En algunos medios nacionales se conocieron movimientos en YPF, la petrolera argentina con la que el kirchnerismo supo reivindicar sus políticas estatizadoras. Cualquier noticia que surgiera de la empresa insta a los entrerrianos a leerla, ya que al mando de la misma está un parananese, Miguel Galuccio.
Hubo renuncias y pasos al costado en YPF. Uno de ellos fue el de la vicepresidenta de Asuntos Públicos, Doris Capurro. Se trata de la socióloga que conduce la encuestadora Ibarómetro, que trabajó para Sergio Urribarri durante buena parte de sus dos mandatos. No sólo realizó trabajos de opinión pública para el gobernador saliente, sino que lo asesoró en materia de comunicación y medios. Luego hubo un distanciamiento. Capurro, por ejemplo, tuvo una participación importante cuando una mayoría accionaria de El Diario de Paraná pasó a manos del empresario Walter Grenon tras el fallecimiento de Luis Félix Etchevehere en 2009.
Con Grenon como el principal accionista el matutino cambió su línea editorial para mutar a la oficialista. El empresario santafecino y Urribarri habían mantenido una relación vinculada a los negocios.
La crónica de este sábado, en La Nación, califica a Capurro como una de las personas más cercanas a la presidenta Cristina Kirchner, que formó parte del proceso de estatización de la empresa. Y
Capurro se reunió con su equipo, compuesto por más de 100 personas, ayer a las 14 en el piso 30 de la empresa. Saludó a cada uno con un beso y tras las primeras palabras comenzó a llorar. Desde su mail personal, les mandó una carta de agradecimiento a todos. “Me voy de YPF con el orgullo de haber sido partícipe de un proceso de reconstrucción, renovación y desarrollo de la compañía”, les dijo. Y agregó: “Logramos que YPF sea hoy una compañía querida y admirada por la gran mayoría de los argentinos y reconocida en el mundo”.
Antes de abrazarse al kirchnerismo, trabajó para dos Macri: Mauricio (en Boca y en su primera campaña para jefe de gobierno, cuando perdió con Aníbal Ibarra) y para el fundador de la dinastía, Franco, con el que simpatizó más e, incluso, le consiguió un ghostwriter para que lo ayudase a escribir su autobiografía.


