La deuda de Entre Ríos. La que se tomó y la que se pretende tomar. La administración de Gustavo Bordet lo hizo en 500 millones de dólares y ahora Rogelio Frigerio pretende que le autoricen un endeudamiento por el mismo monto y en la misma moneda, según el proyecto que ingresó al Senado.
El contexto en el que se tomó aquella deuda y el de ahora es muy diferente. Bordet hizo dos colocaciones: una de 350 millones y la otra por 150. La tasa original fue de 8.75 por ciento, que luego con la reestructuración bajó. De esa deuda se pagó hasta la fecha casi 250 millones de capital.
De concretarse la nueva toma por 500 millones, la deuda total con los fondos de inversión se iría a 760 millones. Lo inquietante es que el contexto actual implica tomarla a otra tasa.
El camino del endeudamiento fue el siguiente. En febrero de 2017 Entre Ríos colocó 350 millones al 8,75%. En noviembre de ese año se amplió la colocación en 150 millones al 7,55% anual. Santander, HSBC y Citibank fueron los colocadores y más de 50 fondos los que ofertaron. Esa colocación se devolvía en 6 cuotas semestrales a partir de 2023.
En 2020 -en un escenario muy complejo por la pandemia del Covid- se reestructuró, pasando a devolver el capital en 12 cuotas semestrales consecutivas: de febrero de 2023 hasta agosto de 2028 con un esquema escalonado. Esto arrojó una tasa promedio de 7%. Entre Ríos canceló el capital de las cuotas del 2023, 2024 y febrero de 2025. Ahora tiene que depositar la cuota de agosto.
El equipo financiero que asesora al candidato a diputado nacional, Guillermo Michel, tiene un estudio al que tuvo acceso Página Política, en el que sostiene que “la provincia busca postergar la amortización de capital de los vencimientos del 2026, 2027 y 2028 (que son 250 millones de capital más el interés respectivo) y, además, tomar nueva deuda por 500 millones adicionales a una tasa no inferior al 12% anual”. En ese marco advierte que “se patea al próximo gobierno los vencimientos de este mandato”, además de la deuda local que ya supera el billón de pesos.
El tenedor de la mayoría de bonos con el que se negoció la reestructuración fue VR Capital Group, cuyo gestor de “inversiones” -es decir colocar deuda- es Richard Andrew Deitz, un norteamericano formado en Yale que le ha dedicado su vida a esta actividad. Quienes debieron negociar con él -en la gestión anterior- lo tienen como “un duro”. Este personaje continuará entre nosotros por buen tiempo.
VR Capital Group se ha hecho conocido por invertir en países que atraviesan altos niveles de estrés macroeconómico y reestructuraciones. Invirtió fuertemente en Argentina tras el default y la devaluación de la moneda en 2001. También fue un importante inversor en Grecia en 2012 y Ucrania en 2014.
Fuente: Página Política



