“El teniente Daniel Amelong, que tanto defiende Victoria Villarruel -y al que presenta como una víctima de esta ‘memoria incompleta’, fue junto con Pagano, uno de los represores que me buscaron en el Instituto Privado de Pediatría y me abandonaron, con apenas días de nacida, en la puerta del Hogar del Huérfano de Rosario”, precisó Sabrina Gullino, nieta que restituyó su identidad en 2008, tras escuchar a la candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza defender al represor.
“Era la madrugada del 27 de Marzo y para garantizar que alguien atienda la puerta (como buenos cristianos), colocaron un escarbadientes en el timbre para garantizar que alguna monja abra la puerta”, continuó su relato en redes sociales.
“Amelong seguramente sabe, si no es que fue él mismo, quién asesinó a mi madre y puso su cuerpo desnudo, con los brazos atados atrás y con una bolsa de nylon en la cabeza, en un baúl de un Peugeot 504 para reunirlo con los cuerpos sin vida de los otros 14 compañeros, asesinados con balazos a quemarropa, luego de haberlos adormecidos, en el Centro Clandestino de Detención conocido como La Intermedia que dicho sea de paso, era una propiedad ubicada camino a Santa Fe”, señaló Gullino repasando los hechos que han sido confirmados por la Justicia al momento de la condena a Amelong y a su grupo de tareas que secuestró, mató, violó y robó bebés durante la dictadura.
“Mi mamá, Raquel Negro, había dado a luz en el Hospital Militar de Paraná a mellizos, un varón y una mujer. El mellizo Valenzuela Negro, es una de las 300 personas que aún nos faltan encontrar. Cada vez que la escucho a Villarruel promover el discurso del odio negando el genocidio, intentando confundir al electorado, pienso en mis padres desaparecidos, en sus compañeros, pero también pienso en el sufrimiento de mis abuelas, mis abuelos y mis tíos que nunca pudieron encontrar sus restos. Y pienso en mi hermano mellizo que es uno de los desaparecidos que buscamos”, expresó la militante de HIJOS.
“Como diputada nacional, que tanto quiere la ‘memoria completa’ ¿puede Villarruel pedirle a sus amigos represores que digan en dónde están los cuerpos de nuestros seres queridos? ¿Tiene la dignidad humana de exigirle a Amelong que diga a quién le entregaron a mi hermano mellizo y así nosotros ‘completar’ a nuestra familia, diezmada y desaparecida? Villarruel ¿donde está mi hermano mellizo? Nunca hay que olvidar ni relativizar que los genocidas a los que Villarruel defiende: secuestraron, torturaron, asesinaron, desaparecieron los cuerpos de los detenidos y detenidas, le robaron a sus hijos y hasta muchas veces, se adueñaron de sus bienes”, remarcó Sabrina.
Subrayó que las condenas a estos genocidas “son el resultado de debates públicos en los que han tenido un debido proceso con garantías jurídicas. Las 30 mil personas detenidas ilegalmente no han tenido la misma suerte, porque existió una política represiva que quiso desaparecer sus cuerpos. En el marco de ese genocidio, se implementó un plan sistemático de apropiación y sustitución de menores durante la dictadura. Yo soy una de esos bebés nacidos en cautiverio, la nieta 96. Restituí mi identidad en 2008”, concluyó su dura interpelación a la integrante de la fórmula de Javier Milei.
La historia de Sabrina Gullino Valenzuela Negro y del proceso de restitución de su identidad, está narrada en el libro Reencuentro – Crónicas de la restitución de una identidad, del periodista Alfredo Hoffman.
Fuente: Página Política



