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Varisco recordó a Hipólito Yrigoyen

“Yrigoyen, a quien Félix Luna calificó como el templario de la libertad, nació en 1852 cuando e comenzó a organizar un Estado, tras la caída de Rosas, y murió en 1933 cuando se había quebrado el

El diputado nacional remarcó que “Hipólito fue uno de los revolucionarios que invirtieron sus bienes personales para financiar los movimientos sociales”. “La consigna era clara: producir una reforma electoral que garantizara la participación de todos, la limpieza en el sufragio, y la transparencia administrativa en el manejo de la cosa publica. A estas banderas adhirió la gran masa trabajadora de la Argentina”, subrayó.

“Como ocurriera junto a su tío, Leandro N Alem, Yrigoyen reunió en la UCR a miembros de todos los sectores sociales, desde el peón al estanciero, desde el proletario al comerciante, tanto el modesto empleado como el profesional liberal. Todas las capas sociales le prestaban su aporte, interpretando su honda protesta de renovación institucional”, indicó Varisco.

El presidente del Comité Capital observó que “quienes lo criticaban lo calificaron de personalista, por su permanente preocupación en cada una de las gestiones desde el gobierno” pero destacó que “fue respetuoso de los derechos y supo interpretar las necesidades sociales ante el sometimiento al que los conservadores sometían a los trabajadores”.

Enumeró luego, como logros de sus gestiones, a “los primeros beneficios laborales como la jornada de 8 horas y el pago del salario e incluso varios proyectos no pudieron plasmarse en ley por la oposición de la oligarquía que dominaba el Senado”.

«No es casual que Yrigoyen debiera soportar los reclamos empresarios por la respuesta de un gobierno que siempre laudó a favor de los que menos tenían y a ello no fueron ajenos los confusos hechos de la Semana Trágica y la Patagonia, que intentaron enlutar su presidencia”, subrayó.

“La vigencia de las libertades constitucionales, la independencia del Poder Judicial, la probidad en el manejo de los fondos públicos con honestidad y transparencia, su constante preocupación por mejorar la condición obrera, la explotación petrolera como recurso estratégico del Estado, la recuperación de una parte importante de la red ferroviaria que estaba en manos de capitales ingleses, la profundización del sistema educativo delineado por Sarmiento, la reforma universitaria y una Argentina que progresaba pese al tironeo de intereses son una verdad histórica que el radicalismo, con Yrigoyen logró llevar adelante”, continuó Varisco.

El ex intendente de Paraná y dirigente de Causa Radical señaló que “lamentablemente, la crisis mundial de 1929 y el surgimiento de ideologías nacionalistas importadas del fascismo, el nazismo y el franquismo, asumidas por quienes nunca defendieron la causa popular llevaron al primer golpe de estado en Argentina, con la traición militar”. “Por ello, Raúl Alfonsín, para cerrar una etapa oscura del país dijo 53 años más tarde, en 1983, que la carrera militar termina en general, no en presidente de la Nación”, añadió.

Luego de la revolución de 1930, el presidente Yrigoyen fue trasladado a bordo del acorazado Belgrano y luego recluido en la isla Martín García. En febrero de 1932 rechazó un indulto presidencial. Volvió enfermo a Buenos Aires en enero de 1933, y murió el 3 de julio del mismo año.

“Las últimas palabras de Hipólito Yrigoyen, no pierden actualidad ni vigencia en la realidad política del radicalismo. Ellas fueron: No quiero una gota de sangre, pero, si es posible, quiero la unión del partido”, finalizó el diputado nacional.

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