No es la primera vez que José Allende toma la palabra para rendir homenaje a las mujeres. Su mensaje tiene la particularidad, siempre, de empalagar de elogios a la mujer, asociar a todas las mujeres con las de su familia, ser tan pródigo en alabanzas que parece increíble que, luego, use como frutilla del postre que la mujer “no necesita cupo” para acceder a espacios de poder.
Quien conoce su estilo debe presumir que el enojo de las mujeres socialistas le despertará como comentario que “no hay comedido que salga bien”, aunque también podría haber otras respuestas posibles.
El malestar de la Comisión Mujeres del Partido Socialista se desató a raíz del discurso de Allende en el homenaje que le rindió el cuerpo que preside a las mujeres, el 14 de marzo pasado.
De su intervención en la sesión (verlo completo en texto complementario), se cita el párrafo en el que Allende afirma: “Muchos de los que elegimos este tipo de vida (la política) que nos ausenta de nuestra casa durante muchísimas horas, muchísimos días, muchísimas semanas y muchísimos meses sabemos sin embargo que en nuestra casa hay alguien que nos reemplaza, que puede ser nuestra compañera (…) tal vez no físicamente nos acompaña en el dejarnos tranquilos porque en casa todo está bien”.
Las mujeres socialistas también criticaron el párrafo en el que el diputado de Nogoyá dice: “Me gusta con cada mujer que me cruzo, y quienes me conocen saben que es así, hacerle un piropo decirle una cosa linda, tener una frase para con cada una de las mujeres con las cuales comparto cada una de las tareas de mi vida”.
Ámbito doméstico
“Históricamente las mujeres han estado relegadas en un ámbito doméstico, reproductoras de roles tradicionales, y con este discurso se reproduce este sistema patriarcal, donde el quehacer político es considerado algo exclusivo de los hombres”, criticaron las socialistas.
“A pesar del marco legal existente y la mayor participación política de las mujeres, estas actitudes masculinas tradicionales, consideradas ‘normales’, en los discursos políticos siguen siendo un gran obstáculo para la incorporación de las mujeres en el ámbito político en igualdad de condiciones que los hombres”, subrayaron.
“Mostramos nuestro gran rechazo a su personal homenaje a las mujeres mediante el hábito de realizar piropos. Esta ingrata costumbre popular, que se supone que es halagadora, no se puede permitir que se entienda como un reconocimiento a ninguna persona, y menos en el ámbito de la política. Esta situación es percibida, en general, como un problema de menor importancia, pero es una manifestación de las relaciones de poder existentes en la sociedad, y responde a una falta de información y de respeto hacia la dignidad de las mujeres”, añadieron rechazando los halagos.
“Desde la Comisión Mujeres del Partido Socialista se trabaja para transformar los patrones de ejercicio de poder que históricamente dificultan el derecho al desarrollo personal de las mujeres con el fin de contribuir a fomentar relaciones más igualitarias y justas entre hombres y mujeres”, concluyeron en un documento enviado a Página Política.

