Raúl Taleb fue el entrerriano que más cerca estuvo del líder cubano, Fidel Castro. El dirigente peronista de Diamante fue ungido por Néstor Kirchner embajador en el país caribeño con el que la Argentina había tenido una mala relación hasta la llegada de Eduardo Duhalde a la presidencia. El bonaerense impulsó, en su interinato, un posicionamiento diferente al que venía teniendo el país respecto al bloqueo.
Lo cierto es que un entrerriano se convirtió en embajador en Cuba. Allí partió Taleb. “Con Fidel tuve dos grandes charlas, de dos horas cada una. Discutimos de salud y educación. Teníamos pareceres diferentes en algunos aspectos y lo hablamos y los peleamos muy fuerte. Recuerdo que cuando me fui de una de las reuniones me despidió diciendo: nos vamos a llevar bien. Fue raro, porque estaba acostumbrado a que le digan siempre que sí y yo le había retrucado varias cosas. Era un tipo brillante, de una cultura impresionante”, destacó Taleb en diálogo con Página Política.
La llegada del diamantino a La Habana fue tan sorprendente como su salida. El caso de la médica disidente Hilda Molina fue uno de los momentos de máxima tensión entre la Argentina y Cuba. Molina fue una de las fundadoras del Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren). Formó parte de la dirigencia del Partido Comunista cubano y fue diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En 1994, la médica decidió romper con el gobierno de Fidel por diferencias en la administración de la salud y renunció a todos los cargos. Desde ese momento, pasó a ser considerada disidente de la Revolución y le prohibieron salir de la isla. El gobierno argentino presionó para que pueda salir y le dio asilo en la embajada.
Esa crisis diplomática provocó que Taleb tenga que abandonar la embajada.
“El tema de Molina era cuestión que le interesaba a Cristina Kirchner no a todos, pero ya desde ese tiempo nadie se animaba a decirle algo. Cuando se desató la polémica, recuerdo que me llamaron de Buenos Aires para vaya a dar un informe sobre el caso. Cuando llego me comunico con Cancillería para ver dónde y ante quien debía hacer el informe y resulta que nadie me podía contestar. Hubo malos entendidos que, con el tiempo, confirmé lo que creía. Me tendieron una cama. Un día me llama (Oscar) Parrili y me explicó todo. Sucedía que al canciller Rafael Bielsa no lo pudieron rajar porque era candidato a diputado por la Capital, entonces me sacaron a mí y a Eduardo Valdéz. Lo que sí sé es que Fidel estaba muy enojado con todo lo ocurrido”, recordó.
Taleb contó que cuando llegó como embajador “Argentina exportaba a Cuba 30 millones de dólares cuando me fui estábamos exportando 450 millones. Me acuerdo que volvimos a introducir los vinos, el pollo y las manzanas, entre otras cosas”.
El dirigente tiene un buen recuerdo de aquella experiencia. “Hay un libro del entonces embajador de Alemania en el que destaca que gracias al embajador Taleb pudieron tener relaciones con el comandante Castro. En un acto, recuerdo, me le acerco a uno de los secretarios de Fidel y le digo que tengo que hablar urgente. Me acerqué y le dije: comandante los votos favor de los europeos hay que conseguirlos por las buenas. Se ve que me hizo caso, porque a partir de allí mejoraron mucho las relaciones de Cuba con Europa”, se jactó.
Taleb está en Diamante esperando que la Justifica se expida, en Casación, sobre una condena por enriquecimiento ilícito. “Me plancharon 14 años en los tribunales y ahora estoy esperando que de una vez por todas se aclare esto”, afirmó.
Está retirado de la política y va y viene entre Diamante y Paraná.

