La virulencia con que Cambiemos expresó su rol opositor hace una semana por la prórroga del protocolo para sesionar ratificó un comportamiento. Todo indica que cualquier aporte para la gobernabilidad será escaso en el Congreso. Los hechos empiezan a moldear el perfil de la coalición para el futuro.
Mauricio Macri tuvo más suerte que Alberto Fernández con la oposición. Si bien el kirchnerismo mantuvo su posición dura, el PJ fue determinante en la gobernabilidad. Las leyes más importantes solicitadas por el entonces presidente contaron con el voto de los legisladores que representaban a los mandatarios peronistas. Fondos buitres y reforma previsional son algunos de los ejemplos.
Más allá de la política doméstica, es decir la que se transmite en el prime time televisivo, se empiezan a evidenciar diferencias. Estas se dan en el seno del radicalismo y son muy en voz baja.
Este martes mantendrá un Zoom con dirigentes de Entre Ríos el diputado provincial por la UCR, Dante Rossi. La invitación que circuló en las últimas horas la acompaña un extracto de una entrevista en la que el legislador cordobés despotrica contra Patricia Bullrich; su coterráneo Mario Negri y el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo. La jornada, convocada para las 20, fue organizada por Futuro Entrerriano, un sector crítico del PRO y el espacio de Atilio Benedetti, básicamente bajo el paraguas amarillo.
La semana pasada, Fabián Rogel cuestionó en duros términos al Comité Nacional de la UCR por el silencio ante las declaraciones de Eduardo Duhalde, en la que adelantó la inminencia de un Golpe de Estado. “Que no nos hayamos manifestado frente a alguien que pone en tela de juicio la continuidad democrática, no nos presenta como un partido que está a la altura de las circunstancia, y que a través de (Raúl) Alfonsin, hicimos el gran esfuerzo de consolidar el sistema democrático después de tantas muertes y tantas dictaduras”, se despachó.
Días antes Valentina Uranga, radical y biógrafa de Sergio Montiel, colgó un post en su perfil de Facebook saludando la decisión del gobierno nacional de declarar servicios esenciales a Internet y la telefonía. El comentario lo ilustró con una lista de países que lo hicieron. Entre ellos Francia, Alemania, Suecia, Estados Unidos y Canadá. En Cambiemos ponían en duda el DNU presidencial por temor a la desinversión del sector en el país
La diputada Lucía Varisco no mezquina Me Gusta cuando algún tuitero le apunta al PRO.
El domingo se cumplieron 90 años del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Ese Golpe de Estado, para algunos historiadores e intelectuales, no sólo fue el inicio de un proceso oscuro que instauró la idea de las Fuerzas Armadas como “piloto de tormentas” en momentos de crisis, sino el hecho de que haya sido el Poder Judicial quien avale el quiebre del sistema democrático. Quien firmó esa acordada dándole un sustento jurídico al golpe de Félix Uriburu como integrante de la Corte Supremas de Justicia fue Horacio Rodríguez Larreta, el abuelo del jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Quizás eso explique por qué los moderados del PRO debieron tragarse la efemérides tan costosa para la historia de sus socios.
El centenario partido comenzó a perder el capital más preciado del que se jactaba con razón: la institucionalidad y funcionamiento del partido. Las decisiones tomadas en un congreso dejaron de ser mandatos para convertirse en meras cartas de negociación. Sucedió con el lugar en las listas. Lejos de respetarse lo que se debatía en el partido, todo comenzó a quedar a expensas de Rogelio Frigerio, casi un veedor de lo resuelto en el máximo órgano partidario de la provincia. En las elecciones de 2009, el entonces Frente Cívico y Social le dejó a un dirigente rural el tercer lugar que era para un radical. El beneficiado fue Jorge Chemes. El segundo hab´ñia sido para la presidenta de la Sociedad Rural de Diamante, Hilma Re. Soplaban los vientos camperos que luego organizarían la coalición que puso por primera vez de lo que va el Siglo XXI a un presidente y una vice presidenta por fuera de los partidos tradicionales. Cuando quiso revalidar, Macri volvió a dejar afuera de la fórmula a la organización política más antigua de la Argentina.




