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Qué dicen los analistas

A pocas horas de que la Plaza de Mayo se convierta en escenario de un nuevo capítulo del conflicto entre el Gobierno y el campo, analistas advirtieron sobre los efectos negativos que la convocatoria podría tener para la resolució

«La Plaza de Mayo llena de militantes no es el escenario indicado para favorecer el diálogo. Miles de militantes pidiendo mayor dureza tampoco son un buen ámbito para el discurso», planteó Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría. «En lugar de bajar, la tensión política va a aumentar. Además, [la concentración] va ser percibida como una contra plaza y el Gobierno va a reforzar la polarización de la sociedad», vaticinó.

Para Fraga, el acto «no hace más que subrayar la gravedad de la crisis» y es una señal de «debilidad y desgaste» del gobierno de Cristina Kirchner.

Lógico. Según Eduardo Fidanza, la movilización del aparato oficialista en apoyo a la política hacia el campo forma parte de la lógica con la que el kirchnerismo ejerció el poder en los últimos cinco años.

«En la interpretación del PJ, desde el 17 de Octubre la Plaza de Mayo es el lugar del pueblo y esos son los símbolos del populismo que se van a desplegar hoy», delineó el director de Poliarquía.

Además evaluó que la convocatoria frente a la Casa Rosada es una muestra de la «perplejidad» de la que quedó preso el kirchnerismo en el conflicto con el agro.

«Hasta ahora las relaciones de fuerza con los sectores opuestos fueron siempre muy favorables al oficialismo. Los Kirchner se acostumbraron a gobernar desde una posición hegemónica. Cuando uno se autodefine como fuerte, estas situaciones generan perplejidad y la necesidad de recurrir a toda esta simbología y este populismo del PJ es una muestra de ello», ahondó.

En este contexto, Fidanza planteó los riesgos que, afirmó, conlleva la convocatoria. «Si la plaza se hace para que la militancia grite ‘Pegue Cristina, pegue’ estamos en problemas. La verdad es que en la iconografía de la Plaza es difícil prever un discurso de unidad nacional», pronosticó.

Para María Elena Qués, docente de Cultura y Lenguajes Políticos de la UBA, el acto responde a la dinámica que el conflicto con el campo tuvo hasta ahora.

«Es lógico que si, del lado de los ruralistas, el conflicto se expresa en el espacio público, el Gobierno elija la vía pública para expresarse. Funciona como un juego de espejos y este es un capítulo más», graficó.

Según la especialista, la convocatoria kirchnerista «no necesariamente es una señal de debilidad», sino más bien una consecuencia lógica del ida y vuelta de la crisis. «En la lógica de ‘vos hablas yo hablo’, entonces ‘vos demostrás fuerza, yo también hago una demostración de fuerza».

Por otra parte, a diferencia de Fraga y Fidanza, opinó que el acto en la Plaza permite contener el descontento y que éste se exprese «de manera institucionalizada». Para Qués, el hecho de que la organización haya quedado en manos de sindicatos, piqueteros e intendentes tiene una interpretación positiva.

«Si el descontento se expresa de manera no institucionalizada, con sectores menos previsibles como el de las cacerolas, aumenta el peligro», planteó a La Nación.

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