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Quieren afianzar el uso de la Cámara Gesell

El presidente del STJ y el Defensor General pidieron al ministro de Salud y Acción Social, presente en el acto de inauguración del nuevo equipamiento, la designación de profesionales para realizar las entrevistas a los niñ

Se inauguró ayer el nuevo equipamiento informático y de video que se ha instalado en la Cámara Gesell de la Defensoría General de la Provincia, con la dramatización de una situación de entrevista a una niña, para mostrar a las autoridades y público de qué manera opera el dispositivo, que tiende a proteger a los niños que han sido víctimas o testigos de un delito, pero también a dar más garantías al imputado.

Con los nuevos equipos, instalados merced a un convenio que firmó el Superior Tribunal de Justicia (STJ) con Unicef y la Junta Federal de Cortes de Provincia, se impone ahora la designación de equipos profesionales para trabajar con los chicos, según lo que expresaron en el acto tanto el Defensor General de la Provincia, Arsenio Mendoza, como el presidente del STJ, Daniel Carubia.

Sucede que las personas que venían trabajando en esto, lo hacían “de prestado”, tomando tiempo de sus otras actividades o de sus horas de descanso, puntualizó Mendoza durante la presentación.

El trabajo con la Cámara Gesell de Tribunales “se ha ido elaborando artesanalmente, con un trabajo minucioso y muy serio para el abordaje de la violencia familiar. Tenemos la decisión de hacer funcionar la Cámara y es un desafío que traslado al Ministerio de Salud y Acción Social”, dijo el presidente del STJ ante el ministro Angel Giano, en referencia a la necesidad de emplear personal especializado.

NNAAQué esNNCC

La Cámara Gesell, que funciona desde 1998 en ámbito de la Defensoría, consta de dos habitáculos separados por un vidrio espejado: de un lado –donde están las cámaras y la computadora- se ve al través, pero del otro –donde se realiza la entrevista- no: allí están los profesionales que actúan con los chicos.

En tanto, el equipo de apoyo, que está en el cuarto de video, se relaciona por medio de intercomunicadores con los profesionales.

Allí, no sólo están los técnicos sino también el juez y los abogados de parte para controlar y sugerir al juez, en tanto que el juez instruye a los profesionales que trabajan con el niño.

“Es una prueba pericial, en la que se puede ver la secuencia de la entrevista y permite ensayar alternativas distintas para que se dé la certeza de que la prueba es fidedigna, brinda un aporte definitivo para el proceso. Estas son garantías importantes para la persona que está imputada del delito y a la vez se hace en un contexto que tiene el cuidado necesario para que los chicos no sean victimizados”, explicó el defensor Mendoza.

Así, la entrevista se hace una sola vez, se graba, hay posibilidades de tomar fotografías, y luego el material se usa como prueba. No es necesario que el niño sea interpelado nuevamente en el juicio.

“El convenio con Unicef le da un marco importante a la Cámara Gesell, y eso va a acelerar las necesidades de designar profesionales especializados que se desempeñen exclusivamente en esa tarea: vamos a tener una cámara aquí en Paraná para atender la jurisdiscción y otra en Concordia”, donde irán las cámaras antiguas.

NNAADesde 1998NNCC

La Cámara Gesell se empezó a instrumentar en 1998 con el equipo de profesionales del Teléfono del Niño. Dos años después, se utilizó el sistema por primera vez en un proceso penal, en un caso que finalizó con una sentencia referida a un “abuso sexual aberrante”. Ahora, se trabaja con especialistas en el tema para formalizar un protocolo de tratamiento de chicos víctimas o testigos de delitos. Asimismo, la Cámara Gesell se usa en conflictos de familia, y se considera importante en la intervención cuyo objetivo es revincular a un grupo familiar.

NNAASimulacro de la vida realNNCC

Para mostrar cómo se lleva adelante una entrevista, actuaron el maestro de teatro Fabio Vides y la pequeña actriz Giuliana Gasparrini, de 8 años. En la habitación, tras el vidrio que separa el lugar de la entrevista de la zona donde habitualmente se encuentran los técnicos de video, el juez y los abogados de parte, había una casita de juguete, una mesita ratona con lápices de colores, sillones, osos y muñecas.

Vides, que hacía de psicólogo, comenzó la charla con la nena ofreciéndole dibujar, y fue el dibujo el disparador de las preguntas que con mucha cautela iba haciendo el profesional para ir conociendo el contexto familiar de la niña. “¿Quién te trajo?”, preguntó por ejemplo el psicólogo. “Mi abuela”. “¿Y tu mamá dónde está?”. “Trabajando”. “¿Y tu papá qué hace?”. “Nada. No se sabe lo que hace”.

Después, en el decurso del diálogo, se llegó a la pregunta por la ubicación de la habitación de la nena en relación con la de sus padres, y para hablar de esto, se apeló a la casita de juguete.

“A la noche no puedo dormir porque mis papás hablan fuerte”. “¿Hablan fuerte o gritan?”. “Gritan”, aceptó la actriz. “¿Querés jugar?”. “Sí, pero con este no”, dijo la nena arrojando con fuerza un muñeco. “A ver, ¿querés ponerles nombre a los juguetes?”, sugirió el psicólogo. Y la niña fue diciendo nombres hasta que surgió la idea de jugar a la “lucha”. Desde ahí se fue plasmando una situación que involucraba al padre, al hermanito y a las actividades de las mañanas en el hogar, cuando la madre no se hallaba allí.

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