En Entre Ríos, el acuerdo entre el líder del PRO, Maricio Macri y la diputada de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, no tiene una incidencia directa por una sencilla razón: a Carrió no le queda nada en la provincia de lo que alguna vez supo tener.
Carrió está muy lejos de sus años de gloria en los que su fuerza, ARI -a cargo de un peronista, el ex diputado nacional Juan Domingo Zacarías- se proyectaba como una alternativa de poder en Entre Ríos.
También está lejos del formato político que le siguió, la Coalición Cívica, la aliada central de la UCR provincial en las elecciones de 2009, que catapultaron políticamente a Atilio Benedetti dentro de la UCR y llevaron al congreso a dos agrodiputados entrerrianos: Hilma Ré y Jorge Chemes, dirgentes agrarios exponentes del conflicto por la aplicación de la resolución 125 que en 2008 tuvo a Entre Ríos como epicentro.
La Coalición Cívica carece hoy de personería jurídica en la provincia y sus dirigentes más reconocidos, como la ex convencional Adriana de la Cruz de Zábal, mudaron al massismo, siguiendo los pasos del diputado nacional Adrián Pérez.
En su última visita a Paraná, Carrió puso en evidencia su soledad. Sólo estuvo acompañada por dos amigos sin estructura política: Ré y Chemes. Fue el pasado 28 de noviembre y Carrió venía de dar el portazo al Frente Amplio UNEN.
De fondo
El impacto del acuerdo anunciado el fin de semana debe medirse en otro orden, lo simbólico que exprese la alianza de Carrió con macrismo y el predicamento que la diputada pueda tener en el electorado independiente, particularmente dentro de franjas de la clase media antikirchnerista.
El acuerdo –largamente anunciado por Carrió desde mucho antes de su salida de UNEN- influye, en todo caso, porque pone en el centro de la escena la definición pendiente en la UCR respecto a su política de alianzas.
En Entre Ríos, el debate viene del año pasado, continuó durante el verano y tiene como parada clave a la reunión de la Convención Nacional del radicalismo que sesionará en Gualeguaychú el 15 de marzo. Allí habrá dos posiciones: Ernesto Sanz y Gerardo Morales impulsando la conformación de un frente electoral no kirchnerista, que comprenda al PRO y al Frente Renovador, por un lado; y Julio Cobos y Ricardo Alfonsín planteando la necesidad de mantener el Frente Amplio Unen en su formación originaria, con el Partido Socialista de Hermes Binner, el GEN de Margarita Stolbizer y Proyecto Sur de Pino Solanas como principales aliados de un frente de “centro izquierda” o al menos “socialdemócrata”.
En la provincia el debate atraviesa UNEN. Junto con Sanz se alinea la corriente Illia que conduce el partido y lidera el precandidato a gobernador Atilio Benedetti. Y en una posición similar está el sector de los intendentes que perdió la interna del año pasado, con Ricardo Troncoso (Maciá) como candidato.
El otro precandidato a gobernador de la UCR, Fabián Rogel, se referencia con Cobos. Lo mismo pasa con otro postulante a la gobernación de UNEN, el ex radical Lucio Godoy, que reúne apoyos dentro de las filas de la UCR.
Finalmente, el candidato del socialismo, Lisandro Viale se referencia, naturalmente con Hermes Binner. Los socialistas han dicho que no admiten un acuerdo con el PRO de Alfredo de Angeli o el Frente Renovador de Jorge Busti y Adrián Fuertes.

