Con un acto en Plaza Alvear, este lunes, el partido Libres del Sur presentó a su candidato a presidente para 2023. Jesús Escobar, chubutense radicado en Neuquén durante toda su vida, encabezó el acto en Paraná acompañado por el referente local de la fuerza, Julián Jarupkin.
En Entre Ríos, la base más firme del espacio está en el trabajo territorial de Barrios de Pie, organización vinculada con el partido que fundó Humberto Tumini y que contó en sus orígenes con la participación protagónica de Victoria Donda, titular del Inadi.
Jarupkin intenta lograr reunir, contra reloj, los avales para lograr la personería en la provincia. En las últimas instancias electorales, esta expresión política se guareció en acuerdos que fueron tras el sello del Partido Socialista pero el escenario actual encuentra al PS más cerca de ingresar a Juntos por Entre Ríos que de reintentar “la avenida del medio”.
Con un escenario incierto en Entre Ríos, respecto del cronograma electoral, Libres del Sur intenta la personería, con un desarrollo en 18 localidades, entre las que Jarupkin destaca “Paraná, Gualeguaychú, Villaguay y Concordia que son lugares de relevancia política para inclinar la balanza”. “Pensamos dar batalla desde lo territorial, lo social, con el trabajo cotidiano que veniimos realizando”, afirma en diálogo con Página Política. “Lo social es político. El día que revolviste la olla, diste respuestas en el territorio, atendiste una demanda, empezás a molestar. El poder real cree que la tiene ganada pero la falta de respuestas ha generado una brecha y los movimientos populares son los que realmente están y se convierten en una opción”, aseveró.
A tientas, escenario 2023
Escobar expuso la propuesta de su partido a nivel nacional.
–¿Qué lugar representará Libres del Sur en el escenario del 2023?
–Asumo el desafío de esta candidatura a la Presidencia que me han dado mis compañeros y compañeras de todo el país por unanimidad. Estoy absolutamente convencido de la representación que tenemos. Por lo menos los últimos tres gobiernos han sido horrorosos y han tenido continuidad en términos de profundizar la pobreza. Son gobiernos que han defendido a los super ricos y yo voy a ser un presidente que defienda al pueblo. Hay una enorme posibilidad de que crezca una fuerza nueva, progresista, popular, que incluya a la centroizquierda, a la izquierda. Hoy hay mucha tristeza, mucho dolor sobre la base de la pobreza, la falta de derechos.
–En los últimos tiempos se ha mostrado muy crudamente el escaso margen de maniobra de la dirigencia política respecto del rumbo económico. Señales muy fuertes de los mercados respecto de los rumbos que se debieran tomar desde el Estado. ¿Cómo se analiza este panorama?
–Vamos a decir que el Frente de Todos resistió poco. Desde que lo pusieron a Martín Guzmán como ministro de Economía se sabe que era una señal clara de que iban a buscar un acuerdo con los yanquis y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Hay que promover un gobierno que defienda al pueblo, a los trabajadores, las clases medias en un país rico que además en los próximos 20 años va a tener un nivel de ingresos superlativos. Hay que tener firmeza y coraje ante todo. En 35 años que hace que estoy involucrado en política, fui tres veces diputado, fui convencional constituyente de mi provincia y siempre actué con firmeza. Nunca me tembló la mano con los poderosos y siempre fui humilde con el pueblo. Soy de Neuquén. La energía es central, es vertebradora. Pero han tenido una política de entrega total a las operadoras petroleras y gasíferas que tienen ingresos tremendos pero todo se va para afuera, todo es para aumentar las tasas de ganancias de estas empresas. ¿Se puede hacer otra cosa? Si. El ejemplo es Bolivia. Es posible establecer otra relación con las transnacionales, con el capital privado. Con coraje, con valentía, con firmeza y trabajando para nuestro pueblo.
Otros jugadores
–En 2019 ensayaron la opción de “la avenida del medio”, acompañando a la fórmula de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, una expresión que no tuvo continuidad y que se vio muy empobrecida electoralmente por la fuerte polarización. ¿Cambiará ese panorama el año próximo?
–Si. Creo que se avecina un escenario bien distinto. Es verdad que es difícil de imaginar el escenario futuro. Porque el poder siempre juega, siempre interviene. Venimos de un suceso muy raro como es el ataque a la Vicepresidenta, y hay sucesos periódicos que mueven la alfombra con la escalada del dólar. Pero lo que sí se ve claramente es un hartazgo hacia la clase política tradicional. Me dicen siempre “no es lo mismo el macrismo que el kirchnerismo”. Pero esas disquisiciones son para el círculo rojo, para la dirigencia política, para los periodistas. La verdad es que la gente está harta.
–Ese voto lo viene cosechando Javier Milei. ¿Cómo se posicionan ustedes para disputar en ese campo?
–Milei es un tipo más de la casta y creo que ya ha quedado demostrado. Es parte del poder. Creo sinceramente que se dan condiciones como las de otros momentos históricos de la Argentina, caso 2001, caso crisis del 89, que hacen posible que irrumpa una fuerza popular, una fuerza nueva. La derecha plantea la estrategia de Milei, nosotros somos un proceso real, somos una fuerza con fuerte asiento en lo social, con desarrollo político, con más de 200 mil afiliaciones en todo el país lo que nos convierte en el tercer partido en cantidad de afiliaciones. Tenemos dirigentes muy jóvenes como Julián Jarupkin, jóvenes con mucha experiencia en la Universidad, en el movimiento de mujeres, en el territorio, en los movimientos sociales, que van a dar batalla a la partidocracia tradicional.
-La izquierda nucleada en el FIT-Unidad tiene su piso sostenido, con vaivenes según el escenario. ¿Se plantea una política de acercamiento hacia esa expresión política?
–Yo los invito a que construyamos pero que no nos quedemos ahí. Tenemos que involucrar a más sectores del campo popular. La izquierda a veces se mira el ombligo. Tenemos que unirnos millones, unir una gran cantidad de espacios del campo popular. Los invito a que vayamos juntos en esta elección.
–Libres del Sur tiene su desarrollo territorial en torno al trabajo de Barrios de Pie. Hay un debate en torno a los planes laborales. Cristina Fernández objetó la “tercerización” y luego se reforzó la iniciativa del Salario Universal. ¿Qué postura tienen respecto de esta propuesta?
–A Cristina se le ha endurecido el corazón para los humildes y se le puso blanda la mano con los poderosos. Un ejemplo es la quita y el ajuste en becas y en discapacidad, al mismo tiempo que se da todo a los más ricos del campo (a propósito del «dolar soja»). Ni siquiera al campo, a los más ricos del campo que pueden aguantar la cosecha desde marzo hasta ahora. La gente no tiene trabajo y hasta que el Estado no genere políticas de inclusión laboral, hay que instrumentar la universalidad del salario básico garantizando al menos la canasta básica. Parece que la culpa de todo es de los beneficiarios de los planes sociales pero solo hay que mirar el presupuesto. Las partidas para el Potenciar Trabajo es del 2,5% del presupuesto. Y los subsidios para las grandes empresas del sector energía representan el 13% del gasto público. De un lado, 1.300.000 personas, del otro 800 mil millones de pesos que va para 10 empresas.
Fuente: Página Política

