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Un empresario local compró el terreno de la fábrica de cemento

A pesar de que se trata de una transacción entre privados, autoridades municipales recordaron que no hay ninguna prohibición en el lugar en relación a los posibles usos urbanos.

El predio lindante al Parque Nuevo de Paraná, que conociera su esplendor hasta mediados de la década del 80 y que en la actualidad se utiliza como depósito para la distribución de cemento, podría comenzar a urbanizarse en los próximos meses. Según indicaron personas vinculadas al sector inmobiliario, la compañía brasilera Camargo Correa ya concretó la venta a un empresario local dedicado a la exportación en el rubro motriz, por lo que con la cancelación de un nuevo pago el próximo mes, pasará definitivamente a otras manos privadas.

Las alrededor de 50 hectáreas pertenecientes a Camargo Correa –que años atrás adquirió la compañía Loma Negra y todos sus productos-, serán en septiembre propiedad de un empresario de la capital provincial. De este modo, la firma brasileña continuará operando desde un predio en la ruta 11.

A pesar de que se trata de una transacción entre privados, autoridades municipales recordaron que no hay ninguna prohibición en el lugar en relación a los posibles usos urbanos. Sólo el sector central de la planta debe ser resguardado, por su valor histórico.

En el sector comprendido entre el Puerto Viejo y Bajada Grande se propone avanzar con una urbanización de carácter residencial. Si bien había sido elegido en la primera mitad del siglo XX por su ubicación cercana al río Paraná, en el mayor yacimiento de conglomerado calcáreo entrerriano, la producción cesó y a ello se sumaron numerosos inconvenientes desde fines del año pasado en el transporte de la misma –por problemas en las barrancas sobre la Cortada 141.

Originalmente, la Compañía Argentina de Cemento Portland SA ocupó un predio de casi 200 hectáreas, destinadas fundamentalmente al mercado del Litoral (así como al cemento denominado Incor para los pozos petrolíferos ubicados en el sur del país). La construcción de la costosa y compleja industria se inició en 1936, para lo cual llegaron a la ciudad más de 1.000 extranjeros –muchos de ellos profesionales.

Sin embargo, comenzó a desmembrarse cuando la Comuna compró 100 hectáreas por 1,4 millones de pesos. Esa inversión, durante la intendencia de Humberto Cayetano Varisco, se preveía recuperar con lo reunido por la comercialización parcial de esos terrenos, pero la venta de ocho hectáreas a un hipermercado superó ese monto –fue por dos millones de pesos– y dejó en manos del Estado 92 hectáreas con características únicas.

Otra porción fue cedida a la Iglesia para la ejecución del Prado de la Cruz, perteneciente a la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, informó Uno.

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