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El PJ entrerriano, por el sendero de la paz

Las dos expresiones del peronismo no tienen interés en pelear una interna para las elecciones legislativas del año que viene. El encuentro entre Jorge Busti y Néstor Kirchner sellaron la paz en el partido gobernante. Las peleas e

Jorge Busti y Sergio Urribarri se encargarán, cada uno, de sus cosas. Así lo pidió Néstor Kirchner y el presidente de la Cámara de Diputados lo entendió. La relación con el titular del Ejecutivo no pasará de trifulcas entre las segundas líneas.

La reunión entre Busti y Kirchner fue más que un pacto de paz para el peronismo entrerriano. Allí, en el encuentro a solas, se plantearon las bases para una buena relación en los tiempos que vienen.

No habrá palos en la rueda para Sergio Urribarri. El propio Busti ha dicho hasta el cansancio que votará todas las leyes que le pida el Ejecutivo. En los próximos días se aprobará el Presupuesto 2009 sin reparos en la Cámara baja. Los premios y castigos, en última instancia, serán para quien ejecuta y no para el que legisla. “Busti lo va a aprobar, después que el pato se las arregle”, dijeron cerca del ex gobernador.

La pelea con el campo partió al peronismo y dio la chance a aquellos que nunca comulgaron con la conducción de Kirchner de encontrar la posibilidad de edificar un espacio alternativo e ilusionarse con un escenario post K. Mientras se caía estrepitosamente la imagen del matrimonio presidencial, Busti comenzó a tejer lo que sería la “nueva era” en el PJ nacional. Con el mismo entusiasmo que avanzó, frenó. Mientras la efervescencia de los gauchos se manifestaba en las rutas y los dirigentes de la mesa de enlace se paseaban por todos los canales nacionales, el ex gobernador recibió a representantes del agro, legisladores santafecinos y cordobeses que estaban en contra de la resolución 125 y a Eduardo Duhalde. Pero el vendaval pasó. Alfredo De Ángeli dejó de convocar a multitudes y de hablar de lo que sabía para emprender una agenda coyuntural con problemáticas que visiblemente se puede verificar que desconoce. Hace agua por donde se busque y la sociedad ya se anima a tildarlo de un oportunista con pretensiones electorales. Los Kirchner se recuperan muy lentamente, pero los sectores peronistas que se habían puesto las boinas de chacareros para defender “la producción y rentabilidad” y ahogar la gestión kirchnerista quedaron pataleando en sus terruños. Mauricio Macri no suma más allá que en Capital, Rodríguez Saá que en San Luis, y De Narváez cuenta, sólo si se pega al jefe de gobierno porteño. No hay una expresión justicialista que sume lo suficiente para pelear a Kirchner.

El encuentro con el santacruceño fue, para el peronismo entrerriano, el pacto de Olivos. Allí se garantizó la gobernabilidad de Sergio Urribarri y la vuelta de Busti a las huestes K. “En Buenos Aires saben quien es el dueño del peronismo en la provincia, pero quien apoya fervientemente a Cristina es el pato”, contó a NNAAPágina PolíticaNNCC una fuente ligada al ex mandatario. Una pregunta lógica que se le ocurriría a cualquier ciudadano común que hojea un diario sería: ¿Hasta cuándo seguirán tirándose con municiones de ambos lados? “Durante los cuatro años”, respondió un dirigente que conoce al dedillo a los dos. “Busti lo va a torear siempre, y Urribarri tiene la necesidad de enfrentarlo, primero porque es el gobernador y segundo para evitar caer en una figura de debilidad”, reflexionó. Ambos, jamás se nombran de forma personal, todo queda en las segundas líneas. No hay un acuerdo entre ellos, pero ambos se conocen y actúan en consecuencia. El peronismo y la gobernabilidad dependen de los dos. Otro divorcio como el que se dio con el conflicto con el campo fastidiaría a la sociedad y por ende afectaría la imagen de la clase gobernante.

El reclamo de los legisladores bustistas es que el Gobernador no los recibe, por caso Santiago Gaitán y ahora Eduardo Jourdán. El senador por Paraná puso en dudas el trabajo del titular del IAPV y el de Vialidad Provincial; y el diputado de Colón ya anunció posibles pedidos de informe, aparte del que hizo al titular de Sidecreer. ¿En estas circunstancias, sería lógico que Urribarri se siente con un legislador oficialista que le trae problemas antes que soluciones? ¿Pidieron los legisladores justicialistas a Busti información sobre el área de Graciela Degani cuando se quemaron toneladas de comidas? Las reglas del juego en el PJ eran otras.

El panorama para el 2009 parece caminar por la concordia. Busti y Urribarri no quieren internas. Cerca de ellos aseguran que “se alcanzará una sola lista”. Claro, siempre y cuando a Kirchner no se le ocurra patear el tablero y aumentar las retenciones al arándano. Dirigentes cercanos a los dos coinciden en que Busti no tiene otra pretensión que ser gobernador y a Urribarri, en este contexto, no se le pasa por la cabeza alguna idea reeleccionista.

NNAAFederico MalvasioNNCC
NNAADe la Redacción de Página PolíticaNNCC

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