Néstor López, Lucho, es uno de los nombres que estará en el cuarto oscuro el próximo domingo. Es, también, el candidato que menos se conoce de todos los que estarán estampados en las diferentes boletas para las internas y que disputan los primeros cargos. La mayoría de los postulantes ya participó de una elección, fue o es funcionario, legislador o dirigente gremial.
Es de Gualeguaychú, tiene 48 años y viene de una familia “muy humilde”, según cuenta a Página Política. Esa condición lo hizo trabajar desde muy joven y también esa condición lo acercó a la política. De tradición radical, lo tuvo en su juventud militando en las filas de Franja Morada cuando estudió en Santa Fe la carrera de Derecho, de la que se graduó. Pero el interés por lo que sucedía en la política fue durante la secundaria. “Mi padre trabajaba en el Frigorífico de Gualeguaychú y muchas veces cerraba, por lo tanto se quedaba sin trabajo y yo tenía que salir a trabajar. Durante seis años fui canillita y eso hizo que todos los días tenga un diario en la mano. Empecé leyendo deporte, pero después me enganché con la política. Leía todo”, narra.
López dice que “pertenecer a los sectores más postergados de la sociedad lo empujó a hacer política”.
Fue el único de los 8 hermanos que pudo realizar estudios universitarios. “Hice toda mi carrera trabajando. Con los primeros pesos que junté como abogado me costee Escribanía”, cuenta.
Alejado de la política, en rigor del radicalismo, simpatizó con el kirchnerismo en sus inicios. “Cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia y lanzó la transversalidad me entusiasmé. Pero bueno, no anduvo”, lamenta.
Revela que sus allegados le aconsejan no reconocer tan enfáticamente medidas del oficialismo en plena campaña, pero desoye esas recomendaciones. “Este gobierno ha impulsado proyectos para los más postergados como las Asignación Universal por Hijo o la ley de empleadas domésticas”, enumera. Y enseguida se encarga de agregar la ley de fertilización asistida. López no pudo tener hijos. ¿Qué pasó para que lo defraudara el kirchnerismo?, se le pregunta. “Muchas cosas. Hay medidas que van en contra del trabajador como el cobro de impuestos a las ganancias, el descontrol de la inflación. También este gobierno rechazó el 82 por ciento móvil y se niega a avanzar con una reforma tributaria de fondo”, cuestiona.
Hace dos años puso el pie en el Partido Socialista. Pertenece a la Corriente Socialismo Popular que encabeza la diputada Emma Bargagna, quien lo impulsó como precandidato a diputado nacional en primer término en el seno del Frente Amplio Progresista (FAP).
“Me fui del radicalismo hace un tiempo, cuando vi que se empezó a derechizar”, señala. Vio en Hermes Binner un líder y, en Santa Fe, donde estudió, cambios en materia social. “Los centros de salud pública es uno de los patrones del gobierno socialista santafecino y el nivel de educación es muy bueno. Los docentes, por ejemplo, tienen mejores salarios que acá. Para mí, que lo único que tengo es por la educación pública, es un tema fundamental”, apunta.
La campaña, la primera que lo tiene como candidato para un cargo expectante, no lo desespera. No cambiará de estrategia, pese a las recomendaciones de sus amigos.

