Con la apertura de la interna, los precandidatos a suceder a Sergio Urribarri recorren la provincia sin demasiados pruritos al momento de juntar y mostrar. El caso más reciente fue el acto que se llevó a cabo en el Club Independiente de La Paz. Allí llegó el viernes un importante grupo de dirigentes departamentales para darle el apoyo a Adán Bahl.
El director de la orquesta que sonó en la ciudad paceña fue Domingo Daniel Rossi. Habló ante una cancha de básquet repleta. Con micrófono en mano hizo notar que de los presentes, 800 los había llevado él. Aprovechó para pedir un senador y un diputado.
El “Dani” no es sólo Santa Elena, sino un conjunto de intendentes que están al frente de municipios chicos y presidentes de juntas de gobierno del departamento. Muchos de ellos pusieron su granito de arena en La Paz.
Se lo catalogará de formar parte de la “vieja política”, pero Rossi es un operador eficaz con territorio propio. El viernes anotició a muchos peronistas que tampoco sería un resentido. Puso todo su empeño para hacerle una fiesta a Bahl, quien hace dos meses desembarcó en Santa Elena con la primera plana del oficialismo y el gobierno a destratarlo sin tapujos.
Otro intendente que no suele ser beneficiario de las mieles del gobierno provincial es Luis Erro. El jefe comunal de Gualeguay fue el único que debió enfrentar una interna en 2011. Venció a José Piton, que cerró su campaña con la visita del propio Urribarri. No alcanzó.
Los precandidatos a gobernador, excepto Bahl, han pasado por Gualeguay. El aniversario de la ciudad, las comparsas o la presentación de algún proyecto de ley fueron motivos para sumar una foto con el jefe comunal. Julio Solanas y Juan José Bahillo lo hicieron el viernes. Gustavo Bordet estuvo antes.
Rossi y Erro no son urribarristas. El primero pidió en una reunión de intendentes que sus pares firmen un documento para solicitarle al gobernador que no aspire a ser presidente, sino que sea el vicepresidente de Daniel Scioli. A diferencia de Cristina Kirchner no utilizó el artilugio de “baño de humildad”. El segundo es un abierto orfebre del proyecto presidencial del bonaerense. Está dispuesto a armar algo.
Ambos dirigentes no se fueron del PJ, pero se negaron a encolumnarse sin matices. El territorio –que es el verdadero poder de fuego en una interna – permite darse algunos gustos. Por eso, en esta época de sumar porotos, los solicitan.

