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A continuación la carta abierta textual se emitió en el sitio Diario Junio:

En este momento particular del país sentimos que hace falta tomar una postura clara a favor de valores que lamentablemente están siendo dejados de lado.

Desde hace un cierto tiempo venimos asistiendo con honda preocupación a un enrarecimiento del clima político, al surgimiento de posturas extremas, contrarias a la democracia, discursos y acciones que ponen en riesgo la institucionalidad, la paz social y el bienestar de la mayoría de los habitantes de La República Argentina.

Se ha vuelto común a causa de la toma de partido por una u otra posición el ensalzar como virtudes la traición, el egoísmo o la brutalidad y considerar aceptables la difamación y la violencia. (Para algunos todo parece valer o estar permitido si sirve a sus intereses sectoriales o políticos).

Creemos equivocado ese camino de quienes buscan atajos o dejan de lado reglas y escrúpulos en función de sacar ventajas a corto plazo.
Entendemos que la participación política (en un sentido amplio) debe ser expresión de las mejores aspiraciones e ideales de que seamos capaces, así como también estar regida por normas de conducta a la altura de aquellos, de otra manera no existe salida posible, que no sea la profundización de nuestros problemas y la repetición de los errores del pasado.

Hoy además debemos enfrentar una coyuntura de crisis financiera internacional, que amenaza también a nuestra sociedad y demanda aunar esfuerzos en beneficio de todos.

Por eso un grupo de ciudadanos nos hemos reunido en torno a dos valiosos principios:
Bienestar y compromiso democrático. Estos son los pilares fundamentales de nuestra propuesta, a los cuales también podemos agregar otros análogos, como respeto, paz social, constitucionalidad, etc.

Hemos denominado a este espacio A.B.C. Democrático. (Argentinos por el bienestar y el compromiso democrático). Siendo el término ABC símbolo de lo básico, y los dos principios antes expresados, el punto de partida, el piso mínimo indispensable para poder avanzar hacia los temas que hacen al interés de todos.

Queremos promover un diálogo constructivo y fecundo con todos los sectores de la vida nacional, dentro de los marcos del respeto mutuo y a los poderes institucionales que nos representan.

Abogamos por el respeto a las instituciones del Estado y a los gobiernos legítimamente electos por la voluntad de la mayoría de nuestra población, aunque no sean del propio agrado o no se esté de acuerdo con las políticas que aplican.

Consideramos fundamental la crítica de los errores y falencias de todo gobierno, como motor del cambio y la superación de los diversos problemas que nos afectan.

Y vemos como se ha ido dejando de lado la crítica para pasar a la descalificación, la difamación y la demonización.

Se acusa a las autoridades de cualquier cosa sin pruebas que respalden esas acusaciones. Se achacan malas intenciones detrás de cualquier medida de gobierno.

Se utilizan cuestiones de forma (como referencias a la forma de vestir, etc.) para generar rechazo en la sociedad, distrayendo así de las cuestiones de fondo, que son las que urge verdaderamente encarar.

Se manipula la información para desacreditar medidas o proyectos del gobierno, perjudicando así a todo el conjunto de la sociedad que merece recibir una información completa para poder decidir correctamente.

Y finalmente se le niega a la actual gestión cualquier mérito, hasta los más evidentes.
Surge así una visión esquemática, de blancos y negros, sin grises, que empobrece la percepción y niega la compleja realidad del país así como su historia.

Lamentablemente nada de esto suele ser inocente, sino que por el contrario, busca legitimar acciones antidemocráticas.

No somos oficialistas ni opositores. Incluimos ambas posturas así como también admitimos y respetamos a todas las ideologías y posiciones que rechazan la violencia y respetan el marco constitucional y democrático.

Abogamos por la mejora sustancial del clima político del país y el surgimiento de un diálogo inteligente y respetuoso para debatir los temas de fondo, los fundamentales para el desarrollo de nuestra Nación y el bienestar de su gente.

Consideramos muy importante elegir el disenso respetuoso, la ponderación, la ecuanimidad y la crítica bien fundamentada en lugar de los apasionamientos violentos, las descalificaciones y las posturas extremas.

Queremos expresar enérgicamente nuestro desacuerdo con:

Toda postura extremista o violenta que rompa las reglas de convivencia democrática y las normas constitucionales.

Cualquier clase de violencia física o verbal (entiéndase insultos u ofensas) que se pretendan justificar por posturas políticas de cualquier naturaleza.

La ocupación ilegal de espacios públicos y los cortes a la libre circulación de calles y rutas, cuando en vez de como recurso esporádico y comprensible para llamar la atención de la sociedad, son utilizados en forma continua como arma de presión política.

(Los continuos cortes de ruta de las entidades agropecuarias durante el año 2008 provocaron perdidas de puestos de trabajo, perdidas económicas en los sectores del turismo, el transporte, el comercio, etc. Y con el desabastecimiento, un aumento de la inflación y la pobreza. Es decir que perjudicaron a la gran mayoría de la población).

También rechazamos toda otra medida o acción tendiente a generar caos, inestabilidad, confusión, incertidumbre, etc. así como cualquier campaña de desgaste, desestabilización y boicot, que terminan siempre perjudicando a la sociedad y especialmente a los sectores menos favorecidos.

Todo discurso en que un sector cualquiera de la vida nacional se arrogue la representación del país o de la ciudadanía sin que esto haya sido refrendado en las urnas.

Todo intento de desconocer la autoridad de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial por parte de cualquier sector que pretenda estar por encima de los deberes y obligaciones de todos los ciudadanos.

Toda manipulación de la información que se haga desde los medios de comunicación, para influir sobre la sociedad, ocultando intereses sectoriales que no son los del común de la población.

Todas las difamaciones, agresiones e infundios, generalmente escudados en el anonimato, que se difunden en Internet, se hacen circular en cadenas de mail o se envían a los foros de opinión de las publicaciones digitales.

La denuncia efectista e irresponsable sin respaldo en pruebas concretas, que se hace con intención de perjudicar a un rival político.

Las permanentes profecías y anuncios catastróficos, que algunos políticos, economistas, etc. vierten en los medios de comunicación, todas especies que aunque no merecen credibilidad porque han resultado falsas anteriormente, contribuyen a generar malestar e incertidumbre en aquellos que las creen de buena fe.

Actualmente muchos promueven el modelo de un Estado que todo lo da y nada exige. Y se le reclama al mismo que le quite impuestos a los sectores más favorecidos de la economía, lo que lo dejaría desprovistos de los recursos necesarios para enfrentar la crisis y atender todo el conjunto de sus obligaciones.

Observamos que esas exigencias esconden la intención de golpear económicamente al actual gobierno, sin considerar en absoluto el perjuicio que sufriría la población argentina.

Nuestra república tiene sobrada experiencia en haber sufrido interrupciones al normal desenvolvimiento de su vida democrática.

Creemos que se debe tener siempre presente y mantener viva la memoria de cómo se produjeron y el perjuicio que ocasionaron al país esos lamentables hechos.

Los golpes militares han sido considerados como una etapa superada para bien del país.
En cambio persiste la amenaza de golpes económicos. Maniobras financieras para generar crisis, causando el quebranto y el malestar de la población.

Esos golpes económicos han estado acompañados de prácticas tendientes a sembrar el caos y el terror con saqueos supuestamente espontáneos, en realidad siempre estratégicamente organizados.

También han acompañado los golpes a los gobiernos constitucionales en el nuestro y otros países, campañas de difamación desde los medios de comunicación, huelgas y lock outs patronales, injerencias religiosas en cuestiones políticas e intromisiones de potencias extranjeras.

No debemos perder de vista que desde el estudio de nuestra historia se ha señalado a los diversos golpes contra la democracia, como realizados por las clases dominantes para tener un control total sobre el Estado y trasladar al conjunto de la población el efecto de las crisis financieras. Bien sabida es la relación de aquel primer golpe, que derrocó a Hipólito Irigoyen, con la gran crisis financiera del 30, y que durante la última dictadura militar se estatizó, trasladando a toda la población, la deuda externa de las más poderosas empresas argentinas.

Creemos fundamental estar atentos para rechazar cualquier nueva acción que tienda a hacernos sufrir la triste historia ya conocida.

Los argentinos no podemos ser nunca más espectadores pasivos ni cómplices de acciones contra la democracia, sea cual sea el gobierno electo por la primera mayoría.

En todo momento, pero especialmente cuando el país se encuentra ante una amenaza de enorme magnitud como es la actual crisis financiera internacional, que ya hace estragos en otras latitudes, estamos convencidos de que debemos aunar fuerzas en pos de los intereses comunes que hacen al bienestar de todos los que habitan el suelo argentino.

Por todo lo expresado, reclamamos al gobierno que actúe defendiendo los intereses y el bienestar de la población, sin dejarse coaccionar por ningún grupo o sector de poder nacional o extranjero.

Consideramos indispensable que atienda más eficientemente la situación de los amplios sectores condenados a la miseria cuya situación ya es desesperante y son los más vulnerables ante toda crisis.

Que transparente la gestión pública, combatiendo la corrupción enquistada en los diversos organismos del Estado y que avance todo lo posible en dar respuestas a las demandas fundamentales de la sociedad: Educación, trabajo, salud, justicia, etc.

Para hacer una referencia puntual, consideramos importante mencionar el problema del Indec, que merece una pronta solución, ya que la actual política ha recibido críticas muy fundamentadas desde los sectores más diversos y por parte de numerosos especialistas en la materia. Igual de reprochable es la política de explotación minera que deben padecer poblaciones enteras y que parece hecha a medida de las multinacionales que explotan esa riqueza, el veto a la ley de glaciares y la política de hidrocarburos.

Así mismo reclamamos a la oposición, una actitud madura y constructiva. Que no se oponga a todo por norma, que no descalifique invariablemente toda medida de gobierno y que privilegie la solución de los problemas del país por sobre las conveniencias electorales o partidarias.

Y finalmente reclamamos a todos los sectores el mayor compromiso con la democracia y las normas fijadas en nuestra Constitución Nacional, único camino posible para la solución de nuestros problemas y la posibilidad de un futuro más prospero.

Invitamos a sumarse a esta iniciativa a todos los ciudadanos de buena voluntad que compartan los valores aquí expresados, poniendo fundamentalmente el respeto a la democracia por encima de todos los intereses sectoriales, simpatías y banderías políticas.

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