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Timerman contó que Von Wernich actuó como “represor y torturador” de su padre

En 1977, Jacobo Timerman estuvo cautivo en dos centros clandestinos. Durante poco más de una hora, Timerman relató al tribunal los días previos al secuestro de su padre, su cautiverio y las secuelas que le dejó el haber si

El cónsul argentino en Nueva York, Héctor Timerman, acusó al ex capellán Christian Von Wernich de haber actuado como represor y torturador de su padre, el periodista Jacobo Timerman y de haber estado presente cuando se lo sometía a tormentos, cuando estuvo secuestrado durante la última dictadura militar.

También pidió que se investigue y juzgue a los funcionarios civiles del gobierno de facto que colaboraron con las violaciones a los derechos humanos.

“Cuando mi padre era interrogado y torturado tenía los ojos vendados, pero a veces la venda se caía, porque él saltaba por efectos de la electricidad (que le aplicaban) y fue así como reconoce a tres personas. Una de ellas era Ramón Camps, otra el médico de la policía Jorge Berges y el tercero, el sacerdote Von Wernich”, relató Timerman al Tribunal Oral Federal 1 de La Plata.

El cónsul remarcó que “esos tres estaban presentes cuando torturaban a mi padre y Von Wernich se sentaba cerca de Camps para observar las torturas”. “Von Wernich nunca intentó acercarse a dialogar con mi padre. Sabía que no lo iba a convencer, pero participaba de las torturas”, contó.

“En el caso de mi padre, Von Wernich actuó como un represor, como un torturador. Participó de las torturas que él sufrió”, aseguró. El diplomático declaró este lunes ante el Tribunal Oral Federal 1 que juzga a Von Wernich por 7 homicidios, 31 casos de torturas y 42 privaciones ilegítimas de la libertad.

Durante poco más de una hora, Timerman relató al tribunal los días previos al secuestro de su padre, su cautiverio y las secuelas que le dejó el haber sido torturado y vejado.

“Mi padre fue fundador y director del diario La Opinión de Buenos Aires y durante la existencia del diario una de sus características fue la de denunciar las violaciones a los derechos humanos, tenía una columna con los hábeas corpus que presentaban familiares”, dijo el cónsul.

“Se planteaba una argentina más democrática y vivible. Nunca comulgó con la violencia, libraba batalla desde el plano de las ideas”, afirmó. El cónsul, para graficar la opinión que el gobierno de facto tenía de su padre, lo que habría motivado su secuestro, pidió se leyera el libro de Camps titulado “El Caso Timerman: punto final”.

Allí se define a La Opinión como una “empresa de disolución cultural con la que cuenta el marxismo en nuestro país. El matutino independiente no perdió la oportunidad de dar cabida a los escritores comunistas, muchos de ellos guerrilleros que deambulan en busca de una trinchera desde donde apuntar contra la religión, la patria, las tradiciones nacionales, la familia, la moral”.

“Ellos creían que mi padre dirigía esa infiltración marxista internacional”, precisó Timerman y agregó que durante los interrogatorios también le preguntaban a su padre sobre un supuesto grupo sionista que pretendía ocupar la Patagonia.

Jacobo Timerman fue secuestrado el 15 de abril de 1977, según relató su hijo, “por una patota de personas vestidas de civil que irrumpen en la casa de madrugada invocando órdenes del I Cuerpo del Ejército, los que también robaron lo que parecía que era de oro y estaba a la vista”.

La familia desconoció su paradero hasta el 25 de mayo de 1977, cuando los llaman de la alcaidía de la policía Federal para decirles que fueran allí, que estaba su padre y podrían verlo 3 minutos.

“Fuimos con mi madre y nos encontramos con una persona golpeada, completamente asustada, aterrada y llorando que nos dice que lo que vio no lo puede describir, que no le hagamos preguntas y nos pide que nos olvidemos de él, que hagamos de cuenta que no está vivo, que el nunca más iba a poder salir y que siguiéramos nuestra vidas”, recordó.

El cónsul precisó que luego concurrió a visitarlo junto al rabino Marshall Meyer y eso posibilitó recuperar el ánimo del periodista.

Jacobo Timerman estuvo secuestrado y detenido ilegalmente en los centros clandestinos de detención de Puesto Vasco y Coti Martínez, donde fue sometido a torturas con picana y golpeado por sus carceleros, siendo finalmente trasladado al penal de Magdalena y posteriormente expulsado del país quitándosele la ciudadanía.

“A mi padre lo ataban a una cama, le ponían agua sobre el cuerpo y le aplicaban picana en la boca, en los genitales y a veces en el ano. Le decían ’judío, pito cortado’. Y durante todo su cautiverio nunca fue acusado de ningún delito. Fue torturado, humillado, acusado, violado, sin que se le haya hecho acusación en su contra”, remarcó.

El cónsul insistió que Von Wernich “se sentaba cerca de Camps y observaba las torturas. Y veía que él (por von Wernich) entraba a las celdas (para hablar con otros detenidos)”. “Von Wernich le decía a Camps que esta gente (por Timerman y su condición judía) había que matarlos a todos’”, precisó.

Aludió también a una carta escrita por Von Wernich a Camps donde expresaba que Jacobo Timerman era bien tratado en su cautiverio y que incluso el periodista “estaba preocupado porque estaba engordando”.

Afirmó que, según relatos de su padre, durante los interrogatorios con tortura a los que era sometido “también habían otras personas que parecían más preparadas (que los militares o policías)”.

El abogado de la familia Timerman, Alejo Ramos Padilla, precisó que estas personas podrían ser algunos de los funcionarios del gobierno de facto bonaerense a quien Ramón Camps, en su libro sobre Timerman, agradece su colaboración por sus tareas de inteligencia.

Esto motivó que, finalizada su declaración ante el Tribunal, Héctor Timerman, reclamara que se siga investigando la participación de funcionarios civiles en la dictadura militar ya que “fueron más que partícipes necesarios. Son tan o más culpables que los propios militares”.

Uno de los funcionarios a quien Camps agradece en su libro es Roberto Durrieu, que actualmente fue designado en la justicia federal platense, y para quien Timerman pide “que comparezca y testifique qué es lo que él vio e hizo y cuáles eran sus tareas durante la dictadura cuando era gobernador de facto el general Ibérico Saint Jean”.

En el marco de su denuncia de la complicidad civil con el secuestro de su padre, el cónsul recordó que “el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, propiedad de Vicente Massot, reproducía”, durante el cautiverio de Timerman, “supuestos testimonios de mi padre. Lo que me hace preguntarme que o ellos participaban (de los interrogatorios) o alguien le pasaba datos”.

El cónsul cuestionó también la falta de respaldo de los medios de prensa de esa época ante el secuestro de su padre ya que “ni mostraron sus solidaridad ni mostraron interés en el tema. Ellos sabrán por qué lo habrán hecho”. También este lunes declararon Javier Timerman. El otro hijo de Jacobo Timerman; Rafael Perrota, hijo del empresario periodístico del mismo nombre, y Miguel Abuín.

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