimonio serian Lencina y su sobrino Jonathan.
– Flavia Vanesa Buss, empleada del kiosco de la estacion de servicios YPF cercana al puente de hierro.
– Andrés Oscar Molina, despachante de combustible de la estación de servicios, quien declaró que esa noche vio a una sobrina de Lencina, apodada La Choco.
– Raúl Horacio Garbezza, vecino que vive entre San Benito y la casa de la familia Lencina, quien dijo que esa noche vio a una pareja.

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