El paréntesis que abrió el Mundial de fútbol en la actividad político-electoral del país no se cerrará, con su finalización, dentro de la UCR provincial. Al menos para las definiciones fuertes de la interna partidaria de octubre, en la que los afiliados renovarán sus autoridades, se espera que la pausa se prolongue hasta luego del lanzamiento del Frente Amplio Unen en la provincia, previsto para el 24 de julio, en Paraná.
Todos los sectores internos de la UCR quieren ser parte de la novedad política más importante de los últimos años en la oposición, que le devuelve a los radicales una expectativa de recuperación tras dos malas experiencias electorales, como las de 2011 y 2013. Este martes, con la participación de representantes de todas las líneas, se hará la primera reunión organizativa del acto al que se invitará a los principales referentes nacionales del espacio. Por lo que supo Página Política de fuentes partidarias, ninguno está por ahora confirmado, pero Ernesto Sanz, Hermes Binner y Elisa Carrió tendrían más posibilidades de estar el 24 de julio en Paraná, aunque la idea es que asistan también Julio Cobos y Pino Solanas.
Sosa presidente
Así las cosas, el abierto lanzamiento de la pelea por la conducción de la UCR se aplazaría un par de semanas más después del Mundial. Lo que no quiere decir que ya no haya movimientos. Desde el oficialismo partidario, se asegura que con la corriente Illia están conversando todos los sectores y que no se descarta la posibilidad de un acuerdo.
No obstante, el sector que conduce Atilio Benedetti estaría dispuesto a ceder cualquier cargo dentro de una negociación, menos la presidencia del Comité Provincial, que aspira a ocupar el diputado Fuad Sosa, actual vicepresidente de la UCR.
Quien ocupe la presidencia de la UCR a partir de octubre signará el proceso de construcción del Unen entrerriano, frente del que el radicalismo, por su desarrollo territorial, será sin dudas su columna vertebral. Se supone, por caso, que si el presidente es el intendente de Maciá, Ricardo Troncoso, tendría mucho más posibilidad de prosperar un acuerdo con el senador del PRO, Alfredo De Angeli.
Pero además, presidir la UCR en un contexto con expectativas de recuperación como el actual (suponen un final de ciclo kirchnerista y la consolidación de Unen como herramienta de poder), resulta mucho más atractivo para cualquier dirigente con ambiciones de proyectarse políticamente.
Y, claro, también está lo de siempre, el posicionamiento personal para el vuelo corto: un presidente del partido tiene más chances de negociar un lugar en una lista de candidatos, digamos, a diputados provinciales.

