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Kirchner busca destruir a Reutemann

Dio órdenes a sus voceros y operadores para que no lo critiquen públicamente. Así busca, desde el silencio, reforzar la idea de un posible pacto para volver al oficialismo después del domingo. El “Chueco” Mazz&

La distancia que va a separar en las urnas el domingo a Carlos Reutemann de Rubén Giustiniani está estrechamente ligada con la figura de Néstor Kirchner. Por eso, en ese orden gira hoy la campaña y la estrategia electoral en Santa Fe: mientras desde las huestes del gobernador Hermes Binner inflan la versión de un pacto de Lole con el ex presidente para aliarse luego del 28 de junio, en el bunker del ex piloto de Fórmula Uno ya no saben qué hacer para distanciarse del kirchnerismo.

Pero en este asunto aparece un tercer actor, funcional a los intereses del binnerismo. Ese actor es nada menos que el propio Kircher quien, desde su usina de imaginario político, lanzó un plan triple para voltear a Lole definitivamente y asegurarse un jugador menos en la timba peronista cuando haya que buscar un sucesor de Cristina Kirchner en 2011.

Kirchner sabe que en Santa Fe es mala palabra y tiene medido que su imagen asociada a la de Reutemann es, directamente, una mano K metida en el bolsillo de Lole robándole votos. En esa idea, originalmente, gira su plan para bajar a Reutemann e, indirectamente, favorecer con el vuelo de votos a Agustín Rossi.

Desde Olivos, bajó la orden a todos sus operadores y voceros oficiales –incluído el habitual del gobierno, el ministro del Interior Florencio Randazzo- de no atacar públicamente al ex gobernador santafecino. Así, alimenta desde el silencio la base de la estrategia socialista: los fantasmas del pacto Reutemann-Kirchner.

Desde Santa Fe contaron a La Política Online que un dirigente muy cercano a Reutemann que todavía mantiene buenos vínculos en el gobierno le pidió en privado a Aníbal Fernández que salga a “pegarle” un poco. Le sugirió que lo trate de “traidor”. Pero recibió como respuesta una rotunda negativa del ministro de Justicia. “¿Estás loco? ¿Cómo voy a ir en contra de la estrategia de Kirchner?”, desnudó la situación el ex vocero K.

El Chueco y la traba Rosario

Pero la cosa no termina ahí. Por intermedio de su operador político Juan Carlos Mazzón, Kirchner bajó línea a los intendentes santafecinos de negar cualquier tipo de ayuda a Reutemann para fiscalizar los votos el domingo. La amenaza del Chueco es que si lo hacen, se cierra la canilla de fondos con que los “asiste” el gobierno.

La tercera parte se centra en Rosario, ciudad que agrupa más del 30 por ciento del electorado en la provincia.

Ahí, Reutemann tiene muy complicado obtener un resultado favorable. No sólo porque nunca tuvo buena imagen entre los rosarinos –su fuerte está en el interior de Santa Fe- sino porque, para peor, los dirigentes que tiene allí están peleados entre sí. El resultado final, es un presente logístico pavoroso.

La tropa de Reutemann en Rosario la encabezan la senadora y más cercana asesora que tiene, Roxana Latorre, y Daniel Germano, quien encabeza su lista para Diputados. Entre los dos, cuentan desde la ciudad, están distanciados hace tiempo y no se dirigen la palabra.

Para colmo, en Rosario es donde Rossi todavía sostiene algo de terreno, junto con el ex intendente y primer candidato a concejal, Héctor Cavallero. Entre los dos como representantes del peronismo y el socialismo de Binner tienen el control de la ciudad. Ahí, Reutemann se debate en la más absoluta soledad. No tendrá cómo controlar los votos y, especulan, que entre los kirchneristas y los socialistas “se van a repartir los votos”. En síntesis, Rosario podría transformarse en el certificado de defunción política de Lole.

En Santa Fe capital, la cosa es más o menos igual. La barriada está dominada por la interna radical entre el candidato del intendente Mario Barletta -José Corral, su secretario de gobierno- y Jorge Henn. Por caso, resta aclarar que esta interna radical que pelea en internas por las primarias del próximo 5 de septiembre, apoyan la boleta de Giustiniani.

Los que están cerca de Reutemann sueltan otro dato curioso. Dicen que lo que más lo deprime, incluso más que la posibilidad de su propia derrota, es que pierda Kirchner. En la mente de un deportista, y aún peor con la mira puesta en 2011, dejar pasar la oportunidad única que representaría una derrota del ex presidente sería algo imperdonable. Pero la realidad, los números y las estrategias políticas atentan directamente contra su sueño presidencial.

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