La polémica la inició José Allende. Fue cuando dijo que sintió “vergüenza” al ver a Jorge Busti entrar a la sede de la UCR para reunirse con autoridades de ese partido de cara a las elecciones de octubre.
“Hemos trabajado durante más de 20 años con Jorge Busti, y ver esa foto me dio un poco de vergüenza. Recuerdo que siempre me decía que el límite era el PRO, parece que lo que era tan malo ayer, no es tan malo hoy y termina siendo bueno mañana. Verlo entrar en la UCR junto al candidato (Gustavo) Zavallo realmente me causó un profundo dolor”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados, enrolado ahora en el urribarrismo. El diputado aseguró que “en política no vale todo”
La respuesta llegó por parte de Daniel Koch, dirigente de Nogoyá, cercano al ex gobernador en el Frente Renovador. “ Allende dice sentir vergüenza de haber visto a Busti ingresar a la sede de la UCR, pero no siente dolor ni vergüenza cuando anuncian con bombos y platillos que van aprobar una ley a libro cerrado que perjudica a miles de entrerrianos como fue el impuestazo”, repasó el nogoyense. Y cargó: “Allende no siente vergüenza que la Legislatura se haya transformado en una escribanía del Poder Ejecutivo y que para mantener la Presidencia a modo de jalón simbólico, no se opone y ni siquiera introduce una mejora a los proyectos, por temor que le arrebaten la presidencia, que por cierto no es ad honorem”.
Pero las declaraciones no quedaron ahí. Koch sostuvo que el secretario general de UPCN “no le dio vergüenza reunirse con el gobernador Sergio Montiel cuando los trabajadores resistían en las calles los despidos de la Ley 9235, asistiendo solamente porque el Secretario General de ATE, Edgardo Massarotti era el líder de esa lucha”.
Y cerró: “Cómo va a sentir vergüenza, si es un dirigente sin territorio, que milita en la superestructura del poder. En una palabra es un dirigente sin vergüenza. Hace unos años este sin vergüenza -colgado del saco de Jorge Busti – marchó rumbo a Paraná en un Citroën y sus mocasines rotos; hoy es un político aggiornado que exhibe una flota de autos de alta gama y un yate a su disposición mientras sus afiliados siguen esperando una paritaria justa en esta década desperdiciada”.

