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Tres históricos dirigentes entrerrianos recuerdan al líder radical

Rodolfo Parente, Luis Brasesco y Enrique Pereira pintaron la personalidad del ex presidente de la Nación. Contaron anécdotas personales y dieron cuenta de una época. Hubo pase de facturas y desmentidas de mitos.

Reconocidos dirigentes del radicalismo entrerriano, que militaron junto a Ricardo Alfonsín antes y después del advenimiento de la democracia, hablaron con el programa En el dos mil también (Radio de la plaza).

“Recuerdo cuando me lo encontré ese día y me dijo: ‘Nos vamos a tener que ir del poder’, ya tomé la decisión”. El cuadro de situación es entre el ex senador nacional Luis Brasesco y Raúl Alfonsín. Fue el día en que el entrerriano escuchó en voz de su presidente la noticia de que se dejaría antes el Gobierno. “Hubo una tratativa de hacer un gobierno de coalición con el justicialismo, cosa que fue imposible”, recuerda el ex convencional, quien participó de esos acuerdos. “El doctor Menem le pidió a Alfonsín dos cosas: que para continuar con el poder había que dictar una ley de amnistía a los comandantes o que se firmara el decreto pertinente, o bien que se lo libere a Galtieri de la prisión que le había dado los tribunales militares por lo de Malvinas. Por supuesto que él lo rechazó”, narra Brasesco retrotrayéndose a aquellos convulsionados días de 1989. “El tuvo siempre una convicción que era consolidar las instituciones del país, aun a que eso le costara inmolarse personalmente. Lo hizo en reiteradas oportunidades, incluso, en el Pacto de Olivos”, opina el veterano.

Enrique Pereira es otro de los alfonsinistas que lo trató en reiteradas oportunidades personalmente. Conoció al líder en 1963 cuando era diputado nacional junto a Eduardo Antonio Solari. “Fue un gran seductor y al que me da la impresión de que hoy, por lo que acabo de leer, se lo está tomando como una especie de velita de torta y no por la profundidad de lo que hizo. Se lo está tratando como un prócer de azúcar y no como un valiente luchador, militante y defensor de presos políticos”, empieza diciendo, enojado. “Fue el verdadero transformador de la Argentina”, dice enseguida.

Pereira, sin pelos en la lengua, no duda en cargar contra aquellos mitos de la historia que terminaron opacando la figura de Alfonsín. Por ejemplo, el desencuentro con Julio Cortázar. “Sin desmerecer su talento, creo que ha atacado desde una distancia prudente a todos los dictadores, pero nunca desde el lugar de los hechos”, se despachó. Ante la afirmación sobre la “equivocación” del entonces presidente de no recibirlo, Pereira respondió tajante: “Es absolutamente falso, es un invento de algún sujeto, como Osvaldo Bayer, que trabajan en contra del radicalismo”. El dirigente de Paraná asegura haber tenido la “certeza” por parte de Margarita Ronco (secretaria de Alfonsín) que “nunca existió un pedido de entrevista ni encuentro entre el escritor y Raúl”. “Un hombre que recibía a todo el mundo, por qué no lo iba a atender a Cortázar”, se preguntó y cerró el debate.

Luego le reconoció al caudillo “como uno de los grandes conocedores de la geografía de la República, por haber recorrido como recorrió el país”. Otro de los puntos que destacó fue “la enorme cultura general, a diferencia de los políticos de hoy”.

Rodolfo Parente fue otro de los que estuvo cerca del ex presidente por amistad personal y por las circunstancias de la política partidaria. Para el ex convencional constituyente Alfonsín “fue un hombre con un pensamiento estratégico extraordinario”. El dirigente de Diamante destacó la figura del ex mandatario que se “enaltece” en “una época en donde la dirigencia política se prepara dos años para ser legislador, cuando Alfonsín estuvo hasta sus últimos días aprendiendo y enseñando de política”.

El diamantino se refirió al “presidente de la democracia” como el librador de “las grandes batallas” y enumeró entre ellas la de “la libertad sindical”. “En la campaña ya hablaba de esos temas y hoy 30 años después se expide la Corte Suprema de Justicia sobre el tema”, recordó.

“Creo que las grandes batallas que libró las ganó. Pensemos en los derechos humanos, pasando por la coparticipación, hasta la estratégica visión de Latinoamérica cuando impulsó el Mercosur”, señaló.

Hombre común

Brasesco se permitió relatar una característica de “hombre común”. “Era fanático hincha de Independiente. Escuchar un partido de fútbol con él era como estar en la cancha: gritaba, puteaba y se enojaba”, narró el abogado, quien destacó también el gesto de Alfonsín cuando terminado su mandato y recibido la pensión de presidente de la República donó la mitad a una entidad de su Chascomús natal.

“Alfonsín tenía el oficio de puntero y la mentalidad de estadista. Había caminado desde el barro hasta los salones de fiesta más importantes”, lo definió su amigo entrerriano.

De la Redacción de Página Política

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