La Federación Agraria Argentina (FAA) tuvo sus elecciones para renovar autoridades la semana pasada. En la contienda, Alfredo De Ángeli retuvo el cargo al frente de la dirección en el distrito Entre Ríos, mientras que Eduardo Buzzi hizo lo propio a nivel nacional.
Para el entrerriano no fue el triunfo que hubiese querido festejar. Su aspiración – conocida públicamente – era la de conducir la entidad en el más alto cargo de la organización. La inclinación de la mayoría por Buzzi y la espalda a De Ángeli tiene su explicación en los movimientos y las relaciones que cada uno mostró en los últimos tiempos. En el seno de la FAA ven al santafecino más duro que el entrerriano en una coyuntura que tiene al sector en permanente enfrentamiento con el gobierno nacional y en varias provincias.
Las elecciones en la entidad se realizan en dos partes, en dos días. En la primera etapa se llevan adelante las elecciones de los distritos de todo el país, que son 16. En el segundo, con los referentes distritales ya elegidos, se hace la propuesta para designar a quien ocupará la presidencia de la entidad a nivel nacional.
El jueves por la noche, De Ángeli se impuso con la lista Unidad Federal ante Ricardo Garzia con el 75% de los “votos válidos”. La contienda se dio con un padrón de 450 delegados. El resultado fue: 185 votos para “el mellizo” y 25 para Garzia, éste puesto por el propio De Ángeli para dar la competencia. La noticia que quedó en segundo plano y que no es menor es que 240 delegados votaron en blanco. De allí que el anuncio de la victoria dada a conocer por Alfredo Bel fue que el contundente resultado fue sobre “los votos válidos”.
El abultado número de delegados que no acompañó a De Ángeli con su sufragio en esa primera vuelta, un poco más de la mitad, hizo que al día siguiente el entrerriano no se presentara a la elección general y Buzzi quede solo en el ring.
Fuentes rurales consultadas por Página Política coincidieron en que “el mellizo” viene siendo observado por integrantes de la entidad como un hombre funcional al gobierno nacional. El ejemplo que ponen es la relación que De Ángeli tiene con el integrante de FFA, Jorge Ruiz, de fuertes contactos con el Ministerio de Agricultura de la Nación a cargo de Norberto Yahuar. Esa cercanía – se quejan y entienden algunos referentes de la entidad – generó un reparto arbitrario de subsidios para el sector.
De allí el castigo en las urnas en la elección de directores que no le permitieron a De Ángeli tener una base consistente para enfrentar el desafío buscado que era el de conducir la Federación en el ámbito nacional. La lectura que se hace en los sectores que se oponen a su liderazgo es que el afiliado optó por un representante más duro ante el gobierno nacional, como es Buzzi, hoy de buenas migas con Hugo Moyano.


