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El radicalismo planea una reforma interna

Analizaron una eventual reforma partidaria que incluya una ratificación de las afiliaciones y elecciones directas de las autoridades partidarias, que hoy se eligen indirectamente. Cada integrante del abultado padrón de afiliados radical

Unas horas después de que la decisión de Roberto Lavagna de aliarse con Néstor Kirchner para normalizar el PJ convulsionara completamente a la familia radical, ayer apareció la primera respuesta partidaria al golpe.

Las autoridades de la UCR analizaron una eventual reforma partidaria que incluya una ratificación de las afiliaciones y elecciones directas de las autoridades partidarias, que hoy se eligen indirectamente.

La idea no es nueva, había sido la propuesta que el presidente de la UCR, Gerardo Morales, delineó cuando renovó su mandato partidario, en diciembre último, pero la crisis y el estado deliberativo que se desató en la UCR con el acuerdo Kirchner-Lavagna aceleraron los acontecimientos.

La propuesta concreta de Morales es una confirmación de los principios de fe doctrinaria, en la que cada afiliado deberá firmar (o no) una adhesión al radicalismo como partido opositor diferenciado del Gobierno, según explicó a La Nación uno de los promotores de la idea.

Esos son los principios que se votaron en la convención radical que se hizo en Rosario en agosto de 2006, la misma que le abrió la puerta al apoyo a la candidatura de Lavagna.

En la práctica, esta propuesta funcionaría como una virtual reafilación, porque cada integrante del abultado padrón de afiliados radicales deberá optar por renovar o no su pertenencia al partido.

El objetivo será “limpiar la cancha”, como dicen, y dejar definitivamente fuera a aquellos radicales que se sumaron al kirchnerismo. Sin embargo, también será una posibilidad para barajar y dar de nuevo, y poder reincorporar a todos aquellos radicales (incluidos los K) que acepten el paraguas formal del partido.

El razonamiento de los radicales orgánicos es que, con el PJ fortalecido, el papel de los radicales K en el Gobierno se reducirá todavía más. También creen que en las elecciones de 2009 el kirchnerismo apoyará listas que le ganen a los radicales socios del Gobierno en todos los distritos, como ya empezó a ocurrir, por ejemplo en Mendoza y Mar del Plata. Por eso descuentan que más de un radical K aceptará convertirse en “opositor moderado” ante la perspectiva de una derrota.

Para plantear su idea al resto del radicalismo, hoy mismo los jefes partidarios comenzarán a convocar a todas las autoridades de la mesa de conducción del Comité Nacional de la UCR a una reunión que se hará la próxima semana.

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El tema excluyente, claro, será cómo reorganizar el partido y los ejes centrales de la propuesta pasarán por el nuevo sistema de elección de autoridades y la confirmación de principios doctrinarios.

El segundo paso, ya para mediados de este mes, será llamar a un plenario federal, con los delegados radicales de todas las provincias, para analizar con ellos el tema.

La idea se terminó de delinear ayer en el Senado, apenas Morales se bajó del avión que lo trajo de su Jujuy natal. Fue una reunión reservada, de la que también participaron los jefes de los bloques radicales Ernesto Sanz (Senado) y Oscar Aguad (Diputados), junto con el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Adolfo Stubrin.

Según contaron al matutino capitalino dos de los asistentes, sirvió como catarsis para que los cuatro dieran rienda suelta a su enojo con Lavagna por lo que interpretan como su pase al kirchnerismo. “Lavagna termina cautivo del sistema de cooptación que ha repudiado toda la campaña”, lo castigó Morales ayer.

Pasada la sorpresa inicial del golpe (todos se enteraron por la prensa) ayer quedaba el malhumor y la certeza de que había que buscar una salida sin medias tintas a la crisis.

En realidad, la propuesta tiene que debatirse todavía en el seno del partido, y si se aprueba, habrá que discutir cómo se instrumentará. Ayer, ninguno de los asistentes a la reunión habló de tiempos, y se sabe que el radicalismo no es un partido de decisiones ágiles.

Además está por verse como se llevará a cabo en la práctica la confirmación de los principios, porque debería instrumentarse en todos los comités del país, para los afiliados se acerquen hasta ahí y revaliden su pertenencia a la UCR.

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