La semana pasada, sorpresivamente, llegaba a las redacciones un correo electrónico con un comunicado oficial en que se informaba que el gobierno de Entre Ríos no iba a avanzar en la colocación de bonos en el mercado externo, lo que se conoce como endeudamiento, operación prevista para el 3 de noviembre.
Gustavo Bordet justificaba la decisión por “la situación de los mercados internacionales”, en el marco de “un proceso de turbulencia a partir de la arremetida en las encuestas de intención de voto del candidato presidencial republicano, Donald Trump”.
En la madrugada de este miércoles sucedió lo peor, aunque no lo inesperado. Ganó el multimillonario.
Trump prometió imponer un arancel del 45% a las importaciones chinas. Y otro del 35% a las mexicanas. Observadores en política comercial sostienen que si el republicano lleva adelante estas medidas habría que esperar una escalada inflacionaria en los Estados Unidos y un consecuente aumento de la tasa de interés que fija la Reserva Federal.
Entre Ríos fue autorizado por el gobierno nacional a tomar deuda por 500 millones de dólares. En un primer tramo 250, que se iba a concretar el 3 de noviembre. Los otros 250 millones estaban previstos para enero, febrero o marzo. Depende de las circunstancias financieras y políticas.
Esos fondos están destinados para obras de infraestructura y, un 16 por ciento del total, se transfiere a los municipios para el mismo destino. Así lo autorizó la Legislatura.
La semana pasada, el gobernador reiteró que los plazos para endeudarse estaban atados a la coyuntura de los mercados, lo que implica, básicamente, la movilidad de las tasas. El gobierno, supo Página Política, está en condiciones de pagar hasta una tasa de 8,25 u 8,50. 8,75 sería el límite.
En el Ejecutivo subrayaban el fin de semana, antes de la elecciones de EE.UU, la “responsabilidad” de Bordet, sabiendo que el endeudamiento al tener ocho años de gracia, se pagaría cuando ya no esté en la Gobernación.
Jorge Busti destacó la decisión del mandatario. La calificó de sensata.

