Las elecciones legislativas de ayer en Entre Ríos consolidaron el escenario que habían dejado las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, en cuanto a la distribución política de la representación entrerriana en el Congreso de la Nación. Pero el incremento de votos del Frente para la Victoria (FpV) y de Unión por Entre Ríos (UpER), junto con la disminución de la Unión Cívica Radical (UCR) y del Frente Amplio Progresista (FAP) produjo una importante modificación del tablero político provincial sobre el que se empezará a jugar la partida para las elecciones generales de 2015, cuando se elija al sucesor de Sergio Urribarri en el Ejecutivo provincial.
El crecimiento del oficialismo superó las expectativas que sus propios dirigentes se habían trazado. Por eso era tanta la algarabía en los festejos que ocurrieron anoche en un hotel del Parque Urquiza de Paraná, donde se habóa montado el bunker del oficialismo. Antes de las elecciones, muchos dirigentes del oficialismo se daban por satisfechos con incrementar uno o dos puntos del 40% que habían obtenido en las PASO.
Pero los casi siete puntos de crecimiento en la provincia -sumado a triunfos significativos como el de Gualeguaychú y la amplísima diferencia obtenida en Concordia- constituyeron una muy buena elección para el FpV de Entre Ríos, que potencia la proyección nacional del gobernador Sergio Urribarri.
Tal como lo habían anticipado las PASO, el FpV se queda con dos senadores (Pedro Guastavino y Sigrid Kunath) y tres diputados (José Lauritto, Carolina Gaillard y Jorge Barreto). Pero lo hace con un 46,5%, con lo cual supera los 20 puntos de ventaja sobre el segundo, justamente el dato con el cual, tras las PASO, se presentaba a Urribarri como un dirigente que se distinguía en un escenario nacional mayoritariamente adverso al oficialismo.
Ese crecimiento del FpV fue el que alejó cualquier posibilidad de que el aumento en el número de votos de UpER pudiera llegar a descontarle una banca, como se especulaba antes de la elección e incluso ayer, tras el cierre de los comicios. Pero además, a partir de las 21.30 de anoche, los resultados oficiales desmintieron la impresión que se tenía más temprano: UpER no había crecido tanto como parecía y el retroceso de la UCR no era tan catastrófico en la suma total, aunque el golpe de perder el senador y caer en distritos de tradición radical fue muy duro y ubica al radicalismo como el gran derrotado de la jornada electoral.
Para arriba
En relación a los resultados de las PASO de agosto, hubo tres fuerzas políticas que crecieron en Entre Ríos: el FpV, UpER y la Nueva Izquierda, y dos que disminuyeron su caudal de votos: la UCR y el FAP.
En números redondos, el FpV pasó de 312 mil votos en agosto a 357 mil en octubre. El crecimiento fue contundente. La lista de Urribarri sumó 45 mil votos de agosto a octubre, más que lo que obtuvo ayer el FAP, por ejemplo.
Como en las PASO, no se registraron cortes significativos de boleta entre las categorías de senador y diputado del oficialismo, lo que afianzó la idea de que fue un voto a Urribarri quien, más allá de su candidatura a senador suplente, en la campaña se puso por encima de los candidatos en la idea de plebiscitar su gobierno.
En UpER, el candidato a senador Alfredo De Angeli obtuvo 19 mil votos más que en agosto, pasó de 180 mil a casi 199 mil. También crecieron, aunque en menor medida, los votos para la lista de diputados nacionales de UpER que encabezó Cristina Cremer de Busti, esta vez acompañada en la fotografía por el candidato en segundo lugar, Luis Leissa. Pasaron de 166 mil a 179 mil votos.
Como en las PASO, en la alianza de PRO, el Frente Entrerriano Federal y el Nuevo Espacio se registró el corte de boletas más importante de la elección: hubo 20 mil electores que votaron por De Angeli, pero no lo hicieron por la diputada Cremer, que con este resultado logra su reelección. En agosto la diferencia había sido de 15 mil votos.
La Nueva Izquierda no sólo retuvo los votos de las PASO (con lo cual se puede suponer que no fueron muchos los votos que recibió entonces sólo para ayudarlos a cumplir con el requisito legal del 1,5% del padrón que se exige para competir en las elecciones generales) sino que incorporó 4 mil votos. Se supone que ese crecimiento guarda relación con la disminución del FAP.
Para abajo
Efectivamente, la suma de las tres listas que en agosto compitieron en la interna del FAP era de 60 mil votos para la categoría de senadores y de 63 mil para la de diputados nacionales. Ayer la lista que para el Senado encabezó el diputado provincial socialista Lisandro Viale consiguió sólo 41.500 votos y la que propuso a Américo Schvartzman como diputado un poco más 44.800 votos. Se puede supone que esa diferencia se explica en el apoyo que el ex convencional socialista pudo haber recibido de una parte del electorado que apostó a la difícil posibilidad que se le abría de alcanzar una banca, para lo cual dependía de una disminución del oficialismo y debía incrementar alrededor de unos 20 mil votos, casualmente la misma cifra aproximada que decayó respecto de agosto.
Pero el golpe más fuerte de esta elección fue para la UCR y, en particular, para el liderazgo del diputado Atilio Benedetti, que tras su sorpresivo triunfo en 2009, sólo aportó derrotas para la UCR liderando los dos siguientes turnos electorales.
Aunque no tocó el piso de 2011, Benedetti cayó ayer unos siete mil votos respecto de las últimas PASO. En agosto lo habían votado 160 mil entrerrianos y ayer casi 153 mil. Como en las PASO, recibió más votos la lista de diputados de la UCR, que encabezó el presidente del partido, Jorge D’Agostino: lo votaron ayer de 161 mil personas, pero retrocedió casi cuatro mil votos respecto a lo obtenido en agosto.
La UCR estaba obligada a crecer para, al menos, no retroceder en su representación legislativa. Por primera vez desde 1983, los radicales entrerrianos no tendrán senador en el Congreso de la Nación y de las tres bancas que ponía en juego en Diputados sólo retuvieron una, que ocupará D’Agostino.
En rigor, son dos los diputados que integran las bancada radical y que terminan su mandato en diciembre (Benedetti y Jorge Chemes) pero Hilma Ré, de la Coalición Cívica, puede considerarse la tercera porque iba como segunda en la lista de la UCR, que ayer conoció una de sus más duras derrotas.


