Nuevamente las circunstancias políticas ubican en el centro de la escena opositora entrerriana al dirigente rural Alfredo De Angeli. El año pasado, su debut en la arena política generó un triple efecto: consiguió que por primera vez en su historia el PRO cuente con un senador nacional por Entre Ríos; hizo perder a la UCR la representación que ostentaba en el Senado de la Nación desde 1983, como primera o segunda fuerza electoral; y permitió recuperar electoralmente al ex gobernador Jorge Busti, que luego de haber sido severamente herido por el regreso de todas sus segundas líneas al PJ de Sergio Urribarri, consiguió como aliado de De Angeli en Unión por Entre Ríos, cuatro años más para su esposa, la diputada Cristina Cremer en el Congreso de la Nación.
Ahora De Angeli vuelve a hacer ruido en el armado opositor. Es que desde el PRO evalúan que, tras la disolución de Unión por Entre Ríos (con la salida del bustismo hacia el Frente Renovador de Sergio Massa), la única posibilidad de discutir poder en la provincia pasa por reflotar el acuerdo que no pudo ser en 2013 con la UCR.
Y en la UCR hay sectores que entienden que es mucho más negocio un acuerdo con De Angeli que reeditar un frente progresista con los socialistas y el GEN. Perciben al senador de extracción rural electoralmente mucho más potente que el escuálido partido PRO entrerriano y con eso buscan desligarlo del macrismo, siempre resistido ideológicamente por el radical medio.
Caso entrerriano
El año pasado, los radicales y De Angeli buscaron confluir en una misma propuesta electoral, pero el acuerdo fracasó, no ya por razones de orden ideológico, sino porque ni el PRO ni la UCR estaban dispuestos a resignar en la negociación la candidatura a senador nacional. De modo que no debería sorprender ahora que los radicales quieran un acuerdo con De Angeli (lo que era bueno en 2013 debería seguir siéndolo en 2014) que, tras su ruptura con Busti, ha vuelto en teoría a la misma situación política que tenía cuando negociaba con el centenario partido, con todas las reservas del caso que se tenían y se tienen en las filas radicales hacia la figura del dirigente rural que ganó conocimiento público durante el conflicto por la resolución 125 del año 2008.
El problema es que ahora la línea nacional –que abrazan todos los sectores internos de la UCR provincial- pasa por replicar el Frente Amplio UNEN, en el que PRO no tiene lugar. Este asunto, el del posible acuerdo con De Angeli, será motivo de una “fuerte discusión” del próximo congreso radical, según anticipó su presidente, Juan Carlos Arralde. “Habría que ver si Entre Ríos no tiene una realidad diferente que aconseje abrir las puertas a sectores que comparten ciertos núcleos programáticos”, dijo el ex senador radical.
Votos
Esta discusión que afronta la UCR es la que expresa las particularidades del frente UNEN en Entre Ríos, donde además varios de los primeros actores de la coalición que será presentada el martes en Buenos Aires carecen de personería o tiene un muy débil desarrollo en la provincia, como el GEN, Proyecto Sur, la Coalición Cívica y Libres del Sur.
La realidad electoral de la provincia indica que el principal aliado que encuentra la UCR (21% de los votos en 2013) dentro del marco político de UNEN, es el Partido Socialista, que el año pasado apenas arañó el 6% de los votos en las listas del Frente Amplio Progresista, con su principal socio, el GEN, casi sin aportar a la general luego de perder en las PASO.

