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Boeykens se reconoce heredera de proyectos colectivos de la facultad

La decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER es la primera comunicadora al frente de la unidad académica. Planteó desafíos en torno a “preservar el derecho a la educación” y aportar a “una comunicación plural, democrática y de calidad”. Homenaje a la gestión que condujo su madre, Susana Froy, hasta 1974 y a los docentes y estudiantes que fueron expulsados en ese proceso de intervención de la facultad. Escuchá el discurso.
Crédito Prensa Fcedu- UNER.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

La periodista Aixa Boeykens se convirtió este viernes en la primera decana de la Facultad de Ciencias de la Educación que proviene del campo de la Comunicación Social, carrera que la unidad académica dicta desde 1985.

Carlos Marín, también periodista, comunicador y doctor en Educación al igual que Boeykens, la acompañará en la gestión como vicedecano, según lo aprobó en su primera sesión el Consejo Directivo por mayoría absoluta de sus miembros.

En la ceremonia de asunción, este viernes, la flamante decana planteó como desafíos centrales los de “preservar el derecho a la educación” tras la crisis económica y social que dejó la pandemia y aportar desde la institución a su cargo a la construcción de “una comunicación plural, democrática y de calidad”.

El salón colmado de la facultad de calle Buenos Aires reunió a docentes, estudiantes, trabajadores de la unidad académica, representantes de medios de comunicación, integrantes del equipo que acompañará a Boeykens y Marín en la gestión y los funcionarios que protagonizaron los dos mandatos que cumplió la Mg. Gabriela Bergomás.

“Esperamos estar a la altura de los buenos deseos”, expresó Boeykens al dar su mensaje a los presentes y reconocer “un profundo sentido de afecto, de pertenencia, de compromiso” con la facultad.

“La educación superior es un bien público y social y un derecho humano universal”, enmarcó la nueva decana su proyecto institucional. “Pensar la Universidad en clave de Derechos Humanos nos lleva, como comunidad universitaria, a interrogarnos y desarrollar propuestas para que los modos en que enseñamos y las políticas públicas que proponemos garanticen los derechos de poder estudiar y de poder lograr la más alta calidad para las y los estudiantes”, añadió.

Consideró que tal cosa solo es posible habilitando “las condiciones políticas e institucionales que permitan ir realizando una construcción colectiva, sostenida y también creativa”. Planteó como definición su convicción que la facultad “puede y debe cumplir un rol activo en el necesario cambio social, aportando a la búsqueda de soluciones a los diferentes problemas y a la construcción de otros mundos que prioricen la solidaridad”.

Habló de la formación de periodistas y comunicadores, mencionó a la figura de Walsh como referencia vital en las aulas y evocó a Guillermo Alfieri, formador de cientos de comunicadores desde las cátedras de Redacción.

Definió a la comunicación desde la perspectiva “del derecho colectivo a producir y a recibir información diversa, plural y de calidad” y convocó a los integrantes de la comunidad de la facultad a aportar al debate público “de la comunicación como bien público”.

En este sentido, planteó entre otros objetivos los de trabajar en articulación con los medios públicos de la región, con las propuestas periodísticas de medios autogestivos “que desarrollan contenidos rigurosos, creativos” y con los espacios de comunicación comunitaria “que tienen un lugar reconocido en la facultad”.

 

Memoria, herencia y cambios

Boeykens se reconoció como heredera de otros proyectos colectivos que en distintos momentos de la historia nutrieron la vida institucional de la facultad: “Conversamos con nuestra historia y proyectamos el vínculo con las generaciones que vendrán. Es valorar lo que otras y otros han aportado discutir y también para mejorar”, dijo.

Asumió que en la fecha “resuena la propia historia personal que, como sabemos, es también colectiva”. Recordó entonces Boeykens el proceso que encarnó a principios de los setenta su madre, Susana Froy, como decana de la facultad: “Deseo rendir un homenaje a una generación que formó parte de esta universidad, de este espacio y que apostó a construir una universidad estrechamente vinculada con las necesidades de los sectores excluidos de la población y con una mirada latinoamericana”, dijo.

“En este acto queremos institucional y humanamente reivindicar y saludar al grupo de estudiantes, de profesoras y profesores que fueron expulsados y expulsadas el 13 de mayo de 1974 cuando se intervino la Facultad que estaba a cargo de la decana Susana Froy de Boeykens y de la vicedecana Liliana Alcain”, dijo emocionada. Continuó con un homenaje a quienes “a partir del inicio de la última dictadura cívico militar del 24 de marzo de 1976 sufrieron las diversas consecuencias del Terrorismo de Estado”.

“Cuarenta y ocho años después, en otro tiempo histórico y siendo otra persona, me toca formar parte de otro grupo colectivo de gestión que reconoce el legado de quienes nos precedieron en la construcción de una facultad abierta, democrática y vinculada con la comunidad”, dijo, tomando la posta.

Remarcó la formación pionera de la facultad, en educación, y afirmó que la disciplina “nos convoca a abrir el diálogo; a no hablar en nombre de otras y otros; y al mismo tiempo a volver propia la necesidad de reconocer a las y los jóvenes estudiantes que llegan a nuestra facultad como herederos legítimos y valiosos de la herencia que tenemos para pasarles”.

Finalizó citando a Jacques Ranciere: “La igualdad no es una meta a la que debemos llegar, es un principio que parte y está en toda relación educativa”.

 

El discurso

Reconocimiento

El final del acto quedó reservado a un homenaje a los docentes y autoridades de la facultad que en 1974 fueron expulsados de la unidad académica, con la intervención. También a quienes eran estudiantes y ya en tiempos de la dictadura militar tuvieron prohibido el acceso a las aulas.

Se los nombró uno por uno. Boeykens y Marín hicieron entrega de un recordatorio a la veintena de los homenajeados presentes en la ceremonia.

Se recordó que el 13 de mayo de 1974 se intervino la Facultad y se interrumpió la gestión de la decana Susana Alicia Froy de Boeykens (fallecida en 1984 a los 36 años) y la vicedecana Liliana Alcain. Ese día se dejó cesantes a los profesores Solidario Romero, Susana Celman, Zunilda Ulla, Nélida Landreani, Marta Benedetto, Silvia Aprile, Aldo Jesús Buntig y Silvia Enrique de González.

El 26 de abril de 1976, con el inicio de la última dictadura cívico militar, el decano normalizador Juan Luis Almará suspendió y prohibió el acceso a la Facultad a las y los estudiantes:
1- Cecilia Ema Andrés
2- Eduardo Alberto Badano
3- Julio Horacio Raúl Badano
4- María del Rosario Badano
5- Elena Ballhorst
6- Susana Berger
7- María Ester Brafa
8- Raúl Tomás Caíno
9- Elisa María Teresa Calabretta
10- Héctor Felipe de Elisa
11- José María Dittler
12- Miguel Ange Dittler
13- Alicia Beatriz Dusso
14- María Elisa Dutto
15- Roberto José Fariña
16- Gloria Galarraga
17- Sergio Alberto Gasparín
18- Felipe Miguel Gentile
19- Inés Ghiggi
20- María Cristina Hiraldo
21- Amalia Homar
22- Ricardo Daniel Jonas
23- Diana Kesler
24- María Angela Mathieu
25- Carlos Méndez
26- Aurelia Mesner
27- María Teresa Rodríguez de Echague
28- Rocío Liliana Schujman
29- Mónica Susana Somma
30- Federico Soñez
31- María del Rosario Traversaro
32- María Eugenia Volpe
33- Flora Ana Waibsnaider
34- Ana Inés Berón
35- Ricardo Haschka
36- Raquel Odasso
37- Eduardo María Sotera
38- Eduardo Alberto Soria
39- Silvia Graciela Zoff

Tiempo después se agregó a esa lista de expulsados la entonces estudiante Gloria Tarulli. Se mencionó además en el acto a las estudiantes detenidas desaparecidas Mabel Lucía Fontana de la Blunda, Alicia Ramírez asesinada embarazada en octubre de 1977 y Ana María Araujo.

Fuente: Página Política
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