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Quieren negociar para que levanten los cortes

El gobierno de Cristina Kirchner quiere convencer a los asambleístas de Gualeguaychú, con diversas acciones negociadoras, de que levanten los cortes de ruta en su protesta contra la pastera Botnia, pero la Presidenta les anticipó

«Habrá acciones para convencerlos, pero la Presidenta no se lo pidió a los asambleístas ni se aplicará la fuerza para desalojarlos», señalaron ayer a LA NACION fuentes de la Casa Rosada. En ese sentido, como en otros, su política será la misma que la de su antecesor, Néstor Kirchner. En la Casa Rosada, Cristina Kirchner les adelantó que no impedirá los bloqueos y los asambleístas ratificaron ayer que los mantendrán indefinidamente.

La Presidenta perdió otra oportunidad para mejorar la relación con Uruguay. El presidente Tabaré Vázquez le había enviado una señal conciliadora el martes último: cambió al conflictivo ex canciller Reinaldo Gargano por el más amigable Gonzalo Fernández.

Vázquez, según trascendió, esperaba anteanoche reciprocidad: que Cristina Kirchner planteara más dureza con los cortes. Pero esa señal no llegó. Cerca de Cristina Kirchner aseguran, en cambio, que ella mostró dureza con los bloqueos: cree que perjudican la estrategia jurídica de nuestro país en el juicio que se ventila en la Corte Internacional de La Haya y que son un poderoso argumento en favor de Uruguay en ese pleito.

El juicio de La Haya, en rigor, es el único camino que espera la Casa Rosada. Sea cual fuere el fallo, cuando se produzca, Cristina Kirchner dará por cerrado el diferendo.

Ayer lo ratificó el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, que dijo que «la postura de la Presidenta es la de defender los intereses argentinos y ajustarse a la ley». En declaraciones a Radio 10, Fernández ratificó: «Estamos convencidos de que se nos reconozca en el ámbito habilitado, que es la Corte Internacional [de La Haya]».

Y para ello, los cortes de ruta estorban. «Son muy perjudiciales para el juicio en La Haya; el Gobierno intentará terminar con los cortes, a través de emisarios negociadores con los asambleístas», dijo ayer una fuente oficial. Pero no los intimará a terminar el bloqueo ni usará la fuerza para el desalojo. Teme que la medida se vuelva en contra del Gobierno y que produzca un desgaste en la imagen oficial.

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Además del juicio en La Haya y de la tensión que producen con Uruguay, los cortes de ruta también molestan a ciudadanos argentinos de todo el país, que no pueden cruzar la frontera, especialmente en la época veraniega. También ello genera costos. «No va a pagar el costo de desalojar por la fuerza la ruta», aseguró a La Nación una fuente oficial.

De todos modos, en el Gobierno admitieron ayer que los asambleístas más radicalizados cada vez son menos y que los cortes cuentan paulatinamente con menos manifestantes. Se decía lo mismo en épocas de Kirchner.

La Presidenta quería marcarles el terreno a los representantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú. «Desde ya les aclaro que estoy en contra de los cortes de ruta», dijo la Presidenta apenas se sentó con ellos. «Dentro de la institucionalidad, los acompañaremos en todo; fuera de la institucionalidad, nada», señaló. Y agregó: «De todos modos, no les voy a pedir que los levanten». Por un lado, se explicó luego, si ella les reclamaba el levantamiento de la medida se arriesgaba a recibir una negativa y, según la lógica de los Kirchner, ello significaría un desgaste en su autoridad.

Por otro, si ordena el desalojo por parte de las fuerzas de seguridad federales, Cristina Kirchner aplicaría la autoridad del Estado, pero con posibles costos políticos. Quedó, al igual que su antecesor, Néstor Kirchner, en una encerrona.

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