Lo Último

Una ley muy resistida

Aplicada por primera y única vez en diciembre de 2006, la ley que obliga a todos los partidos políticos de Entre Ríos a celebrar su interna en una misma jornada fue criticada por todo el arco político provincial opositor.

Ahora también lo es por el propio oficialismo –ya fracasó en su intento de derogación a mediados del año pasado-, que hace casi dos años decidió su aprobación entre gallos y medianoche, luego de una orden bajada del Poder Ejecutivo que transmitió a los senadores de la anterior Legislatura el entonces ministro de Gobierno, Sergio Urribarri.

Lo que pretendió en su momento la jugada con la que se dio vigencia a la ingeniería electoral diseñada por el ex presidente del bloque de diputados, Emilio Castrillón, fue restar chances al armado electoral que por esos días tejía el ex intendente Julio Solanas en su proyecto para la Gobernación. Con las nuevas reglas de juego –se interpretaba- le sería más difícil dar la interna, y quizá finalmente desistiese.

Pero Solanas y todo el Grupo Talleres que resistió la decisión de Busti de postular a Urribarri como su sucesor, insistió y la Ley Castrillón terminó precipitando la división electoral del PJ en la general.

Es que, entre otras cosas, la norma ahora en vías de derogación cambiaba las reglas para el armado de la oferta electoral de los partidos. Antes, en el PJ había que ganar la interna en cada departamento y después el congreso partidario armaba la lista; con esta ley, en cambio, la lista se tenía que armar antes, en un acuerdo previo con el candidato a gobernador. En suma: si se perdía la interna contra el oficialismo, se perdía todo, aunque se hubiese ganado en el departamento.

Por ejemplo: con la Ley Castrillón, el ex diputado Enrique Cresto no podría haber ocupado una banca, porque no fue en la lista de Busti en la interna. Pero lo pudo hacer porque en 2003 todavía no estaba vigente esta ley.

No era el único problema que dejó el legado del ahora vocal del Superior Tribunal de Justicia. También provocaba la distorsión de la voluntad popular o, si se prefiere, fomentaba la incidencia de los aparatos políticos rentados, al permitir que un afiliado a un partido pueda sufragar en la interna de otro.

Pero ahora, que todo el PJ ha vuelto a unirse, la Ley Castrillón no tiene sentido. Es una casualidad llamativa que en la misma sesión haya depuesto su -a esta altura extemporánea- actitud opositora el diputado Daniel Bescos, otrora hombre de confianza de Solanas.

NNAADe la Redacción de Página PolíticaNNCC

Claves

Notas más
leidas
© 2021 Página Política
Términos y Condiciones
Política de Privacidad