El coronavirus congeló las conversaciones sobre la renovación de autoridades del Consejo Provincial del Partido Justicialista que debería ser en mayo. En rigor, no se habían iniciado.
Fuentes partidarias vinculadas al partido le adelantaron a Página Política que en los próximos días se avanzaría en una conversación para definir una lista que-coinciden-será de consenso. No hay lugar para una interna partidaria, manifestaron ante la consulta. Peor, no vaya a ser que después de mucho tiempo se pretenda disputar y la pandemia exija suspender el acto eleccionario.
El partido lo preside Gustavo Bordet, secundado por Sergio Urribarri como vicepresidente 1º; Juan José Bahillo 2º; y José Cáceres como secretario general. El resto se completa con Rosario Romero, prosecretaria; Lautaro Gervasoni, tesorero; Blanca Osuna, protesorera; Nancy Miranda y Marcelo Bisogni como revisores de cuentas; José Ángel Allende, Diego Lara, Silvio Moreyra, Graciela Bar, Walter Doronzoro y Celeste Pérez como vocales.
Ninguno de los que integra la conducción está con los pies fuera del plato. Enojados en grupos de WhatsApp, son varios, pero no pasa de eso. Todos coinciden que no habrá ruido al momento de armar la lista de consenso. Se supone que el coronavirus dejará tierra arrasada y la próxima discusión política será ya el año que viene, cuando haya que definir lista de candidatos para la elección de medio término.
El partido a nivel provincial no tiene vida hace años. Quizás una década. El conflicto entre el gobierno nacional y las entidades del campo llevaron a que Néstor Kirchner asumiera la jefatura en calle Matheu cuando el peronismo se empezaba a resquebrajar. El ex presidente tomó el mando de esa herramienta y activó a los consejos provinciales en pleno enfrentamiento. Tras la derrota en las legislativa de 2009 en el corazón electoral peronista, provincia de Buenos Aires, renunció y dejó el lugar a Daniel Scioli. Dos años después Cristina se alzó con la reelección y construyó su capital por fuera de la organización partidaria. Como alguna vez escribió el politólogo Martín Rodríguez el partido es como una especie de matafuego en donde el peronista, en caso de emergencia, rompe el vidrio, lo toma y enfrenta el incendio.
Que el PJ haya sido todos estos años oficialismo en Entre Ríos hizo que el partido no tenga una actividad relevante. No se registran documentos con posicionamientos ante un contexto o cuadro de situación. Si se pone en Google “El PJ de Entre Ríos”, la primera nota que aparecerá en la pantalla es una publicación del 9 de junio de 2019 (día de la elección) cuyo título es “Entre Ríos: el PJ unido se encamina a la reelección de Bordet”. Es una nota de opinión que firma Juan Andrés Miño, investigador del Observatorio Electoral Argentino de Cippec, que suele poner buena nota a la provincia en materia de transparencia.
La última sesión del Consejo Provincial fue un año antes, el 10 de agosto de 2018. Era el primer encuentro en que la conducción del peronismo se reunía en el año. La interna entre Bordet y Urribarri estaba al rojo vivo. Éste último, de hecho, no participó. Con la reforma política en estado de coma, el Gobernador había activado el plan B del desdoblamiento, la única herramienta política que le quedaba para asegurarse la reelección, que logró con creces y record.
En esa jornada llegó una carta de Blanca Osuna, que no se leyó pero algunos medios la publicaron, en la que se oponía al desdoblamiento. El kirchnerismo no quería adelantar las elecciones porque veía en la propuesta nacional una posibilidad competitiva para la interna local. Finalmente en febrero Alberto Fernández y Anabel Fernández Sagasti llegaron a Entre Ríos en representación de Cristina y sellaron la unidad. Menos en Paraná.
No siempre fue tradición que el gobernador sea quien presida el PJ. Lo hizo Urribarri y luego Bordet. Busti supo esquivar esa idea en que el peronismo, como partido del Estado, debe poner al gobernador a presidir la organización partidaria. El ex mandatario cuando volvió al poder en 2003 puso al frente del PJ a Urribarri, que era su ministro de Gobierno. Antes, en 1995, también estando al frente del Poder Ejecutivo, ubicó en el timón a Faustino Schiavoni, quien abrió el proceso de elección a la juventud. La última vez, seguramente, que ese actor político, la juventud, tuvo participación en la vida interna. Durante el kirchnerismo, en Entre Ríos, no hubo más que pantomima y mucha prensa sobre los jóvenes y la política. Esa situación se sinceró: no hay juventud, ni pantomima, ni prensa.


