La Asamblea Interclaustros de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) llamó a pensar “el tipo de universidad” que se quiere ante el 21 de diciembre, día en que se desarrollará la Asamblea Universitaria y la casa de altos estudios alcance la normalización. (Ver nota complementaria)Pero la parte más jugosa del texto es la que refiere a los “12 años de lucha por la autonomía”.
“No podemos evitar remarcar nuestro más grande Repudio y denunciar la presencia de ex interventores y cómplices en las listas docentes”, lanzaron en el documento al que tuvo acceso Página Política.
Se recuerda que el espacio se constituyó durante la toma de Rectorado donde se levantó como bandera “el fin de la intervención” y con ella “la idea irrenunciable de no sostener, reivindicar o apoyar a quienes fueron o son interventores, puesto que quienes han estado en la cabeza de la universidad y de las distintas facultades, han defendido incansablemente sus intereses corporativos y mezquinos, siendo socios del poder político de turno, atentando sistemáticamente contra la posibilidad de que la Uader sea una universidad democrática, transparente, donde todos podamos ser partícipes activos de las decisiones que determinarán nuestro propio futuro”.
Recordaron a los que intentaron cerrar la matrícula de inscripción a las licenciaturas en 2004, poniendo al borde de la “muerte” nuestros títulos de grado. También a quienes intentaron “vulnerar, en 2007, el régimen de concursos ordinarios, públicos y abiertos de antecedentes y oposición, para acceder a las cátedras de la universidad, una de las conquistas históricas del movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, que ni aún la nefasta Ley de Educación Superior menemista pudo borrar”.
Enseguida vino la enumeración y los receptores de la crítica: “ahí estaban el entonces rector Mario Mathieu, las decanas Graciela Mingo, Gloria Tarulli, Patricia Riobó, y el por entonces decano Marino Schneeberger, con sus aliados y cómplices en los consejos, queriendo imponer un sistema de concursos ‘cerrado y exclusivo’”.
Más adelante recordaron a las “autoridades interventoras” que, “en el colmo de la desfachatez y la vergüenza, concursaron sus cátedras en pleno ejercicio de sus funciones. Otra vez Mingo (ahora como rectora), Rosario Badano (por entonces decana de Humanidades), Aníbal Sattler (decano de Salud), Marino Schneeberger (todavía en el decanato de Ciencia y Tecnología), Sebastián Aguilar (decano de Gestión), además de varios de los miembros de su gabinete de trabajo”, se despacharon desde la
También acusó a “los interventores” que este año “intentaron interrumpir el inminente desenlace de la normalización, pretendiendo perpetuarse en el poder e imponiendo su lógica corporativa. Y persiguieron otra vez a quienes alzaron la voz”. Apuntaron allí a “la persecución y actitud policíaca de la ex decana Badano contra dos estudiantes y un docente”. También a “Schneeberger, Aguilar, Sattler, Norberto Muzzachiodi (sucesor de Schneeberger), Patricia Ruffini (del grupo de Aguilar), María del Carmen Ferreyra (alfil de Badano), junto a otros impunes, candidateándose a los cargos como si nada hubiese ocurrido, hablando de valores y banderas, reivindicaciones que traicionaron e intentaron boicotear”.
“No fueron ellos quienes sostuvieron la Uader, su democracia real con participación plena, su autonomía auténtica. La Uader se sostuvo y sostiene gracias a la lucha de los estudiantes, egresados, docentes y de la comunidad entrerriana. Y seguiremos andando el camino abierto de nuestra justa lucha”, concluye el documento.

