La irrupción de José Carlos Halle es un claro puntapié de lo que se viene repitiendo en la historia reciente del peronismo de Paraná: una auténtica sangría.
El ex intendente apareció en escena con su candidatura para volver a conducir los destinos de la Municipalidad, desafío que hace un poco más de dos años recorrió por fuera del oficialismo. Lo hizo con una definición concreta: sólo las gestiones de Humberto Varisco y Mario Moine fueron superiores a la de él. El primero está fallecido; el segundo, juega en las ligas empresarias, lejos de la política. Los aplazados de esas declaraciones son, por ende, Blanca Osuna y Julio Solanas.
Las aspiraciones de Halle surgen en consonancia con el ascenso de la diputada Rosario Romero en el seno del oficialismo provincial. Como reveló Página Política, la legisladora forma parte de la mesa chica que redactará la reforma electoral y, luego, la defenderá en el recinto.
El peronismo local tiene en la actualidad a la intendenta, al diputado nacional, el vicegobernador José Cáceres, y el ministro de Gobierno Adán Bahl. Los tres últimos con pretensiones ciertas de ser el sucesor de Sergio Urribarri. Al presidente del Senado, al menos cerca de él, le endilgan pretensiones de intendente.
Cáceres y Solanas conviven con Osuna. La intendenta y el ministro de Gobierno coinciden sólo en una cosa: no hablan de política ni del 2015 públicamente.
Otros elementos que mellan en la interna local tienen nombre y apellido: son los diputados Rubén Almará y Hugo Vásquez, fervientes detractores de la gestión municipal. Como Halle.
En la otra orilla reina la calma. Los dos nombres de relevancia de Concordia son el intendente, Gustavo Bordet; y el senador, Enrique Tomás Cresto, representante de la dinastía familiar en el gobierno junto a su hermana Mayda, quien preside el Instituto Becario.
El jefe comunal avisó que disputará la gobernación. El senador, la intendencia. No lo dijo, pero no hace falta. Trabaja para ese proyecto desde el 10 de diciembre de 2011.
Ángel Giano, titular de la Cafesg; y el diputado Luis Edgardo Jakimchuk, tendrán sus planes, pero en éstos no está la idea de dificultarle la carrera a nadie. Todos tributan para una marca, que se llama Concordia.

