El avance del sciolismo en Entre Ríos es diminuto en lo que se ve, pero más vertiginoso en lo que se esconde. No es para menos. Saltar del “sueño entrerriano” a la “ola naranja” es, al menos por ahora, una jugada milimétrica. No se sabe cuál será el desenlace nacional, del que depende ineludiblemente el provincial.
Quienes dieron el salto hacia el naranja fueron precisamente los que menos se identifican con Sergio Urribarri. Los intendentes de Santa Elena y Gualeguay: Domingo Daniel Rossi y Luis Erro. Ninguno cuenta con la confianza del mandatario. Ganaron en sus territorios pese a no ser el elegido del gobernador. El diputado provincial Pablo Mendoza- quien ya postea en su muro de Facebook las actividades de Daniel Scioli – vendió el sello de La Cámpora, espacio que abandonó. Sería interesante indagar sobre la existencia de otro caso así, en la que un integrante de la agrupación K por excelencia muta a las huestes de Scioli en un solo acto.
En la arena oficialista provincial dos dirigentes con cargos en el seno del gobierno mantienen contactos con el sciolismo, pero en al sombras. Uno de ellos es el titular de la Comisión Técnica Mixta (CTM), Juan Carlos Cresto, quien se acercó a la sede de la CGT de Concordia cuando en octubre dio una chara el ministro de Trabajo del gobierno de la provincia de Buenos Aires, Oscar Cuartango. El otro que se arrimó al fogón del ex motonauta es el diputado provincial, Hugo Vásquez. El ex secretario general del gremio municipal estuvo en el edificio del Banco Provincia junto a una comitiva entrerriana. La excusa –según supo Página Política – es tener un contacto con el Ministerio de la Nación para que destrabe el conflicto por el cual no se regulariza el Suoyem. Siempre hay motivos para cruzarse de vereda.
En el caso de los Cresto, lo enfrentaron al gobernador en 2007, 2009 y luego acordaron en 2011. El sindicalista municipal llegó a la banca en la lista de Jorge Busti. En definitiva, quienes se están corriendo no son urribarristas de la primera hora o tienen peso propio en sus comarcas. Eduardo Lauritto es un elemento de estudio para las ciencias políticas. Habla con todos, pero no se decide por ninguno.
Otros contactos, pero subterráneos, –excepto los de Rossi, Erro y Mendoza – comprenden a intendentes. Algunos de ellos de ciudades cabeceras del departamento. Los organizadores de la posible llegada de Scioli el sábado a Gualeguay (que por estas horas se estaría por confirmar) les mandaron algunas invitaciones, sin éxito, claro.
Nadie quiere mover demasiado el avispero. Todo depende de lo que suceda a nivel nacional y cuál será el lugar de Urribarri, por lo menos en julio, antes de las PASO.
Urribarri tiene dos caminos: jugar su precandidatura hasta el final; o bajarse de esa competencia y acordar. En cualquiera de esos dos escenarios seguirá siendo el mejor elector de la provincia dentro del oficialismo. Quizás eso explique por qué varios no dan el salto y prefieren desensillar hasta que aclare.

