Este miércoles en las instalaciones del club Obras Sanitarias, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se reunirá el Congreso Nacional del PJ, en lo que será el primer encuentro nacional del peronismo después de la derrota electoral de fines del año pasado. Ante el cónclave sobrevuelan conjeturas e hipótesis acerca de quién o quienes podrán sintetizar una referencia de esa fuerza política y con qué estrategia se optará frente al gobierno de Mauricio Macri.
Juan José Albornoz, congresal que estará en Buenos Aires, manifestó que “el peronismo no debe resignar bajo ningún pretexto su vocación emancipadora y su pretensión de provocar una transformación profunda del modelo económico y social de nuestra Patria”, prologó, y aseguró que “a pocos meses de la asunción del nuevo gobierno, el rumbo elegido desnuda las nefastas consecuencias que tendrá para el pueblo argentino este giro copernicano: restricción de libertades, represión, cepo y apagón informativo, una drástica disminución del consumo popular, despidos, pérdida del poder adquisitivo del salario, achicamiento del Estado, entrega al sector privado y a los monopolios de resortes estratégicos de la economía (energía, telecomunicaciones, minería, comercio exterior), endeudamiento externo y sujeción a las recetas ortodoxas del Banco Mundial y el FMI. La exclusión social y la pérdida de derechos en tan poco tiempo, relacionándolo con el proceso ascendente de los últimos 12 años, bien puede graficarse en la imagen de una sociedad que ha caído en una trampa para elefantes”, enumeró en diálogo con Página Política.
Para el ex diputado y referente del Movimiento Evita “hoy, la enorme tarea pasa por reconstruir la base social del peronismo y del movimiento popular, por crear condiciones para resistir el ajuste y la política antipopular del macrismo, por articular y reunir la representación política suficiente que nos permita en unos años recuperar la conducción del Estado”. Y para eso “la prioridad es construir unidad popular y esa unidad, desde la concepción peronista, no es resultante de ninguna interna sino por el contrario de la externa, del afuera, de la calle y del conflicto social. Ahí hay que construir unidad”, afirmó.
Y añadió: “Esa unidad necesaria, estratégica, no es contradictoria con la discusión interna en el Partido Justicialista, que es una parte del todo. No es contradictoria con revisar, rediscutir y normalizar las estructuras formales del peronismo, sino que por el contrario ahí hay una buena oportunidad para discutir, para poner en superficie los matices y promover el protagonismo del conjunto”.
“La interna del PJ no divide nada ni a nadie. En Entre Ríos hace más de diez años que no hay internas y el peronismo está fragmentado, de modo que no puede afirmarse que sin internas estaremos unidos. No hay una conducción clara tampoco. Hay referencias provinciales. Unas están desgastadas, otras casi recién nacidas y necesitan alimentarse aún, y las que tienen potencialidad son deliberadamente dejadas en segundo plano. Además, hay una preeminencia discursiva montada sobre la gobernabilidad, muy poco convincente cuando enfrente tenemos un gobierno que expulsa trabajadores, reduce salarios, achica el Estado, destruye el mercado interno y endeuda al país”, castigó.
Albornoz señaló que hay que dejarle “más libertad a quienes están en la gestión, preservándoles un margen de maniobra superior para relacionarse con el gobierno nacional, porque institucionalmente esto es ineludible, es parte de lo que tienen que hacer quienes han sido elegidos para gobernar. Y en todo caso el peronismo abocarse a reconstruir su base social con una conducción compartida, donde estén representados todos sus sectores internos”, propuso.
El dirigente adelantó que en Gualeguay, de donde es oriundo, “es muy probable que haya internas. Por primera vez en más de una década la lista no se hará en una casa quinta ni en un despacho oficial, sino que se discutirá en locales de agrupaciones y en casas de peronistas”.

