Militantes de la Juventud Radical Nacional realizaron su primer campamento de 2026 en Paraná, el sábado y domingo, con el objetivo de impulsar una alternativa radical de cara a 2027 y fortalecer el rol de la juventud como protagonista de ese cambio.
En el encuentro ganaron protagonismo las voces críticas a las alianzas que en distintas provincias, como Entre Ríos, selló la UCR con La Libertad Avanza. Es el caso, por ejemplo, de la dirigente nacional Piera Fernández, extitular de la Federación Universitaria Argentina (FUA), promotora de las populosas marchas de la comunidad universitaria y excandidata en la lista que llevó en Buenos Aires a Martìn Lousteau como diputado nacional. También estuvo Nahuel Breglia, referente de Buenos Aires; y Antonella Bormape, secretaria General de Franja Morada.
En representación del radicalismo de Entre Ríos, participaron, entre otros, la presidenta de la Juventud de Paraná, Serena Ojalo Carnovale; Bruno Hernández que es delegado nacional; y la exdiputada con una trayectoria importante en la juventud de Entre Ríos, Lucía Varisco.
Según se informó a Página Política, en el encuentro “se discutió qué radicalismo necesita la Argentina y qué Juventud Radical se debe construir para hacer posible una UCR con vocación nacional y federal”.
Declaración política
En el marco del campamento, se plasmó además el Seminario Federal de Delegados Nacionales del Comité Nacional de la juventud, que elaboró un documento con las conclusiones del encuentro en el que se hizo notar que “el radicalismo cuenta con jóvenes concejales, diputados provinciales e intendentes, que hoy gobiernan, legislan y gestionan en distintos puntos del país” que “demuestran que la renovación viene con experiencia y gestión”.
“Las nuevas generaciones son las que van a poner al radicalismo de pie. De nosotros depende enfrentar los próximos desafíos y construir una alternativa real de gobierno. Vamos a ser alternativa en cada ciudad del país en 2027, trabajando para consolidar liderazgos, equipos y una propuesta sólida, con vocación nacional”, se expresó en las conclusiones.
Para los presentes en el encuentro “el radicalismo atraviesa un proceso de renovación profunda en todos sus estamentos, con dirigentes que muestran que hay otra forma de gestionar y de gobernar: con diálogo, sin enfrentamientos estériles, con proyectos concretos y con trabajo mancomunado entre el sector público y la iniciativa privada. Defendiendo la educación pública y la universidad como bandera, fortaleciendo el sistema de salud y construyendo políticas públicas con una mirada federal”.
Se reivindicó a “la política como herramienta de transformación” en “una época donde algunos se esfuerzan por denostarla, ridiculizarla o vaciarla de sentido”. “Nosotros estamos acá, convencidos de que la política no es el problema, sino el único instrumento capaz de transformar la realidad. Una realidad que duele, pero que también nos interpela y nos exige dar lo mejor de nosotros”, se expresó por cuanto “la Argentina necesita más política, no menos, y necesita un radicalismo con vocación de poder”.
Uno de los ejes centrales del debate fue la situación de los sectores juveniles. “Hoy se requiere responsabilidad política, porque lo que muchas veces ilusiona en redes sociales se contrapone con una realidad que muestra enormes dificultades para conseguir trabajo, progresar y proyectar un futuro, lo que termina generando frustración y desencanto”, se advirtió.
Se marcó el posicionamiento histórico de la UCR respecto de la necesidad de una reforma laboral ante un sistema que “con el paso del tiempo, terminó consolidando sindicatos y dirigentes gremiales ricos, con trabajadores pobres”. “Nuestra propuesta tuvo como objetivo corregir esas distorsiones, limitar los privilegios y equilibrar la balanza en favor del trabajador, no profundizar desigualdades. Esa injusticia no puede enfrentarse hoy con cambios que precaricen aún más el empleo, como propone el gobierno nacional”, se fijó posición ante el debate que se da en el Congreso de la Nación del proyecto de reforma laboral de Javier Milei.
Para los referentes reunidos en Paraná, “este panorama generaría además una mayor caída del consumo, producto de salarios bajos y desocupación, con pequeñas y medianas empresas cerrando sus puertas”. “Frente a esto, los radicales planteamos una posición clara: defender el poder adquisitivo del salario para proteger el consumo, la actividad económica y el entramado productivo nacional”, se expresó.
Fuente: Página Política

