La legislación nacional ordena que en agosto de 2021 debe haber elecciones primarias para seleccionar a los candidatos que competirán en los comicios legislativos de octubre. Aunque se resuelva suspender las PASO (por razones sanitarias y/o económicas), los partidos y frentes electorales deben igualmente seleccionar sus candidatos por consenso o por internas, cerradas, abiertas o semi abiertas.
Para ese momento falta un año. Y aunque el inédito contexto de la pandemia, con sus consecuencias en la salud y la actividad económica, ponga en dudas las reglas de juego del próximo turno electoral, dentro de las fuerzas políticas ya se alistan candidatos. El juego de la política podrá adecuarse a la nueva normalidad, pero nunca detenerse. Y la lógica de siempre sigue intacta: una elección intermedia como la de 2021 define escenarios, liderazgos, orientaciones políticas para los cambios de gobiernos, que se producen cada cuatro años.
En el caso de Cambiemos, las legislativas del año que viene despiertan especial interés como una instancia ordenadora de la coalición fuera del poder. El voto –ya no la caja del Gobierno- definirá quien manda.
En las comunicaciones que han mantenido con dirigentes y legisladores de todo el país, los presidentes de los dos principales partidos de Cambiemos, Patricia Bullrich (PRO) y Alfredo Cornejo (UCR) han dicho que esta vez no habrá lista única y que se promoverá la libre competencia interna. El jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta (principal postulante en el poder para el posmacrismo) aseguró que no marcará a nadie en el país. La conducción nacional de Cambiemos le viene diciendo a la dirigencia del interior que ya aprendieron de los “errores del pasado”.
Si esto efectivamente ocurriese, ya no habría en las internas listas “oficiales” derivadas de acuerdos de cúpulas que nieguen pegados de boleta, como ocurrió en las PASO de agosto de 2019 en Entre Ríos. De hecho, ahora no hay pegado posible: se trata de una boleta de un único cuerpo, con el nombre de los cinco diputados nacionales que renueve Entre Ríos.
Si se mantiene el escenario de polarización, las cinco bancas se repartirán entre el Frente de Todos y Cambiemos: tres para el ganador, dos para el segundo. Más allá de que sean sólo tres los escaños a los que puedan acceder como máximo, lo que importa es ganar, marcar la cancha para la disputa de poder de fondo que ocurrirá en 2023. Y en Entre Ríos a Cambiemos le ha ido bien en las elecciones nacionales. De hecho, ganó la última, de octubre de 2019, con Mauricio Macri como candidato a la reelección, y también, por mucho más margen, la anterior legislativa de 2017.
Si efectivamente no hay dedo y se promueve la competencia, la próxima interna de Cambiemos se presentará atractiva y abrirá la puerta a una posible renovación de liderazgos.
Entre Ríos debe renovar en 2021 cinco diputados nacionales. En diciembre del año que viene terminan sus mandatos tres diputados de Cambiemos: Atilio Benedetti (UCR), Alicia Fregonese (PRO) y Jorge Lacoste (UCR) y dos peronistas: Carolina Gaillard y Mayda Cresto.
En el PRO
La gran definición en el PRO será si Rogelio Frigerio se decide a postularse por Entre Ríos. Todos creen que buscará una banca en el Congreso. Pero muchos apuestan a que lo hará por la ciudad de Buenos Aires, porque ven allí su futuro político de mediano plazo.
Se trata de una definición clave para el armado electoral de Cambiemos, que influirá también en la estrategia que adopte la UCR.
Dentro de PRO, quien primero aparece en la lista de espera es el exconcejal Emanuel Gainza. El joven dirigente de Paraná ya lo intentó el año pasado. Pero se topó con la negativa al pegado de su boleta corta con la fórmula presidencial Macri – Pichetto y terminó declinando su postulación.
Se espera que el año que viene juegue Luis Miguel Etchevehere, como expresión del ala dura del PRO, que en Entre Ríos no ha tenido mucho desarrollo entre la dirigencia. Pero el ex ministro de Agroindustria ha sido alentado por el expresidente Maricio Macri, que sueña con la posibilidad de que su amigo llegue a gobernar la provincia. Si esa fuera realmente la meta, la estación de las legislativas 2021 resulta ineludible.
Para la banca de la mujer, que es la que pone en juego el PRO, podría reeditarse la pelea de 2017 entre Ayelén Acosta y Alicia Fregonese. Aquella vez, Frigerio terminó optando por Fregonese, que ahora quiere seguir cuatro años más en el Congreso. Acosta ya hace una par de años que vive en Escobar, provincia de Buenos Aires, aunque mantenga su domicilio en Paraná y fuera reelecta el año pasado como diputada provincial. El Congreso le quedaría más cerca que la Legislatura entrerriana.
En la UCR
Si las proporciones se mantuvieran, la UCR debería ocupar las dos bancas que pone en juego en el Congreso. Tanto a Benedetti como a Lacoste se los cuenta en la interna como posibles candidatos a la reelección. Naturalmente, ninguno de los dos confirma estas aspiraciones. No contribuye a la buena imagen de ningún dirigente que en un contexto de crisis como el actual aparezca hablando de su futuro político.
Benedetti deberá resolver esta cuestión al interior de su línea interna, donde como es habitual son muchos los anotados. Un nombre que se ha repetido es el de Gustavo Cusinato. Sin embargo, el actual presidente del interbloque de Cambiemos en el Legislatura provincial ha dicho que no está interesado en volver al Congreso nacional.
La lista de postulantes en la Illia tiene a los exdiputados provinciales José Artusi y Jorge Monge inscriptos hace tiempo. También le gustaría volver el ex diputado nacional Marcelo Monfort. Luego viene un pelotón de exlegisladores en el que está Juan Carlos Arralde, Fuad Sosa, Julián Rubio y Sergio Kneeteman. En este último caso, una eventual candidatura suya contaría con el aval de Benedetti.
La Illia ha sido en los últimos años el sector interno de la UCR que más candidatos llevó dentro de Cambiemos. Y ahora va por la presidencia del partido.
De los otros espacios internos de la UCR, se espera que Fabián Rogel vuelva a ofrecerse como una opción para el Congreso, donde ocupó una banca como diputado entre 2011 y 2015.
Leandro Arribalzaga lo intentó el año pasado, como cabeza de la lista “radical” (que compartió con Raymundo Kisser, para el Senado) y a la que la conducción nacional de Cambiemos no dejó pegar con la fórmula Macri – Pichetto. Desde la presidencia del Comité Provincial, Arribalzaga se esforzó por levantar el perfil , incluso durante los meses en los que la política guardó cuarentena.
Arribalzaga comparte espacio interno con Lacoste. El diputado ha dejado trascender que no quiere repetir, pero igualmente muchos lo cuentan en la discusión. Por lo pronto, está activo en el armado de un nuevo sector partidario, junto a dirigentes de la UCR que en estos años han sido críticos a los acuerdos con el PRO.
En esta zona de la interna es donde restan definir más cosas. Se espera que emerjan postulaciones en la medida que terminen de configurarse los acuerdos para la conducción del partido.



