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Rumbos posibles para la oposición que dejó octubre

El 28 de octubre repartió las cartas para los distintos actores de la política entrerriana. Los comicios dejaron una UCR que no logró trepar el 20% y un socialismo que, sin imaginarlo, se encontró muy cerca de ser segunda

Ante un PJ, consolidado en el poder, la UCR debiera dejar el hastío de la interna para proponerse convocar a los sectores sociales. Para el PS, se trata del enorme desafío de encontrarle cauce al caudal electoral que le llovió del cielo.

Para el oficialismo, el viento siguió soplando a favor. Después de las elecciones del 28 de octubre, el justicialismo logró consolidar en votos el enorme poder institucional con el que ya se había quedado en los comicios de marzo.

Votos más, votos menos, el peronismo del Frente Justicialista para la Victoria logró repetir el resultado y posicionarse claramente bien lejos de la segunda fuerza, la Unión Cívica Radical (UCR), que arañó el 19 %.

La sorpresa, para propios y extraños, fue el resultado del Partido Socialista (PS) que peleó palmo a palmo el segundo lugar en Entre Ríos. Justo cuando desaparecía la Concertación Entrerriana (CE), el cómodo tercer lugar quedó en exclusiva para quienes contaron con la bendición de llevar en la boleta a la candidata a presidenta de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

El escenario nacional fue una topadora para las realidades políticas entrerrianas, tanto que un debate central para la provincia como el de la reforma constitucional, quedó eclipsado en la boleta sábana.

Y la disputa nacional no generaba mayores suspensos. El kirchnerismo instaló como verdad que su triunfo era irreversible, que la segunda fuerza era la que lideraba Carrió pero que, sin embargo, no llegaba al ballotage. Y así fue, tanto que también en Entre Ríos, pese a contar con la estructura del radicalismo, Roberto Lavagna fue tercero en la elección para presidente.

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El voto opositor estuvo lejos de tener expresión exclusiva en la UCR. Ese fue el problema del partido centenario que debía superar ese magro resultado de marzo, del 20 %, y no lo logró.

El socialismo -una de las tantas partes en que estalló la CE que lideraba Emilio Martínez Garbino-, con Carrió en el primer cuerpo de la boleta, concitó la atención de otra porción del electorado opositor.

Más como expresión de deseo que como verdadera decisión política, se habló más de una vez de la reconstrucción de la CE que ya venía a los tropiezos perdiendo votos. Con la CE o sin ella, será el socialismo el partido político que deba encontrarle cauce al enorme caudal electoral con el que se encontró el 28 de octubre. Evitar el derrame de esas expectativas, contenerlas, darle estructura y llevarlas a consolidar poder en 2011 será el desafío central para el partido que preside el electo diputado nacional Lisandro Viale.

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La UCR se encontró, el 28 de octubre, con que lo de Lavagna como candidato a presidente empeoraba las cosas. No sólo no se logró superar la elección de marzo, si no que se perdieron votos en el camino a octubre.

Mal que mal, sin embargo, retuvo su lugar de segunda fuerza como partido que todo indica que seguirá existiendo. El desafío, en todo caso, es poder salirse del penoso puesto y superar la tendencia de las magras elecciones.

Hay dirigentes que imaginan que poco y nada puede virar su realidad la UCR provincial si no hay cambios a nivel nacional de la fuerza política. Se supone, desde este lugar, que sigue faltando un paraguas que le dé sustento a la UCR en todo el país, con figuras que oxigenen a un partido que lo último que hizo fue ponerse al servicio de Lavagna.

Otra mirada de la dirigencia radical fue expuesta, de algún modo, por el convencional electo, Luis Brasesco, un par de días después del 28 de octubre. Se trata de propiciar una UCR que impulse “un diálogo por Entre Ríos”, tal como lo expuso el ex senador nacional.

Para que esto sea posible -falta decirlo de nuevo- será indispensable que el partido centenario deje de aburrirse y aburrir al electorado con las rencillas internas. El discurso de alguna dirigencia radical, que pone de relieve que es la UCR el único partido que sostiene a duras penas su estructura orgánica y sus reglas de juego internas, sólo podrá ser una base desde la que partir para una mirada diferente.

Desde esta estructura aceitada con la que cuenta, la UCR deberá ver de qué modo seduce y vuelve a convocar al electorado. Pero también se trata de ver cómo esa estructura que sobrevive logra ser instrumento para alguna dirigencia social que no comulga con el Gobierno.

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Las cartas volverán a repartirse recién en 2011. Mientras, la Asamblea Constituyente será una primera prueba para ver cómo se mueven las fuerzas de la oposición.

El debate de la reforma de la Constitución encontrará a 23 convencionales del oficialismo y a 22 opositores, divididos entre radicales, ex peronistas, socialistas y un referente de Recrear.

Las reglas de juego planteadas para la reforma encontrarán un eje central de los debates, o más bien de las disidencias entre oficialismo y oposición. Ese eje pasará por los tironeos acerca de cuánto es posible democratizar el poder institucional en Entre Ríos, y cuanto resiste el partido de gobierno esta iniciativa.

Más que un buen ejercicio para el futuro, el rol de la oposición y sus movimientos serán fundamentales para lograr concitar el interés de la sociedad civil y enriquecer el debate constitucional.

Fuente: El Diario.

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