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En Entre Ríos, Cristina depende de Busti

En Entre Ríos el respaldo a la fórmula Kirchner-Cobos se reduce al oficialismo. No sólo porque en la provincia el radicalismo K es marginal, sino porque los respaldos peronistas de afuera del PJ se debilitaron en los últim

La fórmula presidencial integrada por Cristina Fernández de Kirchner y el radical K Julio Cobos que se presentó este martes en el Luna Park tiene muy poco de Concertación Plural en Entre Ríos. En la provincia, el respaldo electoral que en octubre recibirá el oficialismo nacional saldrá básicamente del oficialismo provincial, que es lo mismo que decir Partido Justicialista de Entre Ríos.

El PJ, que para ser más gráfico en su identificación con el oficialismo, cambia de manos en su presidencia entre el gobernador electo Sergio Urribarri y el saliente Jorge Busti, es el único partido de Entre Ríos que respalda la fórmula presidencial.

No es que aquí la Concertación Plural no exista. Lo que ocurre es que, por estas tierras, esa coalición se semeja mucho a los frentes electorales que suele hacer el PJ con partidos pequeños, en retroceso o que apenas si salen del estado de coma en el que los dejó experiencias anteriores de su paso por el poder, como es el caso del Frente Grande; o pequeñas, casi ínfimas estructuras como las de PAIS; o agrupaciones que vienen del centro izquierda con una marcada vocación minoritaria y que han visto en la ola K la oportunidad de obtener una mínima cuota de poder.

Aunque el Frente Grande y PAIS sean partidos, su pertenencia como satélites del PJ al último frente electoral de marzo hace que, para octubre, nada sumen en el apoyo a Cristina.

Un cambio en ese sentido hubiera sido el respaldo de sectores que en marzo no votaron a Urribarri. Pero es poco lo que suma aquí el kirchnerismo.

Para empezar, en Entre Ríos el radicalismo K es tan marginal que ni siquiera es parte de una UCR donde hasta el propio Gerardo Morales –presidente del Comité Nacional- no logra movilizar, en su condición de compañero de fórmula de Roberto Lavagna.

Pero lo que ha ocurrido en las últimas semanas es un notable debilitamiento del kirchnerismo peronista que no integra el PJ y que estaba en condiciones de sumar votos para Cristina.

De un lado, el grueso de la dirigencia que sostuvo en marzo a la lista 100 fue fagocitada por el bustismo. Lo que pueda juntarse aquí por afuera del PJ se limita a la capacidad de traccionar votos que le reste al desgastado intendente de Paraná, Julio Solanas.

De otro lado, lo que aparecía como una definitiva apuesta del Nuevo Espacio al kirchnerismo –y el consecuente quiebre de la Concertación Entrerriana- terminó limitándose a un apoyo de la departamental Gualeguaychú, que siempre se manifestó mayoritariamente identificado con el Presidente.

Lo que queda –para justificar el nombre de Concertación Plural- es el nuevo espacio conformado por pequeños grupos provenientes del centro izquierda que integraron Diálogo por Entre Ríos, entre los que se cuenta el ex diputado aliancista, Federico Soñez, que en la pasada elección apostó a Urribarri en la provincia y al radical Sergio Varisco en la ciudad.

Típico de estas raquíticas estructuras que todavía modulan discursos de la vieja izquierda: son cuatro y tienen diez internas. Tras la conformación del nuevo espacio llovieron desmentidas, críticas y cuestionamientos al bueno de Soñez, que al menos es más creativo que Borocotó y se las arregla mejor al momento de apelar al credo setentista para justificar la estratégica alianza de todos estos grupos con dirigentes de perfiles tan combativos como los de Allende o Castrillón.

Así están las cosas. En Entre Ríos, Cristina depende de su amigo Jorge Busti.

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