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La militancia social aún no definió un rumbo electoral

Cuatro colectivos volvieron por estas horas provenientes de Jujuy. Más de 200 entrerrianos de la CTA participaron de la Constituyente Social que sesionó entre el jueves y el sábado. El espacio, que tiene como cara visible a De Ge

Las crónicas de los diarios nacionales dan cuenta del multitudinario encuentro que tuvo lugar en Jujuy, entre jueves y sábado, en el marco de la Constituyente Social que tuvo como promotor protagónico, durante todo el año, al dirigente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Víctor De Gennaro.

También dan cuenta las crónicas de las consignas que lograron aunar las diferencias en una convocatoria que reunió entre 15 y 20 mil personas, según que matutino porteño se lea.

Pero además, se observa que este espacio, que convocó miles y miles de militantes, y a dirigentes políticos como el propio De Gennaro, el diputado Claudio Lozano, el ex candidato a presidente Fernando «Pino» Solanas, el intendente de Morón, Martín Sabatella, y dirigentes de otras fuerzas políticas como el Partido Socialista –en representación de Entre Ríos estuvo el diputado Lisandro Viale y uno de los miembros del Comité Nacional de ese partido, Marcelo Haddad-, este espacio, decíamos, dilató las definiciones respecto de una estrategia electoral o, más claramente, de una estrategia para la disputa del poder que haga posible la concreción de las consignas consensuadas.

El debate no es nuevo para la dirigencia social y, específicamente, para la CTA que ya en diciembre de 2002, en su congreso nacional en Mar del Plata, resolvió dar un salto desde lo meramente reivindicativo de lo gremial a la disputa por el poder con los trabajadores organizados como protagonistas. “Ya no delegamos más”, fue la frase repetida en aquel histórico cónclave. Lula, invitado especial en ese encuentro, era un ejemplo de un trabajador recién arribado a la administración de la cosa pública.

NNAALa era KNNCC

Desde mayo de 2003, con la asunción de Néstor Kirchner, todo el mapa político y social se reconfiguró. La CTA se vio atravesada por un debate que aún persiste respecto de la distancia o la cercanía, el aval o no a cada una de las medidas con las que el santacruceño se iba distanciando de los íconos centrales de los ’90.

Fue justamente la CTA el espacio que dio origen a la figura de Luis D’Elía como líder de un conjunto de organizaciones piqueteras; también a la del economista Lozano que en su primera gestión como diputado se presentó como un aliado del gobierno nacional. Pero el espacio es además el de De Gennaro que sostuvo a diestra y siniestra la independencia de la central; o el del dirigente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, una de las caras visibles, por estos días, de la oposición al gobierno K.

El debate estuvo presente, nuevamente, en Jujuy, según cuentan las crónicas y los entrerrianos que estuvieron presentes (ver aparte). Allí estaban dirigentes sindicales oficialistas, como el titular de la CTA, Hugo Yasky; políticos no alineados con el gobierno, aún cuando puedan manifestar acuerdos, como Sabatella o Lozano; opositores desde el “mundo peronista” como Pino Solanas; e impulsores de alternativas desde otros frentes, como el de Elisa Carrió y el Partido Socialista.

Y en este marco, se avanzó en consensuar ejes prioritarios para la acción como distribución de la riqueza, ingreso mínimo garantizado, la definición de “un crimen” a la presencia del hambre en los chicos argentinos, el rechazo a la iniciativa del Tren Bala, la protección de los recursos naturales, el apoyo a la idea de terminar con el sistema jubilatorio de capitalización, entre otras. Además, se convocó a una “Marcha Nacional” para antes de fin de año hacia Buenos Aires por distribución de la riqueza. Las crónicas comentan que se evitó ponerle el nombre de “Marcha Federal” para no rememorar una populosa movilización impulsada por la CTA contra el gobierno de Carlos Menem.

700 organizaciones sociales participaron del encuentro que supo tener, en distintos momentos, entre 15 mil y 20 mil personas de todo el país. Se deliberó en 20 comisiones y la Constituyente Social se plantea continuar con una traducción política y social de acuerdo a las características de cada provincia.

La disputa del poder, por parte de lo mejor del sindicalismo argentino, se insinúa, se muestra como posible ante la magnificencia del cónclave jujeño. Su traducción concreta, en 2009 y en 2011, aún está lejos de ensayarse en cada punto del país.

NNAALuz Alcain, de la Redacción de Página PolíticaNNCC

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