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“Las retenciones pueden llegar a la Corte”

El ministro de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Zaffaroni, fija postura sobre el conflicto entre el gobierno y el agro. Cree que la pelea por las retenciones puede “judicializarse”. Dice que los políticos “siempre so

Locuaz. Desde su despacho, Raúl Eugenio Zaffaroni habló de todo y de todos. Quitó representatividad a D`Elía, negó un espíritu golpista entre los productores y advirtió sobre la judicialización de la pelea del campo.

Raúl Eugenio Zaffaroni tiene sus manos grandes ocupadas en maniobrar sus cigarrillos ultrafinos Capri. Todavía las siente cansadas. Hasta hace apenas un rato firmó, uno a uno, casi mil expedientes que cambian la vida de las personas. Entre las diez de la mañana y la una de la tarde, la Corte Suprema decidió confirmarle la pena a Romina Tejerina, reconocerle a Luis Abelardo Patti su derecho a asumir como diputado y dejar de lado un per saltum en el que la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona le pedía al máximo tribunal que interviniera en el conflicto con el Gobierno. Por unanimidad resolvieron que era un pedido imposible porque no tenía argumento. En realidad, los siete ministros de la Corte saben que la pelea por las retenciones llegará a sus despachos.

NNAA–¿Se puede discutir si el 44% impuesto por el Gobierno a las exportaciones del campo es confiscatorio?NNCC

–Sí, doctrinariamente sí. Hay una jurisprudencia en torno del 33%, así que es discutible. De todas maneras, todavía no fue planteado judicialmente en forma. Lo que recibimos hasta ahora no era serio. No le voy a adelantar mi opinión pero es un planteo que se puede hacer bien.

NNAA–La gente del campo dice que también es cuestionable que las retenciones hayan salido por decreto y no a través de una ley del Congreso. ¿Esto también puede llegar a la Corte?NNCC

–Sí, todo eso se puede judicializar, pero desde mi punto de vista te digo lo siguiente: todo puede llegar a la Justicia y es discutible, pero yo creo que los problemas políticos los tiene que resolver la política.

NNAA–En la Argentina hay una tendencia a resolver los conflictos políticos en la Justicia.NNCC

–Este fenómeno en Italia se llama “justicialismo”, pero acá se imagina que no lo podemos traducir así y lo llamamos judicialización. Esto le da la pauta de que no es un problema nuestro. La conflictividad se la derivan al Poder Judicial y nosotros estamos para resolver conflictos individuales. Los conflictos sociales, por su esencia, no los puede sacar del ámbito político porque si lo manda a un ámbito artificial e inadecuado no lo van a resolver. Esto va produciendo un descrédito de los poderes del Estado. Es un fenómeno mundial.

NNAA–¿Le parece que en este último conflicto con el campo hubo un intento golpista, como dijo la Presidenta?NNCC

–Estoy viejo y cada vez creo menos en los complots, pero también cada vez encuentro más la funcionalidad de estos conflictos. Probablemente no haya habido un complot pero sí puede haber sido funcional para que se cuelguen unos cuantos.

NNAA–¿No puede haber sido una exageración pensar en un golpe?NNCC

–Los políticos siempre son un poquito paranoicos; en la actividad política todos ven complots.

NNAA–¿Qué piensa cuando un vocero informal del Gobierno como Luis D’Elía dice que odia a la puta oligarquía?, ¿se trata realmente de un conflicto de clases?NNCC

–Conflicto de clases hubo siempre. De todas maneras D’Elía no representa a una clase social, no es él contra los ricos. Una cosa es que uno reconozca que hay conflicto de clases y otra cosa es que lo fomente. Esto que pasó fue una manifestación de un conflicto de intereses que tiene muchos años.

NNAA–¿Este cacerolazo tuvo algo que ver con el de 2001?NNCC

–No, creo que no. Fue muy raro lo que pasó ahora. No sé qué llevó a unirse a sectores que siempre fueron antagónicos como la Federación Agraria y la Rural. Uno piensa que el teléfono se descompuso para que esto pase. ¿Quién tuvo la culpa de tirar el tubo o cortar el cable? No lo sé.

NNAA–Entre los temas que la Corte está a punto de resolver se encuentra la obligatoriedad o no de extraerles sangre a chicos que pueden ser hijos de desaparecidos. ¿Se puede hacer justicia en casos como estos?NNCC

–Es muy difícil porque es difícil el caso. Te enfrentás con un conflicto entre dos víctimas. En mi análisis dejo de lado el interés punitivo del Estado porque realmente tiene muy poca autoridad ética para mostrar su interés punitivo. Primero porque el Estado es el que reprimió durante la dictadura, y segundo, porque demoró 30 años en intentar averiguar algo. Lo que me interesa son las víctimas.

NNAA–¿Pero hay un marco legal que pueda contener esta situación?NNCC

–No, de hecho los tratados internacionales hablan de que la familia del desaparecido es víctima. Esto es así, pero el tipo que hizo el tratado nunca tuvo la mente tan perversa para imaginar este fenómeno de chicos con la identidad suprimida que aparecen y también son víctimas. Por eso el derecho internacional no tiene previsiones específicas, porque no hay antecedente en el mundo y es difícil de resolver.

NNAA–La semana pasada las condenas en el juicio por la apropiación de María Eugenia Sampallo Barragán fueron de entre siete y diez años. ¿Cómo explica que delitos tan graves como la apropiación tengan penas menores al de un robo a mano armada?NNCC

–Se explica porque no tenemos código penal debido a todas las reformas puntuales que se le hicieron, reformas que buscaron resolver demandas mediáticas. Ahora está totalmente desproporcionado. El código era un código viejo, conservador pero equilibrado, hasta que empezó esta demagogia que convierte la criminalidad de la pobreza en el centro de la discusión política.

NNAA–¿Se refiere a las reformas impuestas después del asesinato de Axel Blumberg?NNCC

–Es un fenómeno mundial, arranca en los Estados Unidos y se va derramando. Esto hace que se vacíe el discurso político. Los políticos ya no discuten programas porque no tienen programas, y ocupa ese lugar la delincuencia común. Y hacen reformas por presiones mediáticas y coyunturales que después pasan pero las reformas quedan.

NNAA–Así planteado, es un problema sin solución.NNCC

–No tiene arreglo, hay que hacer un código nuevo porque a éste lo destriparon, lo destruyeron, es una falta de respeto absoluta a nuestra tradición legislativa. La moda de la reforma masiva del código se inaugura con las dictaduras militares y ahora la han adoptado los gobiernos constitucionales de una manera cada vez más ilógica. Vale menos la vida que la propiedad.

NNAA–¿Le parece que este Gobierno tiene la voluntad de arreglar esto?NNCC

–No sé, pero el código es un cuerpo orgánico, si uno toca un pedazo, mire lo que pasa. Se hicieron reformas que vuelven a penalizar cosas que están penalizadas.

NNAA–¿Qué va a pasar con las demoras en las causas por violaciones a los derechos humanos?NNCC

–Nuestra Justicia nunca fue rápida, son causas complicadas; con las causas grandes no me parece que vaya a haber problema. Pero hay muchas causas chicas por todo el país y eso es más complicado. Para acelerar los trámites, intentamos hace un tiempo una unificación de causas por centro clandestino, pero paramos porque había causas de un mismo centro que estaban muy avanzadas y otras muy atrasadas. Hubiéramos terminado atrasando las que estaban avanzadas. (Luciana Geuna/Crítica de la Argentina)

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