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Urribarri convoca al diálogo

A un mes de perder las elecciones, el Gobierno provincial dará a conocer hoy una convocatoria que comprenderá no sólo a las fuerzas políticas, sino también a todos los sectores sociales con el fin de acordar pol&iac

Antes de partir a Grecia – a donde viajó para asistir al nacimiento de su primera nieta, hija del futbolista Bruno Urribarri – el Gobernador dejó escrita el jueves una carta dirigida a los entrerrianos que será publicada hoy por Información Pública. Según trascendió, el texto formula una amplia convocatoria al diálogo dirigido a partidos políticos, sectores empresariales, de la cultura, del deporte y tiene por objeto plantear una agenda de asuntos que podrían definirse como políticas de estado para la provincia.

Luego de las elecciones del 28 de junio no se produjeron, desde la oposición política triunfante, movimientos tendientes a definir una nueva agenda política en Entre Ríos que responda a la voluntad popular expresada en las urnas.

Tras acusar el duro golpe –por inesperado- de la derrota electoral, Urribarri tuvo los elementales reflejos para no perder la iniciativa y el martes 30 de junio convocó a los diputados electos a la Casa de Gobierno para un saludo que se produciría una semana después, el 7 de julio.

Con eso alcanzó. Esa reunión, más protocolar que política, fue suficiente para que el Gobierno no perdiera el centro del ring.

Si en algo se vio afectada la gobernabilidad pos electoral fue por las diferencias internas que detonaron en el convulsionado PJ, al que aportaron también los revitalizados dirigentes del peronismo disidente. Las fuerzas políticas que integraron el Acuerdo Cívico y Social guardaron, en cambio, un rotundo silencio.

En este mes no hubo, ni siquiera en un radicalismo que se reencontraba con la victoria después de una década, el menor atisbo por querer recuperar protagonismo en el escenario político provincial.

Ajena

Según como se mire, se podrá decir que en la conducción radical primó la cautela y el sentido común. Aunque está claro que fue el único partido estructurado del Acuerdo, los votos que recibió la coalición opositora de perfil agrario significaron antes un castigo al oficialismo que avaló las retenciones que un aval a la UCR.

Es más, el centenario partido tuvo bastante poco que ver en la campaña de Atilio Benedetti, a quien soterradamente acusaban de personalista antes de las elecciones. Incluso se admitía que, por este distanciamiento del candidato, importantes grupos internos no habían puesto todo lo que podían en la recolección de votos. De ahí que la sorpresa electoral no haya sido sólo para el oficialismo.

La sensación que la UCR vive esta victoria como ajena se vio reforzada hace una semana, cuando fue una consulta periodística de El Diario la que permitió conocer que el Comité Provincial había resuelto, cuatro días antes, pedirle a Urribarri que abra el diálogo político. La conducción partidaria no había hecho pública su resolución, supuestamente para no interferir en el proceso de conversaciones que Benedetti iniciaba con el Gobierno.

En la reunión del 7 de julio, el diputado electo le había pedido a Urribarri acceder a los números de las cuentas públicas provinciales. El prometido encuentro con el ministro de Economía, Diego Valiero, se concretó el pasado jueves y no ocurrió antes porque Benedetti se tomó el tiempo para organizarse, entre otras cosas, contratando a un asesor en materia contable -poco conocido entre la dirigencia de la UCR- que será el encargado de mantener contactos periódicos con los técnicos del área económica.

El Gobierno estaba dispuesto a abrir los libros de las finanzas públicas al día siguiente de la reunión Urribarri – Benedetti. Pero la demora del dirigente radical permitió que la reunión Benedetti -Valiero se hiciera ya con los números publicados del cierre del ejercicio 2008. Esos datos, o más precisamente la ausencia de ellos, fueron los que una semana antes habían desatado la polémica entre Valiero y el ex ministro justicialista Marcelo Casaretto en torno a cuestiones centrales, como la magnitud del déficit, la deuda y los recursos del estado provincial.

La tenue presencia de la oposición triunfante en las urnas se notó también aquí. Sólo el GEN, uno de los partidos de la Coalición Cívica, consideró relevante que se aclare el dilema y atinó al menos a presentar una nota a Contaduría General de la provincia requiriendo precisiones.

Camino libre

Tras las elecciones, no hubo en Entre Ríos desencuentros públicos en el Acuerdo Cívico y Social como el que protagonizaron en el orden nacional Elisa Carrió y Margarita Stolbizer en torno a la necesidad de aportar al diálogo propuesto por el Gobierno. Pero el desinterés o la falta de decisión de la dirigencia provincial del Acuerdo por plantear una agenda política motivada en el resultado electoral ofrece un despejado horizonte a Urribarri para recuperar protagonismo.

En el orden nacional, la apertura al diálogo le otorga a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiempo para rearmarse y digerir una derrota inesperada; deja de algún modo sin discurso a la oposición que hizo del reclamo de diálogo un eje de campaña; en algunos casos pone en evidencia la flacura de sus planes alternativos; la vuelve a ubicar detrás de las decisiones del Gobierno, evitando que instalen agendas. En Entre Ríos, el beneficio que imagina Urribarri tiene un poco de todo eso, pero potenciado por la pasividad opositora.

Pablo Bizai, para El Diario

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